Epílogo

5.5K 450 61
                                        

—Debería ser ilegal tenerlos como padres. —dijo la chica de ojos marrones mientras que veía a sus dos padres frente a ellos.

—A mi me dan vergüenza. —dijo el ojimiel mientras que continuaba mirando su móvil.

—Yo te dije que lo mejor era no contarles. —dijo Louis mientras que se acomodaba en el sofá. Harry rió.

—A mi me parecen geniales. —admitió la muchacha rubia.— Ojalá mis padres fuesen así.

—Dios Olivia, no sé con quién me casaré. —dijo James— Mis padres dan vergüenza y tú incentivas su locura.

—Espero que seamos así de viejos... —Dijo la muchacha rubia.— Quiero que mis hijos también crean que estamos locos.

—Pero... —dijo Louis— Nosotros no estamos locos.

—Bueno, en algún momento lo estuvieron. —dijo Simone.— Aunque siento que fue innecesario contarnos que tuvieron sexo en una piscina... ¿de qué forma aquello nos sirve en la vida?.

—Bueno, yo le dije lo mismo a su padre. —comentó Louis— No entiendo esto.

—Deben ser arriesgados. —agregó Harry y todos le miraron— Yo con su padre, siempre fuimos reservados con nuestra relación pero hubieron momentos como esos en los cuales nos sentíamos rebeldes por romper las reglas y creo que eso es importante en la vida. —dijo sincero— Sin aquellos arrebatos con falta de coherencia no estaríamos hoy hablando de esto, y probablemente sería todo muy aburrido.

—Entiendo tu punto. —confesó Simone— Pero yo no quiero tener sexo con Freddie en una piscina, pasó. Los paparazzis nos siguen a donde quiera que vaya.

—Entendemos eso. —agregó Louis.

Todos guardaron silencio por un momento. Harry bajó la mirada sabiendo que aquello era su culpa.

Si, porque luego de sacar su segundo  disco solista sus ventas arrasaron con todos los récords existentes, literalmente se volvió más famoso que antes. Louis creía aquello imposible pero si, era posible, por lo que su gira no duro tan solo un par de meses sino que fue casi un año.

Un año algo inestable, inesperado y algo agotador para ambos.

Louis viajó muchas veces solo para verlo, Harry se lo agradecía enormemente cada vez que lo hacía pero los días lejos del otro eran de constantes momentos molestos de ambas partes, habían rumores y celos de los dos. Hubieron discusiones y malos momentos pero que el amor que sentían era mayor, a tal punto que la primera semana de haber vuelto de la gira Harry le pidió matrimonio a Louis.

El ojiazul no se negó como la primera vez, está vez acepto y lloró cuando lo hizo. No sé lo imaginó, fue sorpresivo y maravilloso. Su boda fue algo privada, con muy pocas personas en ella, se juraron amor eterno una tarde de verano.

Harry continúo en la música y Louis abrió un centro médico especialista en la mudez.

Estuvieron durante más de diez años así, sin hijos. Sin preocupaciones de más pero una tarde de invierno mientras que veían una película Louis lloró, sin razón aparente, pero luego ambos notaron que algo hacía falta en su lujosa mansión que compraron al norte de Los Ángeles.

Hijos.

A los dos meses desde aquella tarde llegó Simone a su hogar, una chica de 14 años que le hacía falta un hogar. Louis decidió una adolescente pues era consciente de que siempre los niños pequeños eran los más solicitados en los centros adoptivos y este quería que fuese alguien quien en verdad sintiese esa conexión.

Y apenas vio a Simone notó que algo de ella había cautivado su corazón. Quizás eran sus ojos marrones llenos de felicidad e ilusión los que atrajeron su atención, pero fue inevitable la sensación de su pecho cuando la vio. Dos años más tarde llegó James, de 12 años que realmente alegro la vida de todos con su carisma y talento innato para los instrumentos, lo cual cautivó a Harry.

Desde aquel momento todos formaron una familia tranquila, que a pesar de los problemas mediáticos en los cuales se vean enfrentados por Harry y  James, su gran sucesor en el ámbito musical, todos eran felices y se amaban.

Porque James comenzó a indagar en la música más profundamente cuando llegó a casa, formó un gran lazo con Harry y la pasión de ambos por la música fue la unión final de aquella hermosa relación que Louis amaba conocer.

Simone y James sabían con sinceridad que ambos no habían sido sus padres genéticamente pero habían decidido ser sus padres apesar de que nadie los quiso antes. Ambos habían entregado todo de si para poder enseñarles de que se trataba la vida y al parecer lo habían hecho bien. Aún cuando en un comienzo fue difícil de concretar debido a la fama de Harry pero cuando ambos cedieron conocieron a los verdaderos padres que habían dentro de los corazones.


—No me gustaría contarle esto a mis hijos... —agregó ella y todos rieron— No sé cómo ustedes lograron hacerlo sin que nadie los viese.

—Era de noche. —admitió Harry— Con tus padres somos inteligentes.

—Lo sé, por algo me adoptaron. —dijo ella y todos volvieron a reír.

—En verdad... —habló Harry— No te íbamos a adoptar, fuiste un accidente.

Todos rieron y Louis negó rápidamente cuando todos comenzaron a ceder en su risa.

—En fin, creo que nunca debimos haberles contado aquello. —confesó el más bajo.

—Se los contaremos a nuestros hijos para que sientan vergüenza. —dijo James.

—Los torturaremos. —dijo su novia, Olivia.

—Me parece perfecto. —bromeó Harry— Mi misión está completa en este mundo.

Todos rieron mientras que Louis abrazaba a Harry. Luego de eso todos volvieron a hacer lo que hacían, en cambio ellos se quedaron allí viendo el panorama.

Eran una familia, una linda y extraña familia que ambos apreciaban y atesoraban lo suficiente como para que dañarla o exponerla en el medio en donde Harry parecía sumergido.

Pero Louis durante los años logro conocer al rizado de ojos verdes a la perfección, se dió cuenta que todo lo que había imaginado de él en un comienzo fue absurdo, incoherente y muy superficial. Porque el verdadero Harry era aquel que pocos conocían, que realmente nadie había sentido tan real como él. Y agradecía al destino por haberlo mostrado, por haberlo cruzado en su vida porque sino hoy no sería feliz.

Harry lo complementaba a la perfección, y amaba sus absurdos momentos malhumorados como también sus momentos felices. Louis amaba cada una de sus facetas sin restricciones.

Porque probablemente se dió que cuenta que dentro de toda la superficialidad que existe dentro de la industria musical existen corazones de oros, pero no por dinero, sino que corazones reales que sienten y aman igual que todos. Y él logro conocer uno.

El único corazón que lo hace sentir tranquilo cuando lo oye latir en su oído cuando sus brazos descansan en su torso.

INEFABLE (l.s.) TERMINADADonde viven las historias. Descúbrelo ahora