Me penetraba una y otra vez, yo apretaba la almohada mientras lloraba sobre ella. Mi cuerpo temblaba y papá me encajaba sus dedos en mis caderas para entrar en mí con más fuerzas, mis jadeos y quejidos sonaban en toda la casa, el dolor cada vez se hacía más grande. Poco después sentí un líquido manar del miembro de mi padre, y fue cuando creí que todo había terminado, pero no fue así.
Aun con las manos sujetas en su cinturón y mi cuerpo totalmente a su merced, se dio tiempo de explorarme con sus manos y lengua. Las lágrimas estaban agotadas, solo salían sollozos.
-Ven, hija -me sentó en la cama- es hora de que te des una ducha
Una vez más fui incredula, y pensé que me dejaría en la tranquilidad de una ducha, pero no. Él entro conmigo y me lavó el cuerpo aprovechando el agua a su favor. Una vez terminada, la ducha y el su cometido, me dejo desnuda en mi cama y soltó su cinturón de mis muñecas.
-Recuerda que no debes decirle a nadie... -susurró en mi oído- mi pequeña y linda zorra
"Él regreso en un cuerpo más jóven: en el cuerpo de Joe..."
-No... no... no... -susurré- ¡NO!
-¡Danielle!
Abrí los ojos y una vez más Erik me sacudía, la vista estaba nublada por lágrimas y yo odiaba que él me viera de esta manera, destrozada y con terribles recuerdos en mi mente.
-¿Qué pasa? -besó mi mejilla
-Recuerdos... -susurré y tragué para dehacer el nudo en mi garganta
-¡Te juro que voya matar a ese hijo de puta, me las va a pagar! -se tensó
-Ya no puedes, esta muerto
-¿Muerto? ¿Joe esta muerto?
-No hablo de Joe... -comencé a llorar de nuevo y me abrazo
-¿De quien entonces?
-Papá...
Narra Erik
Era lógico que recordara a su padre muerto, en situaciones como estas no se esperaba menos a que ella recordara a alguien a quien quizo mucho. Seguro recordaba la última vez que lo vio antes de que partiera, quizá lo extrañaba.
-Yo tengo la cura para eso... -susurré- tengo la cura para el dolor, Dani
Me miró con ojos suplicantes, en verdad lo necesitaba y no era yo quien se lo negaría. Estiré la mano hasta mi cajón pequeño a lado de la cama, y saqué la famosa hierba verde que rápidamente convertí en cigarrillo.
Dejé que Danielle hiciera los honores, y lo encendió. El humo inhundo la habitación y con solo olerlo estaba en la gloria, mi princesa me tendió el cigarro y estuvimos entre calada y calada. Le lancé el humo directo a la boca y ella abrió los labios para recibirlo, esa imagen me hipnotizo, quizás ya no estuviese en mis cinco sentidos pero ella me tenía embobado.
Hizo el mismo procedimiento hacia conmigo y me sorprendio su atrevimiento. Reprimí mis ganas de saltarle encima y besarla, había pasado por un día difícil y lo último que quería era que me odiara después. Entonces hizo algo que en verdad me sorprendió, tomo mi cuello y me besó los labios, mis sesaciones revivieron al cien, la tome de la espalda y frunció los labios en signo de dolor.
-¿Te sientes bien? -susurré con la lengua arrastrada- ¿Cómo te sientes?
Ella solo negó con la cabeza y comenzo a llorar de nuevo, no la culpaba. Entre el dolor físico, mental y el entumecimiento por la droga no se encontraba bien. Pero no trataría de presionarla. Estabamos sentados a mitad de la cama con humo emanando de nuestras bocas y todo el ambiente se relajó, hsta que Dani se dobló por el dolor.
Narra Danielle
Sentí una horrible punzada desde mi entrepierna hasta mi abdomen bajo, era casi insoportable. Inconscientemente lleve mi mano al lugar y me retorcí en la cama, y Erik me detuvo.
-Duele... ayudame... -arrastre las palabras
Erik apago el cigarrillo y lo lanzo fuera, se detuvo frente a mi y me ayudo a ponerme de pie, paso mi brazo por su cuello y me sujeto de la cintura y caminamos a la par, entre tambaleos y empujones. Yo había terminado con casi todo el cigarrillo, así que Erik estaba mil veces mejor que yo en esa situación.
Entramos a su auto y cerre los ojos mientras pensaba y recordaba.
-Te llevaré con un amiga, aguanta... -me acaricio la cabeza
Sacó su móvil mientras encendía el auto y lo sacaba del parking, la carretera estaba practicamente sola a estas horas de la noche, asi que no tenia que preocuparme de como condujera Erik, el dolor estaba acabando conmigo y él era mi única salida.
-Hola, Sam... soy Erik... lo sé, siento llamar a esta hora pero es una emergencia... una amiga se siente muy mal y quería ver si la podías revisar, por favor... ¡Si ya se tu especialidad y sé que esto tiene que ver contigo!... voy a tu casa...
Lanzó su telefono al tablero del auto y siguió manejando hasta que por fin se detuvo, frente a una casa grande. Una vez que llegamos, Erik me cargó y cuando ibamos camino a la puerta, se abrió y vi a una muchacha de unos ventitantos años.
-Ayudame, Sam. Esta muy mal...
-Llevala al cuarto de invitados, voy por mis cosas. Y ve desvistiendola, le pones una bata
Erik camino decidido, como si ya hubiese estado muchas veces antes ahí. Al llegar a el cuarto que nos indico la chica, había varias cosas que supuse eran de su trabajo, batas, lamparas, lavavo... Era como un mini consultorio. Él me dejo en la cama y comenzo a desvestirme, una vez que estuve en ropa interior corrio por una bata que estaba tras un biombo. Desabrocho mi sujetador y lo dejo caer para pasarme la bata por los hombros. En otras circunstancias me hubiese sentido apenada, pero el dolor era tan persistente que me olvidaba de cualquier contexto. Amarro la bata al frente y me quito las bragas para recostarme después.
Sam entró y le pidió a Erik que esperase afuera, y él obedeció.
-Hola, soy Sam Rossebelt. Soy ginecologa y vere que es lo que tienes -abrí mucho los ojos al saber a donde me había llevado Erik- no te asustes, mejor recuestate y haz lo que te diga
Con una mueca de dolor e ignorando que estaba frente a una ginecologa me recoste, Sam tomo mis tobillos y los empujo hacia atras, dejando mis rodillas flexionadas y mi entrepierna a su vista.
Cerré los ojos para no pensar en lo borchonoso que era el momento, vi que encendió una luz y apreté los ojos.
-Me dirás cuando te duela... -hizo una pausa para saber mi nombre
-Dani... Danielle
-Okey, Dani
Traté de relajarme lo más posible y concentrarme en lo importante. Sam presiono contra mis muslos y sentí un poco de dolor, pero nada fuerte. Fue presionando más hacia arriba y el dolor iba aumentando. Pero cuando un dedo entraron en mi, el dolor fue insoportable...
-¡Duele! -grité- ¡Ay, ay, ay!...
-Ya... Tranquila... -comencé a llorar y se escucharon fuertes golpes en la puerta
-¡¿Esta todo bien?! ¡Dani, responde! -Erik gritó desde fuera
-Esta bien, Er... Tranquilo -grito Sam
Sam se puso de pie y fue hasta la esquina de la habitación por un monitor que estaba sobre una estructura con ruedas, y lo llevo hasta al lado de la cama.
-Escucha, Danielle -dijo seria- necesito que seas fuerte, de acuerdo, aguanta. Metere esto en tu vagina para ver como esta todo dentro y comprobar mis sospechas, ¿de acuerdo?
-¿Va a doler? -dije llorando
-No debería, pero parece que estas muy lastimada y solo con un par de dedos dolio, puede que duela mucho más con esto...
-Esta bien
Encendió en monitor y pude ver que era una camará pequeña, para ver dentro.
-Respira hondo y relajate...
Hice lo que me pidió y cuando exhale entro la pequeña camara, lancé un quejido y aprete las sabanas que ya estaban en mis puños, no me extrañaría que las hubiese roto o algo parecido.
Sam no decía nada y yo no quería ver, cerre los ojos fuerte mientras lloraba, una vez que saco la micro camara me dejo para vestirme y salió del cuarto.
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Bien, chicas puntual el capítulo de la semana. Espero que les guste mucho y que Comenten, Voten y Compartan este capítulo con sus amigos :D
¿Qué opinan del oscuro pasado de Danielle?
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HASTA LA PROXIMA :D :D :D
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Addicted
RomanceEl amor puede llegar de maneras inesperadas, y esta vez no será la excepción, cuando Erik y Danielle se conectan por medio de las drogas y al paso que se conocen se dan cuenta que ambos cayeron en ellas por un oscuro pasado que los atormenta día con...
