El tiempo había pasado, y tal vez más rápido de lo que le hubiese gustado.
Ya habían pasado aquellas fiestas decembrinas y habían recibido otro año. Estaba empezando un semestre, el último de la preparatoria.
Para ella las cosas iban como siempre, comenzar las clases no era tan simple pero tampoco era lo peor del mundo.
Y al menos la primer semana había estado bien, conocer a los maestros, a sus compañeros y hacerse una pequeña idea de cómo cada profesor trabajaba y evaluaba.
Hasta ahí todo iba bien, relativamente.
Pero entonces comenzó la segunda semana, en donde casi todos los maestros empezaban a hablar sobre el futuro, planear tu vida, qué carrera querías estudiar, metas, sueños, expectativas.
Y Lapis Lazuli supo que iba a caer de nuevo.
Lapis Lazuli supo que terminaría llorando muchas noches por pensar en todo eso.
Y así fue.
Y lo estaba ocultando, realmente trataba, intentaba mostrarse alegre, con una sonrisa todos los días, ante todos, sobre todo para Peridot.
Porque lo sabía, por dios que lo hacía, sabía que daría todo por esa pequeña joven.
Hasta fingir una felicidad que no estaba sintiendo, pero sólo por verla a ella tranquila y alegre.
Pero no le estaba haciendo bien, nada de eso, sólo estaba tragándose todo eso, enterrándolo; justo como hacía antes con tantas emociones.
Y se suponía que ya no iba a hacer eso, porque le tenía confianza a Peridot, y no sólo a ella, sino a todos sus demás y verdaderos amigos.
Pero estaba asustada, temía que alguien le dijera nuevamente que no debía estar triste o estresarse, simplemente no quería escuchar otras opiniones, y esa fue la razón por la que terminó cerrándose.
Se encontraba de nuevo con la soledad y lo sentía como si fuera algo ya normal, cosa que en el fondo sabía que no era bueno.
Se estaba lastimando a sí misma, pero el sentir que lo merecía le impedía detenerse y pensar mejor las cosas.
Frunció las cejas y sintió su rostro caliente, las lágrimas acumularse en sus ojos y sus labios temblar. Pero como pudo reprimió todo eso y levantó su rostro del pupitre, mirando hacia el frente, donde la profesora Garnet estaba explicando algo a un alumno en su escritorio.
Ella era la profesora que se encargaba de impartir la clase de orientación vocacional, y la que —probablemente sin querer— era quien más tenía la culpa de su último ataque de ansiedad. Pues apenas llegó en la primera clase se puso a hablar sobre las posibles carreras universitarias, sobre cómo uno debe planear su vida tanto como sea posible, plantearse metas y nunca dejar de soñar.
Y vio como muchos comentaban y compartían sobre lo que querían, y recordaba cómo desafortunadamente le tocó hablar y sólo había podido contestar un: "bueno, aún no sé".
El tremendo silencio en clase, su vergüenza absoluta y un comentario por parte de la profesora.
"Ve pensando"
Pero pensar en todo eso sólo la hacía sentir aquel nudo en la garganta, marearse, hacer su cabeza punzar.
Y de nuevo tener aquellos pensamientos donde morir sonaba como lo mejor entre un charco de opciones. Pues realmente se limitaba, no veía muchas salidas. Justo como antes.
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Temores | Lapidot
FanfictionPara Lapis Lazuli las cosas no están bien, nada en su vida parece estarlo. Una noche al escapar de casa en un intento de distraerse y tal vez acabar con todo se encuentra con una persona que jamás pensaría, cambiaría muchas cosas.
