Capítulo 22: Confesiones

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Después que hubimos terminado la hierba verde tan conocida por ambos y tirados en la cama uno al lado del otro mirando al vacío Erik se levantó un poco sobre su codo, y con sus ojos un poco enrojecidos y las facciones de su rostro relajado busco conectar nuestras miradas y una vez que lo logró, abrió y cerró la boca varias veces, buscando las palabras correctas.

-Princesa... -dijo con voz adormilada- todo fue cierto...

-¿Eh?...

Sentía todo en mi adormilado, demasiado relajado que me costaba hasta articular palabras, asi que mejor cerre la boca y dejé que Erik hablara.

-Cuando dije... frente a Steve que te amaba... era cierto... -tomó una gran bocanada de aire y miró al techo de la habitación- Yo te amo...

¿Se supone que debería decir algo respecto a eso? Me sentía más rendida al mundo del sueño que nada, pero escuchar a Erik con esas lindas palabras me obligó a responder.

-Tu también me gustas... mucho... te quiero demasiado

Giró su cabeza rápidamente buscando en mi rostro cualquier indicio de broma, más que no lo habia, quería a Erik mucho y me gustaba solo que en mis cinco sentidos nunca lo hubiera admitido, ahora sí.

-¿En serio? -asentí y el se abalanzó sobre mi y me estrecho fuerte contra él en un abrazo, que por supuesto correspondí- solo espero que no lo olvides mañana, como la otra vez ¡Prometelo!

-Lo prometo

Y no me dio tiempo de responder cuando ya me estaba besando con él, inconsientemente lleve mis manos a su cabello y lo atrajé más a mi. 

Segundos, o minutos después, no sabría decir, se separo de mi y me miró a los ojos, se veían cansados y no quería saber como se encontraban los míos, se tiró a un lado mío y miró al techo, después de eso no supe, ya estaba dormida.

...

Cuando desperté Erik ya no estaba, vi por la ventana y ya estaba muy oscuro, traté de hacer memoria y recordé que llegamos al departamento poco después de las tres y dormimos a las cinco aproximadamente. Miré el reloj y eran las tres de la mañana, salí del cuarto y todas las luces estaban encendidas, pero eso no era lo sorprendente: había flores y globos por todos lados, parecía salido de un cuento de hadas.

-Hola...

Giré en mis talones y Erik estaba tras de mi, con una enorme sonrisa. Mi corazón empezó a latir con fuerza por alguna extraña razón, solo esperaba no haber dicho o hecho cosas de las que me pudiera arrepentir.

-¿Qué es todo esto?

-Adornaba el lugar, es todo -se acercó y me abrazó, suplicante- ¿Qué recuerdas de ayer?

Empecé a recordar, regresamos temprano de con Steve porque Erik dijo que... ¡Dios! Dijo que me amaba, pero yo no respondí. Comimos fuimos a su habitación y después... ¡Nada! Como siempre después de la primer nube de humo no recordaba. Hice un mayor esfuerzo y recorde un sueño que involucraba a la boca de Erik y la mía, solo un sueño pero no lo diría, ¿Qué pensaría de mi?

-¿Recuerdas el beso de ayer?

Abrí mucho los ojos, no lo podía creer, ¡Había besado a Erik!

-¿No fue un sueño?

-No, es un recuerdo... Dijiste que...

-Sé lo que dije... y tu tambien me...

-Te amo

Después de mucho tiempo de negarlo y tratar de evitarlo, no pude. Lo miré a los ojos y estaba expectante. En un impulso lo jalé de la camisa y empecé a besarlo, desesperada.

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