CAPITULO 23

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- Nada, que respeto que sea tu novia, pero todavía no entiendo ese gusto por las mujeres Además, esa chica

- ¿Esa chica qué? Creía que te caía bien

- Ni me cae bien ni me cae mal, simplemente no creo que sea buena para ti

- El mes que estuve ahí no dijiste nada

- Si hubiera dicho algo no hubieras venido, y todavía sigo sin entender porqué tuviste que traerla a ella

- Porque es mi novia mamá, te guste o no estoy enamorada de una mujer, ¿vale? –Clara volvió a guardar silencio- Sé que no estás de acuerdo con que viva en Madrid, pero

- No estoy de acuerdo en que estés con esa chica y tampoco estoy de acuerdo con que no quieras vivir con tu madre -Esta vez fue Lauren la que no dijo nada- Lauren... aquí viviste tu infancia, aquí tienes tus recuerdos, aquí murió tu hermana, aquí murió tu papá Deberías estar aquí, no ahí, ahí no tienes nada

- Te equivocas, tengo muchas cosas

- ¿Sí? ¿El qué? ¿Una novia? –Se rió irónicamente- Apuesto a que ni si quiera tienes trabajo

- Yo no, pero Mila si

- Ah, ¿encima vives acosta de ella? Qué lástima

- -Esas cosas le estaban doliendo- ¿Qué te pasa? Hasta hace unos meses no me hablas así, pensaba que Mila te caía bien.

- Pues pensabas mal hija, esa chica no me cae bien, todo lo contrario creo que esa tipa tiene la culpa de que tú estés como estás ¬-Confesó por fin-

- Soy feliz

- ¿Feliz? ¿Cómo? ¡¿Tirada en el sofá!? –Le gritó su madre-

- -Lauren estaba realmente sorprendida- ¿Qué te importa lo que yo haga?

- Me importa porque esa niña te está manteniendo, ven aquí a vivir, encontrarás trabajo fácil

- No mamá

- ¿A ella no la puedes dejar sola, pero a tu madre si?

- ¡Tú solo quieres que vaya a México para separarme de Camila! –Le gritó-

- -Guardó silencio un momento- Puede que sea por eso pero es porque sé que estando unos meses lejos de ella te vas a dar cuenta de que no te gustan las mujeres y, mucho menos, te gusta ella

- Mamá -Respiró hondo, intentando que sus palabras no fueran brutas- soy homosexual y me da igual si te gusta o no. Estar lejos de Camila un mes no va a servir para alejarme de ella, porque pasaría todo lo contrario estando lejos de ella la echaría más de menos y así sabría que estoy más enamorada. –Clara volvió a guardar silencio- Estoy enamorada, ella es mi vida

- -Se rió- Pero qué sabrás tú de amor y de la vida ¡Tienes 22 años, eres una niña todavía!

- ¡Mamá! –Le gritó, perdiendo ya la paciencia- ¡Ya no soy la niña de 15 años que se escapó de su casa, estoy mayorcita y sé lo que quiero! Si te gusta bien y si no es fácil, haz de cuenta que yo también me morí –Nuevamente, Clara guardó silencio- ¿Sabes? –Sus ojos empezaron a llenarse de lágrimas- Cuando Adriana (la hermana) se murió me sentí muy culpable, porque sabía que la querías más a ella que a mí y lo peor de todo es que, aún ahora, creo que hubieras preferido que me muriera yo antes que ella -Y, dicho esto, colgó, prefiriendo que su madre no la escuchara llorar-

Dos horas más tardes Camila volvió con un montón de bolsas, caminó hasta al salón y se encontró a Lauren ahí sentada, con la tele encendida, pero con la mirada perdida.

Un Amor Inevitable 2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora