—¿Te quedarás hoy? ¿De verdad?
Tarda un poco en asentir, pero la persona que está delante no es capaz de notar lo poco fluido de sus movimientos. Sentados a la mesa de grandes dimensiones, de la que apenas utilizan un rinconcito cada vez que comen juntos, DongYoung deja que las manos de JaeHyun acaricien su cabeza de vez en cuando, abstrayéndose de la cena que comparten en medio de comentarios escuetos de su parte y risas estruendosas por parte de JaeHyun.
En el momento en que vuelven a tener contacto visual, JaeHyun despliega una sonrisa que hace gala de sus hoyuelos y, antes de poder alejarse, siente sus labios arrebatándole un beso. Para cuando el contacto termina, no es capaz de componer su rostro en un gesto tranquilo y es por eso que baja la cabeza, lejos de sus ojos curiosos. Su mirada le empuja a decir las verdaderas razones que lo tienen allí, en la casa de su novio, pero aún tiene la entereza suficiente como para callar. Después de pasar el día a su lado, aún no se siente listo para volver al departamento que comparte con su compañero de piso.
Muy probablemente, no lo estará nunca.
—Ah, no te sientas avergonzado... —aprieta los labios ante la dulzura de sus palabras. Aguantando la respiración, siente el pulgar de JaeHyun trazando el contorno de sus mejillas—. Tengo ropa de sobra para ti. Te quedará algo holgada, pero te hará ver adorable.
—Gracias...
—No hay de qué, hyung. La verdad, me encanta tenerte acá. La casa está un poco vacía cuando no vienes de visita, ¿sabes?
Incluso sin levantar el rostro, sabe que JaeHyun sigue sonriendo pese a la esencia amarga de sus palabras. El comedor en el que se encuentran es una de las pruebas tangibles de que lo que dice no es una exageración: cada uno de los espacios que conforman a la casa de la familia Jung es de unas dimensiones mucho más grandes de lo que deberían, eso considerando el estatus de hijo único de JaeHyun, las profesiones de sus padres, y el hecho de que ninguno de los dos pasa tiempo suficiente en casa debido a los trabajos que deben realizar fuera del país. Con todo, pese a que realmente no llevan tanto como pareja, conoce bien las razones por las que a JaeHyun le gusta ser el anfitrión de las fiestas de bienvenida que se realizan anualmente, y el potencial anfitrión también de cualquier celebración que surja durante el transcurso del año.
Sabe, también, que parte de las razones que explican la insistencia de JaeHyun para que se quede con él en su casa van por aquel lado; por la soledad, por la costumbre de llegar a una casa vacía.
Sin embargo, sabe perfectamente que no es ni de lejos la razón principal.
—...Hyung, te quiero.
—Jae —responde, atragantándose con su saliva. JaeHyun ríe, sus hoyuelos aflorando con suavidad—. ¿A qué viene eso?
—¿Hum? —lo ve enarcando las cejas en plena confusión, aún sonriente—. ¿No puedo decirle acaso a mi novio que lo quiero?
—No.
—¿Qué...?
—No. No puedes —habla con firmeza, ignorando la sonrisa que se desmorona al frente suyo. En el plato aún quedan restos de comida, esperando a que hunda los palillos en ella. En vez de eso, coloca las manos en la mesa y se vale de aquel soporte para levantarse de la silla, causando ruido al moverla—. Escucha, JaeHyun, es mejor si me voy a mi casa. Olvida lo que dije hace un rato. No quiero quedarme acá.
—Pero... DongYoung... —aguanta la respiración cuando siente su mano agarrándolo de la muñeca, justo mientras intenta pasar por su lado para irse de allí. No le devuelve la mirada, pese a que sabe que su novio lo está mirando con curiosidad, miedo, tintes de tristeza por su partida—. ¿Qué sucede? ¿Pasó algo?
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Roadkill // LuWoo - WooCas - NCT
FanfictionEn donde JungWoo sabe bien lo que quiere, y Lucas está dispuesto a dárselo. "¿Cuál es la diferencia entre una buena o una mala acción? Solo existen necesidades, acciones. Solo somos humanos, Lucas. Y los humanos cometen más errores de los que querr...
