13.

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13. Mamá

No sabía cómo hacer para seguir ocultando su verdadera identidad frente a sus seres queridos que quería saber de su vida en aquella ciudad.

Una llamada la hace entrar en nervios — ¿Mamá? — pregunta nerviosa.

Del otro lado se escucha una persona respirando — Hija, ¿Cómo estás? — le pregunta.

— Bien mamá. ¿Puedo llamarte en un rato? — le pregunta nerviosa.

— Si, mi niña — le dice.

Corta el teléfono.
No lo quería seguir haciendo, ya no quería mentirle a su madre porque confiaba plenamente en ella. Muerde sus uñas de una forma desesperada para no mandarse al frente con su madre, respira hondo y acomoda su ropa para salir al escenario nuevamente.

Se golpea suave las mejillas — Concéntrate — se dice a ella misma.

Esa noche debía seguir fingiendo, aunque toda su vida era un desastre y su corazón latía fuerte al recordar todas las mentiras que decía cada dos segundos. Frente a la mirada ajena mostraba su mejor sonrisa pero en soledad se lamentaba todos los días por tener una vida así. Su mejor amigo había sido aquel antifaz negro que cubría todo su mundo, su respuesta a la vista de las personas desconocidas y así podía crearse otro mundo paralelo.

Una vez más su teléfono suena — Mamá — dice cansada mientras saca de su rostro el antifaz.

— Hija, ¿te encuentras bien? — le pregunta algo preocupada por ella como solía hacerlo.

Pone el teléfono en su otra oreja mientras sigue sacándose el maquillaje con una servilleta húmeda — Si, ¿y cómo está todo por allá? — le pregunta para cambiar el tema de su vida.

Se la escucha toser pero luego calma su voz — Tu hermana se casó hace unas semanas, no pudimos enviarte la invitación porque nunca nos diste tu dirección. Todo sigue igual, hija — Le dice resignada.

La voz de su madre no se escuchaba como siempre, la conocía mejor que nadie. Después de tantos años nunca la había olvidado, sonríe al notar que quería saber más pero no sé atrevía a preguntar cómo corresponde. Deja todo lo que estaba haciendo y se mira al espejo imaginándose cómo su madre quería que sea, una mujer decente y con una vida ya resuelta.

Cierra los ojos y respira hondo — Sabes mamá...— dice con la voz entrecortada — Pues aquí todo es complicado, la vida es dura, má — dice riéndose para disimular todo.

— Nunca te enseñé que fuese fácil la vida, hija. Hay que pelearla, caerse, levantarse y seguir adelante con las metas. Conocer el amor, vivir todas esas cosas lindas, mi vida — le dice calmándola.

No pudo más contenerse y lloró como una niña que todavía necesitaba de su madre, un abrazo que pudiera sacarle toda la angustia que tenía adentro y tragó saliva para no delatarse con su mamá — Tienes razón, lo seguiré intentando y prometo que pronto iré a verte — le asegura.

— ¿Estás bien ahí? — le pregunta insistiendo.

Se limpia las lágrimas — Perfectamente — le dice cortante.

— Las puertas de casa están abiertas, no dudes en regresar — le dice preocupada.

— En unas semanas estaré por ahí mamá visitándolos y dándole mi regalo de casamiento a mi hermana. Mándale muchos saludos — alcanza a decirle cuando alguien entra gritando.

Levanta su mano para hacerlo callar y sigue escuchando a su madre por el teléfono — Te estaré esperando, hija. Te amamos — le dice antes de cortar.

Sólo ámame. (2 Temporada #ASM)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora