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30. Dejando todo para vivir.






Una vez más estaba rendida a los pies de él. Era un círculo vicio donde todo terminaba en su amor y siempre volvían como el primer día.

Se apoya en la mesa mirándolos — Yo sabía que este lugar sería el refugio de la pasión — se burla de los dos.

—No cambias más con tus pensamientos — asegura Matt serio.

Sam le aprieta la mano para que no diga más nada — Tenemos que hablar — le dice mirándolo a Sebastián.

Sam deja a Matt a un lado y camina por los pasillos que antes recorría con Sebastián pero ahora de forma más diferente a lo que era. Algunas chicas pasan hablando, terminando de cambiar de ropa y tomando alcohol.

Lo detiene —¿Qué pasa? — le pregunta.

—Este lugar debe cerrar y no seguir negociando así — le asegura.

Se ríe fuerte en su cara y sigue caminando hacia el camarín donde ella solía estar — Y yo quiero que vuelvas a trabajar para mí — le dice sonriendo y se voltea a verlas —No todo en la vida es justo, mi Sam — le asegura.

Recorre con la mirada todo el lugar, había cambiado. Ya no era un cuarto lleno de humedad, tenía todo lo necesario para las chicas y ordenado. Amueblado y acondicionado como se debe.

—Veo que te va bien— le dice sentándose en un sillón que tenía más cercano.

Se acomoda a su lado —Ahora sí, gracias a tu marido — le dice chocando los hombros en forma juguetona.

Lo queda mirando, se detiene en la expresión de él y no puede entenderlo todavía —¿Matt y tú disfrutan de esto?— le pregunta.

—No, pero todo siempre fue negocio. Apareciste y fuiste mi mejor opción — dice mirándola.

—¿Mejor opción ?— pregunta.

Se levanta del asiento y puede verla mejor — Sí, nunca te mentiría. Salvaste mi negocio, tu amor lo hizo en realidad y gracias — le agradece como si nada hubiese ocurrido.

Sentía que le estaba tomando el pelo. Su enojo podía notarse, ya estaba cansada de esta locura y de seguir enroscada en todo ese mundo.

—Me alegro, Sebastián pero ya no quiero regresar a verte menos a este lugar y te respeto con tus defectos — le dice señalando todo su alrededor.

De repente sin decir más nada Sebastián la abraza, se sintió tan bien como cuando eran amigos en el pasado y eso no tenía precio.

Acaricia su espalda lentamente —Gracias por darme la posibilidad de vivir todo esto y de aprender de mi misma, de mis errores y mi locura — le confiesa ella a lo bajo.

Niega con la cabeza — Nunca viste más allá de lo eras capaz, Sam. Todo lo que no ves de ti misma lo puede ver Matt y eso lo tiene enamorado — le asegura sonriendo.

Levanta los hombros sin llegar a comprender —Matt es un caso especial y no sé si es amor todavía — se ríe.

La música sonaba más fuerte y Sebastián cierra la puerta para que puedan seguir hablando cómodamente. Camina hacia ella y le toma las manos —¿Después de todas las vueltas y de todo lo qué Matt aguanto para tenerte a su lado?— le pregunta mirándolo.

— No soy yo y es complicado — le dice soltándose de sus manos.

Rápidamente le toma el rostro entre sus manos — No quieres verlo. Tienes todo y no puedes aceptarlo porque crees que no lo mereces. Pero estás equivocada, Sam — le asegura aparentando los dientes.

Llora al escucharlo decir eso y fue como un respiro en su pecho fuerte que la volvió a revivir, necesitaba que alguien le de ese empujón que la haga tirarse al vacío y Sebastián pudo lograrlo —¿Y sí me equivoco? ¿Sí me lastima?— pregunta rápidamente en forma desesperada.

Baja las manos hasta los hombros —Primero vive, ama, ríe, llora y luego, todo irá tomando su forma y poniéndole punto final a cada historia de tu vida — le dice sonriendo.

Se limpia las lágrimas de sus mejillas —No sé si Matt me quiera así como soy — dice señalándose.

La abraza nuevamente —Ese hombre moriría por ti — le susurra al oído.

Abrazados los dos caminan de regreso donde estaba Matt todavía sentado tomándose un trago y esperándolos.

Matheo se acerca a ella —Sama, amiga — le dice entrando en confianza rápidamente.

—Voy por unos tragos— le dice al oído y se va.

Ella lo aleja —Matheo, debo irme — le asegura.

La tironea de la mano para llevarla con él — Vayamos a festejar — le grita feliz.

Suelta su mano —Mi marido me espera y no puedo ir contigo — le dice sonriendo y yendo al lado de Matt.

Por primera vez sintió que todo estaba encajando en su vida. Estaba con el hombre que amaba, con el amigo que vivió muchos momentos en su vida y ahora sí tenía algo de sentido su mundo.

—Te amo — le susurra al oído.

Ella gira su rostro y le da un beso en la boca —Yo también— le dice.

Se acerca con unos vasos en sus manos y los deja en la mesa —Esto siempre fue así, Sam y nunca te diste cuenta de nada. Debes amarte y amar — le dice tocándole el hombro.

Mueve el brazo para sacárselo — Ya lo sé, Sebastián — le dice bajando la mirada.

Levanta su copa de vino —Por el amor de la vida y amistad — le dice chocando la copa en forma de brindis.

Se queda mirando todo y podía verlo de perfil a Matt sonriendo como antes.  Hablando cómodamente con Sebastián, haciendo que todo estaba superado y respirando con tranquilidad todo el aire que necesitaba. Se sentía completa como nunca, amando sin medidas y sin pasado, sólo amando su presente. Siendo Samantha en su mejor versión. 

Sólo ámame. (2 Temporada #ASM)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora