Domingo por la mañana, un excelente clima para ser primavera, no estaba haciendo calor por lo que Hoseok se despertó sin tanta molestia. A pesar de que su espalda dolía y tenía el cuello torcido, dormir en un sofá no era una buena opción teniendo un cuerpo tan corpulento y con su altura, además de haber dormido en mezclilla, había olvidado cambiar su pijama, para la próxima lo pensaría dos veces antes.
Se removía en los almohadones del sofá, rechinando un poco estos debido al peso del chico, tallando sus ojos al igual que un pequeño niño despertando en un tranquilo domingo, en fin, nada de obligaciones ni preocupaciones, fue entonces que sus pensamientos volvieron en sí cuando vio al chico caminar al rededor de la sala, notando una actitud extraña en el, sin tomarle tanta importancia.
El chico de hombros anchos comenzaba a acostumbrarse a la presencia de aquel chico, aún le parecía algo extraño su actuar pero nada de que alarmarse.
Fue entonces que frunció el ceño, más extrañado de lo normal, al verle remover la tierra de la maceta que se encontraba en la habitación.
No era normal para ninguna persona el simple hecho de rasgar la tierra con las uñas, pero claro, aquel pálido chico no era simplemente una persona.
El chico miraba de una forma extraña aquella tierra, llamando bastante su atención, posicionándose de una manera realmente extraña, lo que alarmó a Hoseok al instante, pues este trataba de subir ambos pies sobre la maceta, claramente no entraba pero lo intentaba, creando así que la tierra se desbordara.
— ¿Qué estás haciendo? — Tomó de su brazo para detener sus acciones.
— Quiero... orinar. — Lucía una mirada desgustada después de haberle detenido en el proceso, sentía su vejiga llena y Hoseok lo único que había provocado era retener por más tiempo su líquido.
— No puedes simplemente hacer pipí aquí. — Lo sacó de la maceta, con sus pies llenos de tierra, ya dejando el piso lo suficientemente sucio para el gusto del mayor.
— ¿Qué es pipí? — Cuestionó al instante en que removía su brazo, tratando de librar aquel agarre, siendo bastante molesto, la tensión entre ambos crecía en aquellas cuatro paredes.
— Orines.
Malhumorado, comenzó a dirigirse hacia el baño, llevándole del brazo al igual que un pequeño niño regañado.
— Acá es donde debes hacer pipí. — Abrió la puerta del baño, para mostrarle el inodoro.
El menor tenía una expresión de no entender, pues era la primera vez en su vida que veía una taza de baño.
— No me puedo sentar en el agua. — Se cruzó de brazos, mostrando su inconformidad. Sería realmente incómodo sentarse en aquella cerámica, además del agua que corría sobre este.
— No, debes hacerlo parado. — Genial, cómo podría explicarle cómo hacer del baño, la situación le estaba volviendo cohibido.— Déjame mostrarte.
Entonces, Hoseok se puso frente al inodoro y justo después de dar un trago de saliva, desabrochó su pantalón. "Solo será una demostración, tranquilo" se repetía una y otra vez en su mente mientras sacaba su miembro en el orificio de sus bóxers, después de varios segundos, el líquido fluyó, muy poco puesto que no tenía muchas ganas de hacerlo, simplemente para mostrar como debía hacerlo, pero claro, ningún chico podría sentirse cómodo y confiado mientras le miraban orinar, además de que el menor no apartaba su mirada de su pene.
Después de orinar, sacudió un poco su miembro para quitar cualquier residuo de agua sobre su glande, se acomodó la ropa nuevamente, mientras lavaba sus manos pudo escuchar el agua caer sobre la taza del baño, volteando por simple curiosidad, dándole bastante ternura la manera en que el menor orinaba.
