Capítulo 4

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Los curiosos no solo eran los padres y niños. Al llegar a la Corporación Taisho los empleados que llegaban por el estacionamiento no dejaban de mirar al casi jefe y a la hermosa mujer que tenia de compañía, su belleza resaltaba de las demás, la elegancia con la que caminaba, el estilo tan propio que poseía ¿Quién era esa mujer tan distinguida? ¿Y porque caminaba a un lado del hijo menor del gran magnate Inu No Taisho?

-Todos nos miran – murmuro Kagome mirando de reojo alrededor suyo.

-Te miran – corrigió Inuyasha mientras se adentraban al elevador solo para los "importantes" por privacidad y comodidad de los mismos. La subida de los pisos fue silenciosa e incómoda, Inuyasha y Kagome, ambos se balanceaban con las puntas de los pies hacia adelante y atrás, sin darse cuenta que ambos hacían lo mismo.

¿Cuántas palabras se habían dirigido en total? ¿Diez? ¿Menos de quince? Kagome las contaba mentalmente y no sabía él porque, pero...unas ganas inmensas de preguntarle en como la paso estos últimos años, como era Haru, quería decirle lo apuesto que los años y la paternidad le habían sentado. Pero una pregunta en especial:  ¿Dónde estaba Kikyo? Que claramente sabía que era-es- la madre de Haru.

-Tú trabajo es el mismo el que tenías en tu antiguo empleo, así que creo que no tendrás problema, se te asigno un ayudante – Kagome asentía a lo que hablaba, caminaban por el pasillo – Este es el ante último piso, aquí están las oficinas de Sesshomaru, papá y de nosotros dos, la sala de junta está en el fondo. ¿Soportaras estar en el mismo piso conmigo? – pregunto en tono bromista.

-Es lo mismo que estar viviendo al lado tuyo, tengo que ir acostumbrándome ¿no? Pero admito que esto es demasiado – más sincera no podía ser, y se estaba controlando, se mordía la lengua para no decirle lo estúpido que fue, la mierda que había sido al no poder cumplir su promesa y lo maldito que fue para revolcarse con otra.

-Sabes que tendremos que tener una pequeña charla por lo que paso hace años ¿cierto?- Kagome frunció su ceño ¿Por qué tendría que hablar? Ni que ahora tuvieran un futuro juntos.

-No tenemos nada que hablar, lo que paso pasó. No tengo que hablar contigo de nada más que no sea trabajo.

-Hay que hablar Kagome, es muy claro que no desbordas de felicidad de volver a verme y eso, me duele. Pero al menos, llevémonos bien – ¿Acaso aun Inuyasha lograba saber lo que pensaba y sentía? – Por favor... - Inuyasha le tendió su mano con la palma abierta, esperando ser sostenida.

-Está bien – suspiro resignada – Lo intentare – estiro su mano a la espera de presionarlas, desde ayer, en lo que se vieron no se habían tocado ni un milímetro de piel habían mantenido la distancia, ni siquiera creía que lo había saludado formalmente.

-¡Kagome! – el apretón de mano se vio interrumpido por la exclamación eufórica del patriarca Taisho, ignoro la presencia de su hijo y abrazo con euforia a la azabache.

-¡Señor Taisho! – exclamo con alegría Kagome correspondiendo al abrazo.

-¡Estás más hermosa que el año pasado!

-¿Año pasado? – se interpuso Inuyasha ceñudo y con cierta molestia. Inu No hizo una cara muy cómica al hablar de más - ¡¿Se vieron hace un año?!

-He...pues, sí, en un viaje que hice como visitante en su empresa – respondió con simpleza Inu No.

-¿Por qué yo no sabía nada de esto? – pregunto con cierta ofensa al no haberle dicho tal detalle. Su madre seguramente también sabría.

ESTÚPIDO (ADA#2)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora