24.
Se quedan mirando perdidos en sus mundos cómo si todo a su alrededor no importará y siguieron buscando respuesta en el silencio. El sonido de su celular la saca de esa imaginación, parpadea varias veces, respira hondo y atiende el celular.
Él sigue mirándola fijamente —Ya te dije que hoy si iba, no pienso cenar contigo y no quiero que me sigas molestando — dice furiosa y corta.
Levanta las cejas —¿Quién era? — le pregunta.
Pone su celular arriba de la mesa, se voltea a verlo — Sebastián — dice sin darse cuenta y se tapa la boca cuando puede entender que había dicho.
Rápidamente la sigue por atrás —¿Y ese Sebastián te molesta? — le pregunta queriendo saber todo sin excusas.
Saca las manos de su boca — Sí, pero no pasa nada, es que es mi...— la interrumpe.
—¿Debo preocuparme? ¿Quieres que hable con él para dejarle en claro un par de cositas?— le pregunta rápidamente.
Toma todo el coraje del mundo, ya era tiempo de dejar todas las mentiras y el pasado atrás para enfrentarlo sin excusas. Lo observa, estaba calmado con la mirada puesta en ella y queriendo saber todo. No pierde más el tiempo y sentía que era el momento de perderlo todo o no.
—Sebastian es mi marido, Matt — le dice firmemente.
Abre sus ojos grandes y no sabe qué hacer. Se ríe a más no poder y tapa su boca, aunque esperaba que sea una broma se dió cuenta que no era como pensaba y frunció el ceño —¿Alguna otra mentira qué quieras decirme? — le pregunta serio.
La ve negando con la cabeza, no sabía que más decir después eso y él no deja que nada siga entre los dos —Odio haberte dado el corazón tan fácil y que tires todo así, odio todo de ti y no quiero verte — le dice enojado.
Ella toca su pecho como queriendo dar una explicación, donde no había más nada pero intentándolo aunque sea —Lo siento — le dice casi llorando.
No dice nada y se va para su oficina. Escucha unos ruidos de cosas tirándose por el suelo, lo escucha maldecir y rompiendo todo a su paso. Se desespera, unos empleados golpearon su puerta — ¡Quiero estar solo! — les grita para que todos se vayan.
Algunas personas hablaban entre ellos todo lo que estaba pasando y ella sólo miraba a la puerta de su oficina.
—Dicen que fue una mujer que provocó su locura, le está pasando como antes. Parece que volvió la misma mujer que le rompió el corazón — escucha que algunos comentan.
Más ruidos se escuchan, una botella rompiéndose contra la pared y de repente todo se calma. Respira con miedo, apoya su mano en el picaporte y lo abre. Lo busca con su mirada, entre todo el desastre y cosas rotas lo ve a él, apoyando contra la pared tapándose el rostro mirando al suelo y en silencio total.
Se arrodilla, sube su mano para tocar con algo de miedo el cabello y no dice nada. Sólo lo acaricia lentamente y él se corre un poco para que nadie lo toque, pero ella insiste con su mano para seguir dándole ese cariño que necesitaba.
—No quise que todo sea así, no quise arruinarte de está manera. No te mereces esto — le dice con la voz entre cortada.
La empuja hacia atrás haciéndola caer al suelo, la escucha quejándose pero no le importo —Vete — le dice furioso.
Se levanta del suelo, vuelve acercarse a él. Ahora toma coraje, agarra su cuello y hace que queden sus miradas frente a frente. Él estaba llorando y ella no sabía cómo reaccionar pero le salió besarlo. Lo beso de una manera delicada para calmar todo, apoyo su frente junto a la de él —No sabes lo que te amo — le dice susurrándole cerca de los labios.
Hace a un lado su rostro —No quiero esto, Sam. Estás casada y yo ya me cansé de esperar que alguien me dé amor —le dice respirando agitado de la bronca que sentía.
—No te creo y sé que me amas — le dice de una manera cortante.
La mira nuevamente a los ojos —Esto — se señala y después a ella —Esto no es amor, Sam. Esto es diversión, pasar el rato de calentura y listo, volves con tu marido como si nada— le dice fingiendo una sonrisa. No le sale nada de su boca, se levanta tomando distancia de esa mujer que nunca supo como enfrentarlo —Tranquila, vete que tu marido te espera. Tienes el día libre, Sam — le ordena.
Se levanta, intenta acercarse pero él pone un frenó con su mano —No te vuelvas acercarte a mi, soy tu jefe y nada más — le marca el límite poniéndose serio como antes.
Baja su mirada —Adiós Matt — le dice caminando a la salida.
Mientras va hacía la salida escucha de él —Que tenga un buen día, señora — le dice despidiéndose.
Desde ese día nada volvió hacer como antes. Sebastián quería demostrarle a Sam que podía ser ese marido que tanto necesitaba y Matt sólo se limitó a ser el jefe en la oficina. No tuvieron más acercamiento, lo miraba y esperaba que le diga algo, pero nada. Matt sólo le ordenaba cosas, no se volteó jamás a verla como solía hacerlo y nunca más se presentó en el bar. Sam seguía rompiéndose por dentro, ya no aguantaba su vida y menos al lado de Sebastián. Era momento de terminar con todos los lazos del pasado.
—Quiero el divorcio — le dice sería.
Se ríe y se acerca a ella —Al fin me lo pides, creí que jamás ibas a tomar el valor para esto — le dice riéndose.
El cambio de actitud de Sebastián la sorprendió, lo notaba que era como antes y eso le gustaba —Gracias — le dice.
—¿Irás detrás de él?— le pregunta.
Se termina de sacar todo el maquillaje —Ire a presentar mi renuncia a su empresa y volveré a empezar de cero como debí hacer antes de todo esto — le dice .
Apoya sus manos arriba de sus hombros y la mira a través del espejo —No te equivoques, el amor sólo se vive una sola vez en la vida y lo lamentaras Sam — le confiesa.
Se voltea a verlo —¿Dónde está el amargado y posesivo Sebastián?— le pregunta.
—Se fue. Este nuevo Sebastián encontró el amor y quiero vivirlo al máximo — le dice sonriendo.
No aguanta más, se levanta y lo abraza fuerte —Te felicito, estoy feliz — dice mientras lo aprieta fuerte a su cuerpo.
Sebastián le responde al abrazo y le da un beso en su cuello. La puerta da un golpe pequeño y hace que se separen rápidamente los dos. Se voltean para ver porque ese ruido y ahí estaba él, mirándolos.
Abre los brazos riéndose —No quise interrumpir su felicidad matrimonial — dice irónicamente.
—¿Qué haces aquí, Matt?— le pregunta nerviosa.
Sebastián se mantiene callado, le suelta mano y Matt no puede perderse ningún detalle —Quise ver si valía la pena todavía pero no, te ves feliz y tendría que haberte avisado, disculpen. Otro error mío, adiós — le dice y se va.
Después de tanto tiempo Sebastián le daba el divorcio, volvían a ser amigos como antes y una vez que casi todo se acomoda en su vida, se arruina nuevamente por un simple gesto. Matt era el hombre de su vida pero tampoco sabría cuánto iba aguantar conociendo sus ataques repentinos.
¿Tal vez no es amor?, ¿Y si tal vez es diversión?
—Siento que todo es para sacarnos las ganas y no darnos amor, ¿porque es tan complicado el amor?— le pregunta sentándose nuevamente.
—Porque a ti solamente te gusta lo complicado y no disfrutas de lo sencillo del amor — le dice sin rodeos.
—¿Qué quieres decir?— le pregunta perdida por su comentario.
—Que el amor es a todo o nada. No hay puntos medios ni suspensivos — le dice enojado.
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Sólo ámame. (2 Temporada #ASM)
RomanceÁmame sin medidas: Primera Temporada. Sólo ámame: Segunda Temporada. Un corazón roto, Mil dudas, Malas decisiones, Amores de turno... Su vida se frenó aquel día que todo inicio, tal vez, eso creía que todo comenzaba pero no era así. El infierno hab...
