Un cabrito se entretuvo en un prado y, de pronto, se encontró alejado del rebaño. Al ver que lo perseguía un lobo, de volvió y le dijo:
–Comprendo, lobo, que seré tu almuerzo. Pero para no morir sin honor, toca la flauta y yo bailaré.
Y así lo hicieron. Pero los perros, al oír el ruido, se asomaron y vieron al lobo. Éste, descubierto, se dijo:
–Muy bien empleado me está, porque siendo yo cazador, no debí meterme a flautista.
★★★★★★
Moraleja: Analiza las propuestas de los demás para no sentirte defraudado con sus consecuencias
