— A-Amo. — Hyungwon tartamudeó al notar lo cerca que se encontraban.
Cualquier persona se sentiría incómodo estando tan cerca de un hombre con la complexión de Hoseok, músculos envidiables, espalda ancha por lo menos del doble de Hyungwon, un cuerpo tan bien trabajado que toda mujer desea.
— ¿Pasa algo? — Estando tan cerca, el menor podía sentir la respiración de Hoseok chocar contra la piel de su rostro, haciéndolo empalidecer.
El minino estaba sin palabras, su mirada analizaba detenidamente las facciones del mayor, comenzando desde su frente oculta por los mechones de cabello tono oscuro, ocultando incluso sus cejas perfectamente pobladas, llegando hasta sus ojos con doble párpados, de un color tan común pero con un brillo especial, siguiendo el paso por el tabique de su nariz alineado con precisión, sus fosas nasales tan curiosas que abrían paso al surco subnasal no tan marcado, llegando hasta sus labios, el superior un poco más grueso que el inferior, tentadores hasta la muerte, demonios.
El ambiente se volvía más y más incómodo, tal vez incomodo no era la palabra precisa para describir la situación, pero Hoseok se negaba a describirlo de otra forma, después de ver al menor prácticamente devorarlo con la mirada, se separó soltando el cuerpo del menor, bastante avergonzado.
— Traje la cena. — Sus palabras fueron igual que un balde de agua fría, pues apagó cualquier pensamiento proveniente del menor.— Es un poco de Sushi.
Mostró la bolsa transparente que sostenía en su diestra antes de dirigirse a la cocina.
Hyungwon, aún un poco estupefacto, le siguió, pues no había comido en todo el día, desde hace tiempo ya se había acostumbrado a aguantar duras horas sin comer, no era nada nuevo que él no pudiera soportar.
Al sentarse en la silla, la arrastró para quedar aún más cerca de la mesa, notando que el mayor ya le había servido un plato con varios pedazos del rollo de sushi, cada uno en diferente presentación y diferentes ingredientes, algunos incluso con pescado crudo.
Mientras por otro lado, Hoseok decidió concentrarse en limpiar la cocina, habían platos sucios, comida qué ya llevaba tiempo fuera del refrigerador, en pocas palabras, era un completo caos para el chico que amaba la limpieza y el orden.
Hyungwon mientras comía le seguía con la mirada, observando cada una de sus acciones.
— ¿Por qué mojas los trastes? — Habló aún con el pedazo de sushi en la boca.
— Para que no estén sucios.
El menor seguía sin comprender la necesidad de mojar todo cuando se necesita limpiar, como si el agua fuese a borrar toda la suciedad de las cosas, además de la horrible sensación del agua sobre su piel, no le encontraba nada de bueno.
— Hablando de sucios, ¿te has bañado?
No respondió, puesto que se apresuró a comer, sabía lo que se aproximaba por lo que necesitaba huir de ahí, rápido.
Al no tener respuesta, la supuso, Hoseok no toleraba la suciedad, mucho menos en una persona.
Eran completamente opuestos.
Entonces cuando terminó con aquellos trastes sucios, volteó hacia la mesa que yacía vacía, incluso sin comida sobre los platos.
Comenzó a buscar al menor en los escondites de la casa, llevaba mínimo tres días sin bañarse. Inaceptable.
