12.

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12. Pasado juntos.



Se llevó un dedo a la boca, sonrió al verlo justo a su lado. No entendía bien que le ocurría cada vez que ese hombre se le acercaba pero si estaba segura que con sólo una mirada él podía hacerla enloquecer.

En un juego de manos rápidamente hace que él le haga un lugar para poder sentarse arriba de sus piernas, la música sigue sonando y ella disfruta de las manos frías en su cintura de ese hombre. Hace su cabeza hacia atrás apoyándose en su hombro, sonríe y el antifaz sigue en su lugar.

Las caricias entre los dos no tenían control, tampoco importó en qué lugar estaban menos la mirada ajena. Él apoyo su boca en el oído de ella y gime — Me enloqueces — le susurra.

Ella mordió su labio inferior y sonríe mientras la música seguía sonando. Baja su mano hacía la pierna de él, se queda ahí pidiéndole permiso para ingresar a su espalda dentro de la camisa que llevaba. Cuando logra tocar su piel le hace leve caricias apretándolo a su cuerpo, él le da un beso corto en su cuello y sus manos recorren su cintura. Pasan así unos minutos, le acarició el cuello — ¿Quién eres? — le pregunta mirándola.

Se levanta de sus piernas y logra agacharse a la altura de él — Una mujer más — le dice cortante.

Él la toma del brazo empujándola a su cuerpo — No eres una mujer más, ¿cómo te llamas? — le pregunta mirándola a los ojos. Buscando una respuesta detrás de ese antifaz pero no consigue una respuesta.

Ella vuelve a su camarín sonriendo, frente al espejo sacándose el maquillaje y quitándose toda la ropa rápidamente. Por detrás aparece Sebastián con el gesto serio — ¿Quién es ese sujeto? — le pregunta enojado.

Sonríe — No lo sé — le responde caminando hacia el baño.

La persigue por atrás — Se notaba que lo conocías, te pasaste todo el show en sus piernas. ¿Quién mierda es? — le pregunta haciéndola frenar.

Se voltea — Averígualo y no me molestes — le dice cortante.

Le cierra la puerta del baño en la cara de Sebastián y se relaja en su mejor momento después de pasar una noche alegremente con ese hombre.

Al día siguiente...

Sebastián la esperaba sentado en una mesa, ella sonríe y se acomoda frente a él.

Deja su taza de café encima de la mesa — ¿Qué ocurre ahora? — pregunta irónicamente.

Le tira el celular encima — Ese sujeto, Matt — le dice señalando la pantalla.

Agarra el celular, lee lo que estaba en ese aparato y puede ver todos los datos de él — Estás loco, ¿porqué lo mandaste a seguir? — le pregunta dejando el celular en la mesa.

Golpea la mesa enojado — Porque puedo ver tu cara cada vez que él está acá, no soy estúpido Sam — le dice furioso.

Se asusta pero finge que no pasa nada en lo absoluto — Él es un millonario y yo no. Fin de la discusión, nunca pasará nada entre nosotros — le confiesa.

Se ríe a más no poder y la mira en silencio — ¿Te estás escuchando? — le pregunta mirándola.

Se levanta de la silla y se agacha un poquito para quedar a su altura — Soy tu mujer, Sebastián. Ese tipo solamente es uno más del montón, un cliente más y que te quede claro eso — le dice enojada y se va.

— ¡Te conviene que sea así porque te dejaré en la calle ! — le grita enojado.

Después de aquella discusión, prefiero mantener su empleo lo que la llevo alejarse de todos los clientes en el club y más de él. Lo veía que llegaba  todas las noches pero no se acercó más a su mesa, ese sujeto la miraba a lo lejos y se moría por ir a darle más. Sebastián había sido claro en cuánto mantener distancia con ese millonario que sólo venía a provocar.

En los próximos meses, la mesa que él ocupaba se encontraba vacía y ella había regresado a pensar que era la misma inútil de antes. Dependía de Sebastián para seguir viviendo, no lo había visto más regresando al club y ya se había acostumbrado a que así sea.

Ya llevaba tres años casada con Sebastián, cada vez los celos eran peores y no sabía cómo hacer. Quiso irse varias veces de ese empleo pero no tenía a dónde ir.
Cambia toda su ropa y su antifaz, quería hacer todo un cambio para sentirse mejor. Aunque pasaban los meses, los años ella seguía buscando a ese hombre en aquella mesa vacía y sólo baja la mirada cuando veía que no había nadie.

Por detrás — Ya resignate no era para ti — le dice tocándole la cintura.

Se aleja — Cállate — le dice cortante.

Sebastián sonríe al ver que esa mujer era solamente de él y nadie iba a ser capaz de quitársela. Tantos años juntos que nada podía cambiar.

En el año 2017...

Ella estaba cansada de ese trabajo, quería independizarse y alejarse de Sebastián. Encuentra la oportunidad en una empresa que no quedaba tan lejos de ahí. Casi sin pensarlo todo estaba comenzando, se encontraba frente a ese edificio enorme que necesitaba personal y ella había decidido a ir sin que Sebastián sepa de algo. Y por un periódico cosa que se sintió más cómoda que todo fluya de esa forma.

Se encontraba en una entrevista con un hombre poderoso donde la observaba con la mirada sería —¿Pretendes ser aceptada sin experiencia? — le pregunta mirándola.

— Eso creo — fue lo único que le salió responderle a ese sujeto.

Había leído todos sus datos verdaderos sin tener que inventar nada, se había expuesto frente a ese hombre y él la estaba rechazando de una forma cruel.
Es ahí donde arrastra su pasado a una nueva etapa de su vida. Y donde todo comienza sin que ellos mismos sepan que tuvieron un pasado juntos. El destino había logrado unirlos nuevamente después de tantos años pero en diferentes roles, ella desesperada queriendo obtener un empleo y él disfrutando de ser el jefe de unas de las empresas más grandes del país.

Sólo ámame. (2 Temporada #ASM)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora