11. Mío🐾

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Hoseok no tenía malas mañas y mucho menos malos hábitos, a sus veintiséis años se mantenía cuerdo, nunca había fumado tabaco o alguna droga, sabía perfectamente lo dañino que era para el cuerpo, pero ahora había generado un nuevo tic nervioso, pues se encontraba moviendo su pie golpeando contra el suelo constantemente, creando un molesto ruido para todos los cubículos que se encontraban a su alrededor pero, claramente nadie le decía nada, incluso si ya llevaba días haciendo ese mismo ruido durante horas.

Siempre había podido mantenerse al margen, sabía que las reacciones nerviosas podían leerse como inestabilidad emocional, tanto en el trabajo como en la vida personal, pero simplemente ya no podía controlarlo.

Había pasado una semana desde la última vez que vio a Hyungwon, después de aquella pelea no lo volvió a ver, no supo nada de él.
Constantemente pasaba por aquella calle donde lo había encontrado, con la esperanza de volverlo a encontrar, pero no era así.

Ahora mismo él era un manojo de nervios, pues estaba consciente de que el menor no podía hacerse cargo de sí mismo, además de en las condiciones que se lo había encontrado, odiaba tan solo la idea de que alguien volviera a patearle, no quería ni imaginarse una situación donde le estuvieran golpeando, le ardía la sangre de solo pensarlo.

Tercera lámina rota, maldijo en voz baja, sus encargos se habían acumulado haciéndole caer cada vez más en una postura encorvada como si cada uno de ellos estuviera en sus respectivos hombros.
Tuvo que volver a empezar el cuarto dibujo a escala, cambiar medidas, utilizar el escalímetro, la escuadra correcta, un lápiz que no manchara al borrar.

Su cabeza ya daba demasiadas vueltas, sus ámbitos alimenticios también se habían desvariado en demasía, raramente tenía hambre, solo comía poco.
Se levantó de su asiento para ir a buscar un poco de café en la pequeña área de comida que tenían ahí mismo en la empresa.

El asiento de Kihyun estaba vacío.

Hyunwoo tampoco había aparecido por esa área y cuando lo veía a lo lejos a duras penas saludaba, simplemente moviendo tan solo un poco la mano.

Según el encargado de Recursos Humanos, Kihyun había pedido unos días de descanso debido a problemas familiares, el encargado no podía dar más detalles por la confidencialidad del trabajador.
El chico no le había dicho nada a Hoseok, desde el día del ascensor.

Los días se sentían bastantes largos, normalmente cuando una persona se deprime o siente alguna tristeza, lo habla con sus amistades o familia, pero, ¿Qué procede cuando no tienes a nadie? ¿A quién acudes? Nadie es tan fuerte como para sobrellevar todas sus malas situaciones por si solo, todos al menos una vez necesitan apoyo.

Por su parte, Hoseok nunca lo había necesitado, e incluso si hace unos meses le hubieran dicho que extrañar a alguien es la sensación más dolorosa del mundo se habría reído a los cuatro vientos.

Era su quinta taza de café en el día y apenas eran las cuatro de la tarde, aún faltaba unas horas para salir, pedía al cielo y a la tierra un poco de energía para tratar de salir la semana, pero incluso siendo fin de semana, el sentimiento de soledad le seguía hasta su departamento, haciéndole compañía incluso en su cama, logrando carcomer hasta volverse realmente molesto.
Pero no iba a actuar ante la desesperación, se lo prometió a sí mismo cuando casi llamaba a Soyou para acordar otra cita, ya no iba a ser impulsivo, pues gracias a sus impulsos había logrado hacer todo mal.

Después de un pesado día en su trabajo, además de una llamada de atención por parte de su jefe gracias a su bajo rendimiento, se encontraba camino a su departamento.
Esta vez, no pasaría por cena, no habría nadie hambriento en su casa en espera de un poco de comida, nadie le recibiría emocionado, comenzaba a acostumbrarse al silencio de nuevo, solo para llegar, acostarse y tratar de dormir sin volver a necesitar un somnífero.

Cat |2Won|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora