Capítulo 5: ¿Quién eres?

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Ahora estaba más confundida que al principio. Voy a su horrible departamento, después caminamos hasta un lujoso auto, vamos al centro y me compra un telefóno nuevo con su tarjeta de crédito. ¿Era alguna clase de asesino en serie que cobraba bien sus victimas? No sabía nada de él y ya tenía un telefóno de no se cuantos miles en mis manos.

-Erik, no puedo aceptarlo... -extendí mi mano hacia el y su sonrisa se murió
-¿Porqué?
-No te conozco, ¿Porque me regalas todo esto? ¿De dónde sale el dinero para el auto... para el móvil...? ¡No entiendo!
-Vamos a comer y hablamos, ¿Ok?

Asentí y guarde mi nuevo móvil en el bolsillo puesto que no lo quiso aceptar de regreso.

Llegamos a un restaurante, algo fino e inmediatamente me arrepentí de no haberme arreglado más, pero en mi mente creí que solo estaríamos en su departamento fumando, así que creí que unos jeans, mis viejos imitación de vans y una blusa estaría de lujo, jamás creí que llegaríamos a desayunar.
Erik pidió por los dos, no sé ni que pero solo de pensarlo se me abre el apetito, es rara la vez que desayuno en forma y parece ser que hoy sera una de esas ocaciones.

-¿Y bien...? -dije mientras esperabamos el desayuno
-Y bien ¿qué?

¿Bromeaba? Tenía muchas cosas que explicar, y podía empezar por el auto, el dinero y el móvil.

-¿De dónde eres? ¿Porqué me regalaste un telefóno? -dije- y no cualquier telefóno...- susurre
-Soy de San Francisco - claro esta- y te regale un telefono porque quiero seguir en contacto contigo
-¿De que parte de San Francisco?

No respondió.

Tenía un punto con el telefóno, e hizo que me sonrojara ¡Quería volver a verme!

-Bien... -dije- ¿qué hay del auto?
-Es mío
-¿Cómo lo compraste?
-Regalo de graduación de mi madre

Y el desayuno llegó antes de que pudiera seguir con mi interrogatorio. Unos waffles bañados en miel de maple y una malteada de fresa. Se veía delicioso, y empecé a devorarlo. Tenía años que no desayunaba así, que en cierto modo extraño a papá y mi vida de hace tres años. Salidas al cine, fiestas, escuela, amigos y no tener que preocuparnos por nuestro porvenir.

-¿Y tú?

Erik habló y me sacó de mi ensoñación. ¿A qué se refería?

-¿Yo qué?...
-¿Qué hay de ti? ¿De dónde eres?
-De San Francisco -respondí igual que él
-¿De que parte?

Y ahora fui yo la que no respondió. ¿A caso no era obvio? Era una pobretona de la parte más jodida de la ciudad.

-¿Entonces... tu familia es de dinero? -dije bajo
-Si, lo es -dijo seco

¿Qué diablos pasaba por su cabeza?

-¿Y qué haces metido en mi colonia entonces? -dije exaltada- ¿Porqué vendes...?

Él sabía a lo que me refería con su "comercio" y conmigo ya tenía un cliente seguro.

-Son cosas que prefiero no hablar
-¡¿Porqué?! -casi grite

No dijo nada y siguió comiendo, y yo hice lo mismo que él.
El resto de la mañana paso en silencio. Salimos del restaurante y no hace falta decir que él pagó.
Regresamos a su auto y nos estacionamos donde vi por primera vez el BMW. Caminamos hasta su departamento, entramos y me pidió mi nuevo móvil que por supuesto le regresé, no lo quería.
Comenzó a teclear números, y me lo tendió de nuevo.

-No lo quiero, Erik. Ni siquiera te conozco. Solo dame hierba y me voy...
-No dejaré que te vayas sin el celular. Necesito saber que volveré a verte
-Erik... yo....
-Solo tomalo, de acuerdo

Y asi lo hice, tome el telefóno y lo guarde en mi pantalón.

-Llamamé cada vez que me necesites, para ti siempre estaré, princesa

Solo pude asentir, no tenía respuesta para algo tan dulce.

-Debo irme, quizá no te vea en unos días -dijo y tomo sus llaves
-¿Qué...? ¿Porqué...?

Me resultaba torturadora la idea de no verlo en unos días, era el tercer día que lo veía y no quería despegarme de él. Quiza era porque el no se comportaba como un prostituto sin paga, como Steve o un borracho sin control como Camille. Él era algo más acercado a mi realidad.

-Como te dije el primer día que te vi, yo no soy de esta zona. De hecho si mamá se entera que vengo aquí me mataría... Lo siento, princesa. Haré lo posible por venir a verte pronto. Pero podemos llamarnos cada vez que quieras

Me dejo sin palabras, una vez más y se dio vuelta para irse.

-¡Erik! -se giró y me miró a los ojos- gracias por todo

Apreté mis puños, sentí que lloraría. Él llegó a mi lado corriendo y me abrazó.

-¿Gracias porqué? -me apretó

No di razones, supe que si hablaba terminaría llorando.

-Yo me entiendo, si quieres ya vete -sonreí y el me sonrió de vuelta
-Casi lo olvido

Corrió a un pequeño mueble sucio y viejo de la cocina, y de dentro saco una bolsa negra y dentro tenía más sobres con polvo blanco, como el de ayer. Al menos erans unos cuatro o cinco.

-Trata que te duren la semana y te traere más -me abrazó- ¿De acuerdo?
-Pero no tengo tanto dinero, Erik
-Es un regalo
-Gracias -lo aprete más
-Trata de no consumir tanto, puedes causar una sobredosis, prometelo
-Lo prometo

Me soltó.

-Ahora si es hora de que me vaya, adios

Me plantó un beso en la comisura de los labios y me dio un último apretón y salio dejandome en su departamento.
¿Ahora qué? Lo extrañaré

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Hola chicas, como todos los jueves puntual el capítulo del día :D

Espero que les vaya gustando el rumbo que va tomando la novela, y que me dejen muchos comentarios, votos y les pido que la recomienden a sus amigos para tener opinión de más gente :)

Gracias, hasta el siguiente Jueves

*Cualquier queja o sugerencia, en los comentarios ;)

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