Después de aquel corto beso, no había saludo palabras ni frases provenientes del menor, parecía aún en shock.
Terminó el tiempo de la renta de las bicicletas, ya era un tanto tarde, por lo que entregaron las respectivas junto con las protecciones que había utilizado Hyungwon.
— ¿Te gustó el paseo? — Preguntó Hoseok.
Con la finalidad de escuchar alguna respuesta, la cual fue simplemente verle asentir, mientras le evitaba la mirada.
— ¿Te gustaría volver otro día?
Para su sorpresa, el menor negó, con lentitud.
— ¿Pasa algo? Casi no hablas y evitas mi mirada. — Al ver que el menor seguía caminando, tomó de su mano para ambos detenerse.— ¿Hice algo mal?
— Yo, tengo una duda. — Apenas se alcanzó a escuchar.
— Dime.
— ¿Por qué me besaste? — Por primera vez, después de media hora, sus miradas se cruzaron.
Por alguna extraña razón, desconocida, o tal vez conocida, la mirada del menor transmitía ¿tristeza?, ¿preocupación?, era difícil leer el sentimiento, aún cuando ya tenía tiempo de leer sus pensamientos, era casi imposible descifrarlo, pero estaba seguro que no era felicidad.
— Lo siento, ¿eso te molestó? — Soltó un suspiro, escaseando aire.— Lo hice para distraerte del dolor, solo eso.
— ¿Qué? — Parecía no entender, o no quería entender, por lo que se mostró confundido.
— Cuando aplicaba el alcohol para desinfectar tu herida, quería que dejaras de pensar en el dolor. — Mostró una pequeña sonrisa.— No fue con otras intensiones.
— ¿Solo por eso?
— Si, ¿por qué más sería? — Se mostró confundido, ahora el mayor.
— Por nada, — Se maldijo mentalmente, por haber malinterpretado la situación.— nada en especial.
— Vamos a comer, ¿te parece? Conocí un lugar donde venden carne a la parrilla, muy rico.
Le tomó de su mano, para ambos dirigirse a aquel lugar en el que anteriormente ya había comido.
Decidieron ir caminando, no quedaba tan lejos y para su suerte, el sol comenzaba a bajar, sin llegar a oscurecer, el clima era bastante bueno, se podía sentir la brisa del viento, aún siendo primavera, era bastante agradable.
Siempre le había llamado la atención aquellas personas que caminaban de la mano, le resultaba bastante tonto, hasta cierta parte ridículo, pues según sus palabras es que era bastante incómodo, percibir las miradas de la gente, tener una mano ocupada todo el tiempo, tal vez a la otra persona le sudaba la mano, nunca fue de ese tipo de personas.
Hasta ese momento, donde disfrutaba la pequeña y delgada mano, donde sus dedos estaban entrelazados, dedos eran tan flacos que ni siquiera transmitían calor, pero Hoseok tenía la suficiente calidez para poder calentar ambas manos, no había incomodidad, no le importaba que la gente los mirada, era completamente extraño y diferente, si, pero le gustaba.
Al llegar, se sentaron en una de las mesas libres que había, era sábado por la noche pero aún así no había demasiada gente.
