18.

683 55 4
                                        

18. Perfume.








Siempre fue buena para ocultar cualquier verdad y era hora de improvisar tanto como le gustaba. Respiró hondo y camino hacia él — ¿Cómo dijo? — le pregunto haciéndose la desentendida.

Deja el cigarro en el cenicero y sigue su camino — Eres esa mujer, ¿verdad?— le pregunta sonriendo.

Ahora había notado como ese Matt de la noche aparecía frente a sus ojos en plena luz del día. Se asombró por como la conoció tan rápido cuando nadie más lo podía haber hacer.

— No sé de qué me está hablando y creo que debería poder seguir buscando esos papeles — le responde.

Camina hacia la salida pero un fuerte agarre hace que se detenga y golpee contra el pecho de él — No me equivoco y lo se, Sam — le dice mirándola.

Ella se remueve para salir de los brazos de aquel hombre antes de que se pierda por el deseo — Está loco — le responde enojada.

Él sonríe y acerca su rostro al de ella — Te deseo pero no así — le susurra en los labios y la mira de arriba hacía abajo — Me gustas mucho de noche — le confiesa y la suelta tomando distancia. — Tráeme los papeles — le exige.

Se queda paralizada por lo que acababa de ocurrir porque él de un momento hacía el otro cambio así. No le importó si era o no era verdad y le volvió a ordenar cosas. Sale de esa oficina sorprendida por todo lo que ocurrió.

Cuando encuentra los papeles que tanto esperaba, camina rápido hacía la oficina para dejarlos y solo recibe una seña que lo dejé arriba del escritorio. Se fue y así transcurrió toda la otra mitad de la mañana. No la llamo para pedirle más nada. Era como su día libre con la diferencia que tenía que estar sentada en ese escritorio esperando a que su jefe se disponga a darle el día, por lo menos.

La puerta se abre y ella mira — Puedes irte — le dice pasando por su lado y yéndose.

No entendía esa manía de él de hacerse el frío. La estaba esquivando completamente y eso sentía después todo. No le presto tanta atención porque disfruto de sus horas libres para poder descansar en su departamento. Durmió todo lo que hacía meses no podía.

Una vez que veía que el sol se escondía armaba su pequeña valija y salía rumbo al bar donde todavía le quedaban un par de horas más para que su día acabé.

Regresa nuevamente al escenario donde baila sola, y después se baja del escenario para recorrer las mesas. Lo encuentra a él que estaba bebiendo sin parar, y le hace un gesto con su mano. Ella le bailo sensualmente dándole la espalda para que no pueda reconocerla — Siento que te conozco — le susurra al oído mientras la abraza por atrás.

Ella lleva su cabeza hacia atrás para apoyarse en su hombro — No lo creo — le responde.

Cada vez se cuidaba más hasta para hablar con él, y solo respondía lo justo y necesario. No quería ser conocía y perder el trabajo en su empresa.

La gira para quedar frente a frente, los silbidos de los demás se escuchaban fuerte y no les importo. Apoyo su frente contra la de ella — Te necesito, Samantha — le susurra en sus labios.

Sabía que su jefe estaba pasado de copas pero tampoco podía mostrarse sin el antifaz frente a nadie. Lo empuja suave hacia atrás pero no tiene éxito — Debo irme — le dice.

Él rápidamente encuentra la forma y le da un beso corto en los labios — Eres imposible de olvidar con esa mirada y ese perfume — le dice guiñándole el ojo.

Se suelta de su agarre y camina rápidamente hacia atrás del escenario donde se encuentra con Sebastián riéndose con otros hombres. Sigue con el antifaz puesto, se abraza a ella misma y sigue nuevamente su camino.
Una vez en su camarín, frente al espejo se saca el antifaz y se observa. Toca sus labios con sus dedos y sonríe como nunca lo hacía. Estaba pérdidamente flechada por ese hombre de la mirada sería y fría. No podía ocultar sus ganas de tenerlo pero también sabía que era prohibido.

Matt no era un simple cliente más en su lista, era su jefe y eso lo hacía más especial.

Sólo ámame. (2 Temporada #ASM)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora