Un cabrito, que estaba protegido en el corral de una casa, vio pasar un lobo y, haciéndose el valiente, comenzó a burlarse de él y a insultarle.
El lobo, serenamente, le contestó:
–¡Infeliz! ¡Insensato! Sé que no eres tú quien me insulta, sino el sitio en el que te refugias.
★★★★★★
Moraleja: A menudo, lo que sale a relucir no es el valor, sino la ocasión y el lugar
