17. Botella🐾

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El ambiente en el taxi se estaba tornando más incómodo gracias al silencio, el conductor no tenia prendido el radio por lo que solamente se escuchaban sus respiraciones acompañado de unos cuantos crujidos del cuero del asiento al moverse.

El minino veía por la ventana, era la primera vez que se subía a un automóvil, una pequeña brisa nocturna entraba por la ventana delantera, disfrutaba esa sensación.

— ¿Hyungwon? — Llamó el mayor.

— ¿Qué pasa? — Desvió su vista hasta donde el se encontraba.

Las grandes manos del mayor bajaron hasta donde se encontraba la diestra del chico, estaban más frías que de costumbre, enseguida se empeñó en calentarlas, tomando ambas para rodearlas de su propia calidez, ambas tan delgadas a comparación de las propias.

— Quisiera saber un poco más de ti.

— Ya lo he dicho todo, no tengo familia, crecí solo entre las calles, ¿qué más quieres saber?

— No, eso no. — Soltó un suspiro, aún incrédulo de la fría niñez del menor.— ¿Cuándo naciste?

— Yo... no lo sé exactamente.

— ¿Cómo no vas a saber? Todos deben saber su fecha de nacimiento, ¿nunca te la dijeron tus papás?

— Dijeron que quince de enero, pero ni siquiera sé qué día es, no sé leer el calendario.

— Mira. — Enseguida sacó su celular para mostrar en su pantalla el calendario, mostrando la fecha.— Faltan un par de meses aún, pero no te preocupes, yo te avisaré y lo celebraremos.

— Gracias, Hoseok.

— No tienes que agradecer por enseñarte tu cumpleaños.

— No solo eso. — Fue Hyungwon ahora el que sostenía las manos ajenas entre las suyas.— Gracias por todo lo que has hecho por mi, eres mi salvador.

— Hyungwon...

Su mirada suplicante, sus manos temblaban, parecía temeroso, como si el miedo le consumiera, tan indefenso, tan solitario que preocupaba, Hoseok se aseguraría de nunca dejarle abandonado, no quería que el menor volviese a sufrir.

Entonces, sus palabras se fueron, su mente abandonó su cuerpo cuando lo único que necesitaba era a su conciencia, estaban en un taxi en camino a una fiesta, pero lo único que Hoseok deseaba era besar sus labios, sus rojizos cerezos que exigían atención, deseaba mostrarle que le pertenecía.

Mientras Hyungwon, pedía a gritos sus besos, aún cuando apenas a probado sus labios, deseaba consumirse por completo en ellos.

— Ajam. — El taxista aclaró su garganta, pues ya llevaban cinco minutos aparcado en la entrada del lugar, pero ninguno de los dos había hablado.— Llegamos.

Ambas mentes volvieron a su sitio, recordando en el lugar que se encontraban, le tomó al mayor un par de segundos recordar que él debía pagar la marcha.
Al bajar, observaron el lugar, típica casa de dos pisos, bastante llamativa, como en alguna película americana en la cual los padres salieron de viaje y el hijo hizo una fiesta la misma que se está saliendo de control, gran cantidad de invitados, aún afuera podían escuchar la música a todo volumen que provocaban que las ventanas resonaran.

Cat |2Won|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora