16. 2017.
Año 2017.
Desde ese día había regresado la antigua Sam que veía la vida de otra forma dejando a la persona que muchas veces la hicieron sufrir. Volvió a ser esa mujer fuerte con vida, sonríe al pensar que todo iba a cambiar y ya no iba a sentir más dolor.
Se coloca frente al enorme espejo que tenía en su habitación, puede ver a la nueva Sam sonriendo con su ropa formal para el empleo serio que estaba buscando por mucho tiempo.
Sus padres nunca supieron entender su vida, sus cosas y todo lo que tuvo que pasar para llegar a donde estaba ahora. Pensó muchas veces en que sería de su vida si ahora la vieran vestida así, yendo a su primer trabajo decente y feliz por ese logro. Pero ya era tarde para todo. Su familia no estaba ahí para compartir con ella esas cosas, agachó su mirada y respiró hondo para volver a la poca alegría que tenía ese día. Acomodo su cabello, tomó su cartera y salió de su habitación.
Unos minutos más tarde... sale apurada de su departamento pequeño, recorre cada calle mirando a su alrededor como todas las personas iniciaban su día a las 8 de la mañana, algunas corriendo por la calle para no llegar tarde y otras caminando con un café en la mano. No podía ocultar su emoción por haber conseguido aquel empleo.
Empuja lentamente la puerta de la entrada al edificio enorme que ahora iba a ser su nuevo hogar. Esquiva a muchas personas que iban a sus lugares de la empresa, encuentra un ascensor rápidamente y presiona el botón del piso hacia donde debía ir, y espera nerviosa que el ascensor frené. Una vez que lo hizo, sale caminando tímidamente hacia la mesa de entrada.
Apoya sus manos — Buenos días, soy Sam la nueva — dice nerviosa.
Levanta la mano y se dirige a la otra puerta que parecía estar abierta, la escucha conversar con alguien y después la mira — El señor quiere verte — le dice señalando que se acerque a ella.
Respira hondo y camina. No dice nada, se asoma a la puerta hasta verlo — Asique eres tú, ¿no te sirvió la última vez?— le pregunta en forma irónica.
Se planta con seguridad frente a él, escucha como la otra muchacha se retira de la oficina — Samantha, señor — responde.
Abre nuevamente la carpeta de su currículum — No tienes experiencia, yo necesito a alguien que me cubra la espalda en mi trabajo. — le explica enojado.
Hace dos pasos para acercarse más al escritorio — Prometo hacer todo lo posible, señor — le dice cortante.
Cierra la carpeta — Un error y estás despedida. Ve a traerme las copias de mi agenda y un café — le dice sentándose.
— Ya se lo traigo — responde nerviosa.
Matt se queda mirándola fijamente pensando sin decir nada hasta que reacciona — ¿Nos conocemos? — le pregunta sin más vueltas.
Se asustó pero intento disimular — No, señor. Ya vuelvo, con permiso — le dice apurada yéndose.
Así pasaron los días, ella le organizaba todo como él quería. Todas las mañana eran las mismas cosas, reuniones, acomodo de agenda, café bien caliente y discusiones por diferentes cosas.
El egoísmo, la frialdad de aquel hombre cada mañana hacían que ella no pudiera contenerse cuando sentía el maltrato de su parte.
De día era su empleada pero de noche regresaba a su antiguo trabajo donde le debía cumplir a Sebastián. Cada noche lo veía a su nuevo cliente...
Se acomoda el antifaz — ¿Matt? — pregunta asustada.
Ahí estaba era él. No podía salir de su asombro. Ahí estaba su nuevo jefe, tomando una cerveza y fumándose un cigarrillo frente al escenario, ese era su nuevo cliente y quién desataba su debilidad. El corazón le latía a mil por horas y no sabía cómo iba hacer para disimular frente a él. Pero supo sobrellevar la situación.
Recuerda como ese año había sido de loco pero le encantaba como llevaba esa vida tan tranquila por las mañanas. Y como aquel hombre frío y cruel estaba haciéndole sentir muchas cosas que a veces no soportaba su malhumor pero aún así disfrutaba ir a trabajar en algo que no debía satisfacer a muchas personas, sólo a él. Recibía una buena plata pero no podía deshacerse de su antiguo empleo.
Cada noche iba cansada a trabajar, recibía los maltratos de Sebastián cuando no cumplía con las expectativas deseadas. Se sentía vacía, inútil y llena de tristeza, cada vez que pisaba ese escenario era como la muerte y la humillación. Frente al espejo se sacaba rápidamente todo el maquillaje, atrás suyo siempre estaba Sebastián que no la dejaba en paz. Quería cortar todo tipo de relación con él pero se había tornado complicado.
Sebastián había empezado a beber más de la cuenta, no la entendía como los años anteriores, ya no era más aquel compañero que alguna vez supo cuidarla. Ahora simplemente se había vuelto un tipo sumamente agresivo y poco caballero. Sam no sabía cómo hacer para desaparecer, solo decidió alejarse de él y seguir haciendo su trabajo. Con el correr de los meses fue acostumbrándose a verlo a su jefe en el bar nocturno. Se rebuscó la forma de ocultar su identidad frente a él para que nada le cause problemas en su vida normal que tenía de día.
En todo ese tiempo Matt había sido ese hombre que de día era un empresario frío, egocéntrico y cruel. Y de noche era completamente todo lo contrario. A Sam le encantaba ese Matt de la noche que con una simple caricia podía hacerle sentir el fuego de la pasión y no podía resistir a las ganas.
Y así...
Todo había comenzado años atrás, antes que ellos se dieran cuenta había nacido su amor sin medidas.
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Sólo ámame. (2 Temporada #ASM)
RomanceÁmame sin medidas: Primera Temporada. Sólo ámame: Segunda Temporada. Un corazón roto, Mil dudas, Malas decisiones, Amores de turno... Su vida se frenó aquel día que todo inicio, tal vez, eso creía que todo comenzaba pero no era así. El infierno hab...
