12. Vergüenza🐾

4.3K 633 621
                                        

— Dios, si. — Exhaló Hoseok.

Era una enorme satisfacción, extraña sin duda ante los ojos de cualquiera, pero no le importaba nada en lo absoluto en ese preciso momento.
El menor encajaba tan bien entre sus brazos, la relajación era impresionante, la tranquilidad, por fin podía sentir los nudos de sus hombros desestresarse, simplemente no podría describirlo con sus propias palabras, incluso si lo intentase, sonaría incoherente, lo único que sabía era que por primera vez en su vida se sentía completo.

— A-Amo... me lastimas.

Los brazos de Hoseok envolvían con fuerza el pequeño y delgado cuerpo de Hyungwon, tanto que al menor se le dificultaba respirar.

— Te extrañé como no tienes idea.

Entonces, un par de besos se hicieron presentes sobre la rosa cabellera del chico.

— Ven. — Le guió para posicionarlo encima de él.

Su cuerpo era tan ligero, a Hoseok le encantaba lo rápido que se acomodaba, sin preguntar, sin replicar, el chico ya estaba recostado sobre su pecho, sin soltar el abrazo.
Los besos continuaron, bajando hasta sus delgadas mejillas, más delgadas de lo que las recordaba.

— ¿Has comido bien? Creo que perdiste peso, me preocupa.

— Yo... Más o menos, la verdad es que casi no me daba hambre.

— Desde mañana mediré tus comidas, debes comer al menos cuatro veces al día, no dejaré que te descuides. — El aliento de Hoseok chocaba contra el pómulo del menor, creando que al chico se le erizara la piel. — Empezamos mañana, hoy realmente no quiero levantarme, te necesito entre mis brazos.

— Hoseok...

— Shh, no digas nada. — Recapituló sus besos, creando un camino desde su pómulo, pasando por su oreja hasta llegar a la piel de su cuello.

Sintió un escalofrío, su piel emanaba un dulce aroma, embriagador, hasta cierto punto adictivo, después de un par de segundos de admiración por su aroma, remojó sus labios pasando su lengua sobre estos para volver a depositar cortos y continuos besos.

— Amo. — Hyungwon podía escuchar el palpitar del mayor, como una bella melodía tranquilizante.— Siento algo... abajo.

— No te muevas mucho. — Hoseok podía sentir el rose entre ambos, creando que su entrepierna comenzara a endurecer.

Después de un par de caricias y consumir por completo su aroma hasta el cansancio, si es que pudiera cansarse, el sueño se apoderó de él, poco a poco quedándose dormido ocultando su rostro en el cuello del chico.

Al despertar, nada había cambiado, ni la posición, ni el problema que tenía en su entrepierna, ahora peor que el menor había bajado sus piernas hacia los costados de Hoseok, deshizo el abrazo para poder estirar sus brazos, entonces Hyungwon se levantó para quedar sentado sobre su regazo.

— Buenos días, amo. — Mordió su labio inferior antes de tomar el valor suficiente para inclinarse nuevamente solo depositar un beso sobre su mejilla.

— Buenos días, Hyungwon. — El mencionado, comenzaba unos lentos estiramientos aún encima del regazo ajeno.— Agh, no te muevas tanto.

Cat |2Won|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora