Apenas se giro, las palabras salieron de mi boca como si fuese imposible detenerlas:
-¡Erik! -se volvió y me miro a los ojos- ¿Volveré a verte?
Sus ojos destellaron una chispa que no pude entender, y una sonrisa juguetona se creo en sus sexys y carnosos labios.
-¿A mi? ¿O a mis productos, princesa?
¿Princesa? Ahí esta de nuevo, "princesa" suena bien viniendo de sus labios y viniendo hacia mi.
-Para ser sincera, quiero volver a verte a ti... -sonreí- y posiblemente necesite más de lo de hoy o... de ayer
-¿Nunca antes habías probado nada, hasta hoy... cierto, Dani?
Negué con la cabeza.
-Lo sabía... o más bien, lo sospechaba
-¿Entonces porque me diste?
-Porque era una manera de asegurar que volvería a verte
No dije nada. Me tomo por sorpresa y él no lo tomo bien, creyo que lo estaba rechazando y se dio la vuelta. Lo perdí de vista y salí de mi ensoñación. Corrí hasta él.
-¡Erik, espera!
Se volvió hacia mi un tanto serio y sorprendido más que nada.
-¿Qué pasa, prin... Dani? -carraspeó
-No respondiste mi pregunta -sonreí
-¿Qué pregunta, princesa?
Sonreí con más ganas, y unas mariposas empezaron a rebolotear en mi estomago, iluminando mis mejillas de rojo.
-¿Volveré a verte?
Su expresión se torno seria, fue como un apagón de luz. De la nada su rostro se endureció y de pronto... ¿Me abrazo?
-Lo siento, Dani... -me apretó- en verdad lo siento, princesa
-¿Qué?
La verdad es que me perdí a mitad de la conversación no sabía que era lo que él lamentaba y porqué.
-¿Tienes teléfono? -dijo y me miro suplicante. Negué - Mañana te veo en mi apartamento a las diez, ¿de acuerdo?
-A las diez en tu apartamento- asentí
Sonrió de nuevo y me dio un beso en la mejilla. Vaya, eso si había sido extraño.
Regresé a casa intentando hacer el menor ruido posible, pero no había nadie. Claro, era domingo y mi hermano seguro se estaba echando a una fulana y mamá emborrachandose.
Cené el último yogurt del refrigerador y me fui a acostar. Mirando al techo y recorde todas las estúpideces que había hecho los últimos dos días... Bien hecho, Perlman, has metido la pata y en grande.
Traté de silenciar esa molesta vocecilla que me decía que había hecho mal, pero dentro de todo ese mal había conocido a un gran chico, o al menos lo era para mí: Erik.
Me quedé dormida pensando en Erik más que en cualquier otra cosa. Pero mi sueño no duro más que unas horas porque mamá llegó poco más de la una cayendose por el alcohol. Salí de inmediato al pasillo en donde ya estaba Steve ayudandola a entrar.
-¡Mamá! -grité- ¿Estás bien?
No respondió y lo preferí así. Entre mi hermano y yo la llevamos a su cama, en unos minutos por su estado ya estaría totalmente dormida. Miré a Steve.
-¿A qué hora llegaste? -dije seria
-Tranquila mamá, llegue poco después de las once. No era tarde, no te enojes
ESTÁS LEYENDO
Addicted
RomanceEl amor puede llegar de maneras inesperadas, y esta vez no será la excepción, cuando Erik y Danielle se conectan por medio de las drogas y al paso que se conocen se dan cuenta que ambos cayeron en ellas por un oscuro pasado que los atormenta día con...
