Nunca te has sentido diferente?
Que no encajas en ningún lado?
Kate si.
Y no solo ella.
También un grupo de chicos del internado Moonstate.
Y cuando ella sea llamada para asistir, tendrá que aprender a comprenderse a ella misma con sus nuevas y pecu...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Camino con Ben por el jardín. Ambos podemos ver como Madame Deer va de un lado a otro de su habitación por la ventana que da hacia aquí.
Bajo los ojos a mis zapatos nuevos (unas vans color negras que me compro Leah en la ultima compra al pueblo) y me quedo mirando como se mezclan con el pasto que piso a medida que camino.
Ben intenta encontrar mi mirada, y yo le doy el gusto, hundiéndome en el castaño de sus ojos.
-Se que ahora todo parece un desastre, pero pronto Scarlet estará aquí, y todo se arreglara- esboza una sonrisa, y yo le devuelvo el pequeño gesto.
-Gracias- me rodea los hombros con un brazo, y yo frunzo el ceño-. Aunque...no se como debe de ser esto para los demás. Digo, yo siento la "presencia fantasma" de Scarlet, y es horrible y todo, pero no se como la estarán pasando Madame Deer, o los demás tutores...o Alex.
Ben asiente y creo que se queda pensando. Tiene la mirada distante, y yo solo quiero besarlo, aunque se que eso arruinaría su concentración.
Caminamos al comedor, y nos sentamos en una de las mesas. Mas atrás, vemos a Tomm y a Charlie conversando, pero rápidamente se levantan y se van.
-Mas tarde iré a ver a Alex. Creo que ver a alguien le ayudara. Podrías...venir conmigo, si quieres- me dice Ben, y yo vuelvo mi mirada hacia el, y asiento, pues a mi también me da curiosidad como esta Alex.
Veo a Sam acercare, mientras se peina en un rodete desordenado sobre su cabeza.
-Si, que les traigo?- nos pregunta al llegar.
Pedimos algo para merendar, y luego vemos a Sam alejarse con la hoja de papel en donde anoto nuestros pedidos.
Charlo un rato con Ben, interrumpimos a veces la conversación con prolongados silencios para pensara, y luego volvemos a hablar. Esa es una de las cosas que me gustan de estar con Ben: que nos entendemos tanto cuando hablamos que cuando silenciamos, y cuando hacemos ambas, podemos sentirnos a gusto con la compañia del otro.
Le sonrío, y el me devuelve el gesto. Sam viene con nuestros pedidos, y yo empiezo a tomar el te chai que pedí. Mientras me lo bebo, pienso que, aunque la situación en la Casa ahora es desastrosa, a veces hasta el caos puede ser bello si estas acompañado de las personas correctas.