Eran las seis de la tarde cuando Xiyeon decidió que deberíamos continuar otro día.
Ella se levantó y juntó sus cosas. Por el rabillo del ojo me fijé en que Jaemin había relajado todo su cuerpo. Entonces Xiyeon hizo algo que me hizo jadear por dentro, se inclinó hacia mí e intentó llegar a mi mejilla, comencé a hundirme entre los cojines del sofá, pero su rostro carmesí siguió adelante, estiró los labios y no lo consiguió.
Jaemin había jalado de mi cabello justo a tiempo para esquivarla.
—Auch.
Le miré enfadado, frotando el lado de mi cuero cabelludo que escocía. Ni siquiera estaba prestando atención, sus mejillas llenas de galletitas y sus ojos clavados en donde mi mano sostenía la suya.
La voz suave de la muchacha despidiéndose me devolvió a la realidad. Se había erguido y nos miraba con una clara duda reflejada en su expresión cerrada.
La acompañé hacia la puerta y fue la despedida más incómoda de mi vida. Con Jaemin aun masticando como una ardilla y golpeteando rítmicamente el suelo. No sabía qué era lo que Xiyeon esperaba, porque no se había movido del pórtico, aunque ya no tuviésemos más que decir.
—Nos vemos —le dije, levantando la mano.
Ella puso un mechón de su cabello detrás de su oreja, el sonrojo en sus mejillas seguía profundizándose. ¿Estaría enferma?
—Hasta luego, Jeno.
Cerré la puerta y miré a Jaemin.
—¿Tienes algo que decir?
Sacudió la cabeza y caminó hacia la cocina. Le seguí, por supuesto que lo hice.
En la cocina Yoona narraba una divertida hisotria que hacía soltar carcajadas a todos los presentes. En cuanto nos vieron entrar, las risas cesaron.
—¿Tu amiga se ha ido?— preguntó Doyoung, pasando el brazo por encima de mis hombros—. Mi hermanita no ha dejado se sacarle la cabeza a su barbie como si fuese esa chica.
Eso era lago aterrador, pero era Doyoung quien lo había mencionado, así que no estaba seguro de tomármelo en serio.
—Deja de bromear, apenas si conozco a Xiyeon.
—Si tú lo dices...
Jaemin se había movido hasta Yoona y ella pasaba por su cabello aquellas uñas largas y rojas. Mi celular sonó en ese momento, papá vendría a buscarme dentro de media hora y pensé en el tormento que tendría que pasar por mi cuenta.
Tomé asiento en el taburete al lado de mi mejor amigo, chocando nuestros hombros para que me prestaste atención. Entonces le pregunté si quería venir conmigo a lo de papá.
Él mordió su labio inferior y miró a su madre, pero se acercó más a Yoona. Sentí un pequeño pinchazo en mi pecho que dejé pasar.
La mujer elegante se aclaró la garganta.
—Jihyo, Nana quiere saber si puede ir con Jeno a lo de su padre.
La señora Na lucía desconcertada, como si la mera idea de Jaemin quedándose en otro lugar fuese la cosa más loca para escuchar. Sin embargo, hubo una conversación silencio entre las dos, que terminó con Jihyo aceptando la solicitud.
Yoona sonrió. —¡Genial, Nana ve por tus cosas!
En cuanto Jaemin salió de la cocina, todos estuvieron encima de mí.
—Cuida de él —pidió Jihyo—, y si ves que algo no va bien solo llama a cualquier hora.
—A cualquier hora —repitió Yoona.
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Mermar - Nomin
FanfictionTenía 14 cuando su familia se mudó a la casa de al lado. Tenía 15 cuando vi a mi padre besarse con otro hombre. Tenía 16 cuando comencé a sentir odio. Tenía 17 cuando lo bese. PORTADA creada por la hermosa y talentosa @Kunhangucci a quien amo y admi...
