27.

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27. El verdadero Matt.







Se había ido del living dejándole el cuaderno en manos de Matt. Deja de llorar para maldecir todos los años que no pudo ver la verdad, y se culpaba por algo que nunca había estado consciente que ella lo estaba viviendo.

Un par de golpe hacen que se asuste, tapa su boca y sigue llorando —Sam, te puedo explicar — le dice del otro lado de la puerta.

Cierra sus ojos, tapa sus oídos con sus manos. Había llegado su tiempo para explotar, dejar la Sam que obedecía todo y la que creía que todo debía ser así. La vida era tan injusta que la golpeó donde más le duele dejándola tirada en el suelo, ya no tenía fuerzas y se estaba rindiendo al dolor.

Sebastián había sigo su peor maldición, la dañó por vida al igual que Matt y hoy se daba cuenta de todos los errores de su vida. Sin pensarlo bien había revivido las esperanzas de alguien tan cruel como él, se encontraba en su casa y se sentía una extraña. Rápidamente se levanta del suelo, deja que Matt siga gritando queriendo explicar algo que ya no tenía solución. Recoge todas sus cosas, no podía aguantar un día más al lado de alguien así y guarda su ropa de nuevo. Tiembla de sólo pensar que ya no había marcha atrás de la decisión que estaba tomando. Lo amaba demasiado pero sentía que el dolor que le causó era más fuerte y la tradición peor.

Abrió la puerta y se chocó con él, lo intenta esquivar pero no le da lugar. Se pone firme sin dejarle una salida —No te irás, no sin mi — le dice tomándole la mano.

Fuerte hace que la suelte —Te equivocas es mi momento de elegir y te pagaré el precio mío. No te pertenezco, ya no más Matt — le asegura furiosa.

La puede ver limpiarse las lágrimas, sentía que tenía el corazón partido en mil pedazos y ella no le daba ninguna chance —Juro que lo hice por tu bien, Sebastián nunca te hubiera liberado de ese lugar y estabas sufriendo — le asegura.

—Debiste consultarlo conmigo y no comprarme como lo hiciste. Espere que me dijeras la verdad, te di todo el tiempo del mundo que puedas confiar en mí como yo lo hice contigo pero nunca paso Matt — le dice con la voz entrecortada. Temerosa lleva la mano hasta la de él —Juro que intente olvidarlo, escribí mis recuerdos para borrarlos de mi cabeza pero Matt, no nos engañemos. Yo no soy tu negocio perfecto y no pienso seguir siéndolo — le dice queriendo avanzar en el pasillo.

No le cede el paso, se pone cada vez más firme y la toma de los hombros —Soy un cobarde, Sam. Creí que podía comprarlo todo pero con el tiempo que llevábamos juntos me demostraste que se podía amar sin límites y sólo con detalles — le dice acariciando sus hombros para hacerle entender que todo estaba bien y que nada iba a pasar. 

Lo aparta de su lado —Olvidate de mi, yo intentaré hacerlo contigo y sé feliz con tus negocios, Matt — le dice esquivándolo.

Puede verla marcharse de aquel pasillo, golpea la pared y maldice con todo. Recuerda como negocio con Sebastián por ella;

Con una copa de vino en la mesa, discutían sin parar en aquel tiempo atrás —La quiero a ella y nada más — le dice enojado.

Sebastián bebe su trago y mira a su alrededor —Estoy lleno de deudas y necesito un salvavidas— le dice sonriendo —Si pagas está suma y te sumas a mi negocio como socio, Sam es toda tuya — dice golpeando la mesa.

Se queda en silencio. Puede verla a lo lejos bailando, dejándose tocar por otros desconocidos y no aguanto más. Fumo su cigarrillo, volvió a mirarlo a Sebastián y extendió su mano —Será así — le confirma en un apretón de mano entre ellos.

—Le diré a Sam que puede irse cuando vea el cheque y la firma en el contrato — le dice señalándolo.

Matt levanta su copa de vino para brindar porque sea realizado el negocio. Sebastián sonríe, sentía que lo había hecho todo tal cual lo pensó desde el primer día que había visto a ese empresario.

Antes que se levanté de la mesa lo frena —No quiero que ella se entere de nuestro negocio porque date por arruinado, te lo aseguro — le dice en un tono más serio que antes.

Abre sus manos como sino tuviera nada que ver con lo que le estaba diciendo —Como usted diga, socio— le dice burlándose de él.

Esa noche había cerrado un negocio nuevo sin darse cuenta que todo le iba a salir mal y se quedó tomando, fumando mientras la observaba desde lejos. Había pagado por su libertad sin que ella supiera nada y confiando en Sebastián. Esa noche de hace varios años atrás lo recuerda bien porque se quedó ansioso por tenerla a ella, no tener que compartirla con nadie lo lleno de ilusiones y lo enloqueció de amor. Sam ya era suya y nadie más iba a tenerla.

Al día siguiente, le había pedido a sus asistentes que organizarán toda su casa porque iba a tener una visita especial. Se fue directo al bar donde sabía que ella iba a salir con todas sus cosas.

Llega antes de verla se lo cruzó a Sebastián —Hoy te llegan los papeles así los firmamos y acá tenés el dinero tuyo — le dice entregándole un cheque.

Sonríe —Muy bien, nos mantendremos en contacto — le asegura.

—La voy a esperar aquí— le dice parado en la puerta de salida.

Sebastián regresa para hablar con Sam, le había dicho la noche anterior que podía irse y hacer su vida. No pudo resistirse y le contó casi todo sobre sus negocios con Matt, ella parecía no importarle tanto y la vio abrazándose a ese hombre.

—Eres tan ilusa, pequeña Sam — dice mirando su cheque.

La última vez que la vio fue con Matt entrando a su auto, los dos felices.

Ahí empezó su error...

Sólo ámame. (2 Temporada #ASM)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora