23. No somos iguales.
No lo dejó que le responda nada y salió corriendo de esa oficina. Vuelve a su escritorio, agitada y con ganas de llorar pero se mordió la boca, resistió y se acomodó su camisa blanca que estaba hecha un desastre.
Sus manos le temblaban de una manera inexplicable, no quería todo su mundo sólo se había enamorado de él y no de su dinero pero sabía que jamás se iba a dar cuenta. Si apenas le prestaba atención y no podía cambiar eso. Ya todo estaba mal y no tenía solución.
Los días y las semanas pasaron tan rápido como ella con sus ojeras todos los días por llorar tanto. Casi no comía, intentaba sonreír pero no podía hacerlo como debía y su mirada apagada la delataban en su oficina. Después de lo ocurrido prefirió no verlo, otra mujer le alcanza los papeles en su oficina y ella directamente organizaba su agenda por teléfono.
La vida de Sam siguió como siempre, la de él también aunque no había aparecido más al bar en las noches. Sólo se la pasaba encerrado en la oficina y sin recibir a nadie.
Sam se encontraba hablando con un compañero de otro piso, él los observa desde su oficina.
— Muchas gracias Liam, salvaste mi vida con estas copias — le dice recibiendo los papeles que necesitaba.
Le sonríe —Quiero algo a cambio — le dice bromeando.
Sam le devuelve la sonrisa, se queda sorprendida como aquel hombre que estaba ayudándola con sus fotocopias le prestaba atención de una manera tan especial que no se pudo negar a su petición — ¿Qué quieres?— le pregunta.
—Que salgamos a cenar en la semana, ¿qué dices?— le pregunta.
De golpe la puerta se abre fuerte a sus ojos, sale él mirándola — ¿Y cuándo te hice creer que había futuro? — le pregunta golpeando la mesa y contraatacando. Se lo veía diferente y parecía que nada le importaba.
Se asusta con la reacción de él — Ya basta — le susurró como podía en ese momento para que se diera cuenta que otra persona estaba justo ahí mirando y escuchando todo.
Lo observa —¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar trabajando? — le grita enojado.
Liam se asusta — Sí, señor. Ya me iba, nos vemos el viernes Sam — le da un beso en la mejilla y se va rápidamente.
— Sabes...— le dice riéndose y tomándose el tiempo para responderle. Se gira y vuelve su mirada a ella — Muy en el fondo sentía que eras esa mujer que me enloquecía con ese misterio pero no quería creerlo y fingía que todo era un error mío, que estaba paranoico y mírame — dice abriendo sus brazos y riéndose — estoy acá frente a mi empleada explicándole cosas de mi intimidad, ¡qué idiota soy! — dice enojado.
Sam no resiste más y se levanta de aquella mesa mira para alejarse de esa locura, las personas que pasaban por al lado miraban toda la situación y no quería ser el tema de la semana en la oficina.
Le acerca a él su vaso de agua — Lo necesita — le dice sin más vueltas y de una forma calmada cuando sentía por dentro que no daba más. Aún con su miedo intento seguir manteniendo la calma frente a ese hombre que parecía estar furioso.
Lo observa bebiéndose toda su agua de un solo sorbo, apoya el vaso en la mesa y vuelve a mirarla — No debimos dejar que suceda y tal vez nada de esto hubiese pasado — le dice enojado.
Ella agacha su mirada ante su comentario, tenía razón pero tampoco podía resistirse a él — Lo sé y no sucederá más — le asegura.
Comienza acercarse — Fuiste un error y nada más que eso, no quiero confundirte y tampoco quiero que conozcas mi lado oscuro, Sam — le dice con la voz más calmada.
Y ya era su momento. No pudo contenerse más, sus lágrimas recorrieron sus mejillas y nada podía frenarla. Rápidamente sube sus manos para limpiarse las lágrimas y sonríe, no quería verse débil frente a nadie.
— No somos iguales — le dice sonriendo.
Se ve confundido porque esperaba otra reacción pero ella no le dió el gusto de verla debilitada y menos mendigando un poco de cariño.
Le toca el hombro —Por momentos creí que esto sería algo loco, lleno de amor y esas cursilerías. Pero es la vida real. Tú satisfaces las necesidades y yo sólo necesito seguir con mis negocios, y la verdad no somos iguales — le confiesa.
Matt necesitaba algo que le doliera para verla tan herida como él al darse cuenta de dónde pertenecía. No entendía como podía esa mujer tan dulce haberlo enloquecido de amor y dañarlo así sin remedio alguno.
Se aleja, hace que buscas unas hojas para darle — Mi vida privada es mía. Y usted no debería meterse, señor — le dice cambiándole de tema. Le ofrece esas hojas y él solamente las toma.
Se vuelve aproximar mirándola como queriendo saber que pensaba en aquel momento y vuelve hacía atrás. Se toma su pecho y larga lo que quería preguntar —¿Alguna vez llegaste amarme aunque sea un poco? — le pregunta de repente.
Lo mira a los ojos como nunca — Sí y lo hago— le responde.
A Matt no le importó quienes estaban en los pasillos, se acercó y tomó su rostro entre sus manos — Necesito que me ayudes, no estoy bien Sam — le confiesa.
Al tenerlo tan cerca puede oler que había estado bebiendo y quizás fumando, cerró sus ojos y lo escuchaba a él. Lo aleja un poco de su rostro — Tienes que salir sólo, Matt. Yo no soy nadie en tu vida — le dice alejando sus manos.
— Eres todo en mi vida, Sam. La única que puede llevarme al norte y no dejarme ver la oscuridad — le confiesa antes de irse.
Sam se sentía la peor persona del universo, lo amaba con locura pero también necesitaba tiempo para curar sus heridas y resolver su infierno. No podía salvarlo si ella tampoco podía salir de su oscuridad y tristeza.
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Sólo ámame. (2 Temporada #ASM)
RomanceÁmame sin medidas: Primera Temporada. Sólo ámame: Segunda Temporada. Un corazón roto, Mil dudas, Malas decisiones, Amores de turno... Su vida se frenó aquel día que todo inicio, tal vez, eso creía que todo comenzaba pero no era así. El infierno hab...
