19.

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19. Soltar.







Tenía marcado en su cabeza cada momento que vivió en su pasado y no podía borrarlo todo tan fácil. Se pasó la mitad de sus años mintiéndose y era hora de salir a flote con la verdadera Samantha que escondía. 

Aquel año que estaba trabajando con él se sintió observada casi todo el tiempo. Había logrado alejarse de Sebastián y sólo trabajar en el club nocturno cuatro días a la semana. Sentía que algunas partes de su vida se iban acomodando y otras no tanto.
En la oficina el ambiente era incómodo, y algunas miradas se cruzaban pero nada más.
No volvieron a tocar el tema de la noche y todo siguió normal. Ella se guardo lo que le pasaba al verlo y él jamás quiso preguntar de nuevo que tenía esa mujer que lo atraía. El silencio decía más que ellos dos.

No querían arruinar nada pero las miradas no podían evitarlas. Matt quiso despedirla miles de veces pero ahí aparecía con esa sonrisa informándole todo como debía con una profesionalismo que lo superaba. Se encerró en su oficina más de lo que debía y su cabeza le jugaba en contra sin poder entrar en razón.

Golpeando los papeles — Necesito su firma — le dice cortante.

Él se voltea apagando su cigarrillo — ¿Para qué? — le pregunta mirándola.

Le extiende los papeles dejando que él pueda leerlo a todo bien — Sobre la reunión con la señorita Mónica Roth  que le envío ese documento y necesita leerlo para llevar acabo el proyecto — le aconseja.

Se ríe y lleva su mano a su frente. Dejo los papeles y se quedó mirándola mientras ella espera parada que su jefe termine de firmarle — No quiero saber nada con Mónica Roth — le dice cortante.

Frunce su ceño — ¿Qué le pasa?, este negocio podría llevarlo a cima y no debe perderlo — le dice desesperada.

Sigue riéndose y enciende otro cigarrillo mientras la escucha. Niega con su cabeza — No me interesa llegar a la cima, Sam — le asegura. Cierra la carpeta y se la deja a ella — Esa mujer es un dolor de cabeza y no quiero tenerla cerca — le afirma sin dar muchas vueltas.

Ella sigue sin lograr entender porque su jefe reacciona de esa forma al escuchar el nombre de esa mujer. Agarra la carpeta — ¿Qué le digo? — le pregunta insegura.

— Que se vaya al infierno — le dice cortante.

Niega con la cabeza y se retira de la oficina.

Pensó en Mónica Roth junto a su jefe, muchas cosas pasaron por su mente y lo mira a él. Parecía nervioso, impaciente y pensativo. Se comunica con la mujer que intentaba hacer negocios con él. La noticia no se lo tomó nada bien, Sam solo obedecía lo que su jefe pedía y corto el llamado.  Regresa a la oficina — Permiso — dice tímidamente.

— Ya entraste, ¿y ahora qué quieres? — le pregunta de mala manera.

Mira su reloj — Termine mi trabajo, tengo que retirarme antes y...— la interrumpe levantando su mano.

Camina hacía ella — ¿Pudiste resolver lo de Mónica?— le pregunta preocupado.

Lo observa cómo se pone cada vez que nombraba a esa mujer — Si, tranquilo. Ya está resuelto ese tema — le asegura.

Respira aliviado — Menos mal, gracias — le dice regresando a su lugar.

— ¿Me puedo ir? — le pregunta rápidamente.

Se frena y la queda mirando — ¿Estás apurada? — le pregunta riéndose.

Le encantaba verla nerviosa y podía resistirse a esa sensación. Camina nuevamente hacia ella y acorta la distancia entre los dos.

— Sí — responde nerviosa haciendo unos pasos hacia atrás.

Le toca los mechones de cabellos que ocupaban su visión y lo saca de su camino — ¿Ese lugar nocturno es más importante? — le pregunta sin vueltas.

Mira hacia el suelo y respira hondo para enfrentarlo — No sé de qué me habla, tengo que irme y necesito hacerlo ahora — insiste.

La enfrenta para que ella lo mire a los ojos — Iré contigo — le dice cortante.

Se le corta la respiración y se avergüenza por lo que su jefe sabía de ella — Necesito irme — le dice nerviosa.

Se acerca a ella — ¿Podríamos ir juntos?, quiero estar contigo está noche y verte como siempre — le susurra mirándola.

No dijo nada, se volteó y salió de la oficina sin responderle. Pero la freno — Quiero irme a mi casa, ¿cuánto tiempo más voy a estar acá? — le pregunta enojada.

La escucha quejarse por todo sin detenerse estaba harto de las reacciones así y la empuja hacia la pared — Basta — le pide mirándola.

Vuelve a quejarse por el golpe pero a la vez se asusto — Renuncio, ya no quiero seguir así — le dice de repente.

Fue la gota que rebalso todo en ese momento. Se quedó helado ante la reacción de ella — Tienes que estar bromeando — le dice rápidamente.

Lo empuja hacia atrás para tener su espacio propio — Lo siento pero ya es mucho para mí todo esto y necesito descansar — le dice mirándolo.

Nuevamente se acerca a ella — Te doy dos días libres para que puedas descansar — le ofrece sin pensarlo.

Sonríe al verlo tan preocupado — Gracias señor pero ya lo decidí. Es tiempo de soltar — dice alejándose de él.

Pero la detiene tomándole la mano, haciendo que sus cuerpos se choquen y observa sus labios — A ti no te suelto por nada en el mundo — le confiesa.

Sam se quedo completamente sorprendida. Reaccionó cuando sintió los labios de él contra los suyos, y las manos rodeando su cintura. Pero lo aleja rápidamente y sale corriendo de esa empresa. En la calle estaba desorientada, pensando en lo sucedido y no sabía cómo explicarlo pero sí sabía que no podía perderse.
Matt se quedó paralizado, tomándose la cabeza y maldiciendo a cada rato por lo que había provocado con Sam. Sabía toda la verdad aunque ella no le sepa decírselo y no podía sacarla de su corazón tan fácil a esa mujer pero tampoco podía mostrarse débil frente a sus ojos.

Era tiempo. Tiempo de soltar, de arriesgarse y seguir adelante con lo que sentía, quizás, eso era el amor pero no quería arriesgarlo todo sin tener una base del otro lado y sentir aceptación. Así él se dio cuenta que estaba perdiendo la cabeza por su empleada. Estaba completamente en un lío donde no podía negarlo. Ahí comenzó la montaña rusa.

Sólo ámame. (2 Temporada #ASM)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora