C31: Cena con los Francis.

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Danna se quedó completamente quieta observándose en el espejo de cuerpo completo que tenía en su habitación. Todavía no terminaba de creerse que la misma chica que le estaba devolviendo la mirada a través del espejo fuese ella.

Sus ojos color ámbar estaban enmarcados por una fina línea negra a base de delineador -la obra maestra de Camila como ella misma lo había denominado- su cabello caía libremente por su espalda en pequeñas y abundantes ondas que no sabía cómo demonios había obtenido ese día y su cuerpo estaba envuelto en un vestido color blanco que se ajustaba a su cintura y caía completamente libre hasta sus rodillas. Estaba linda, pensó con gracia y se sonrió a sí misma en el espejo.

—¿Puedes dejar de mirarte en ese espejo? Me da la impresión de que ni siquiera terminas de captar que ese reflejo es el tuyo y para serte sincera... ¡Me pones nerviosa!—masculló Camila sentada en la cama con las piernas cruzadas mientras aplicaba otra capa de mascara para pestañas. Danna se giró sobre sus talones cuidando no caerse y dejó escapar el aire de sus pulmones de manera lenta.

—Luces muy linda ¿sabes?—halagó a su prima y la chica le ofreció una amplia sonrisa.

—Tú también luces muy linda, Dan—respondió la chica observándola un momento. Danna pestañeó un par de veces y se volvió a girar para volver a contemplarse en el espejo un par de minutos más.—¿estás nerviosa?—cuestionó Camila.

—Un poco...—musitó la castaña jugueteando con sus manos y negó.—Bien. Demasiado a decir verdad—agregó en medio de una mueca de frustración.

Su prima se echó a reír totalmente divertida y negó débilmente.—Relájate, Dan. Tus padres ya conocen a Christopher...no lo veas como mi tío Renato sospecha de tu novio por eso lo quiere tener cerca, míralo más bien como una cena con amigos...al final de cuentas Joelo y yo vamos a estar contigo y además de ser tus primos, casi hermanos, también somos tus amigos ¿no?

—No me pongas más nerviosa, por favor—pidió Danna en un murmullo.

—Relájate, Danna. Todo va a salir bien, vas a ver que para cuando menos te lo esperes el final del día habrá llegado y habrá pasado la cena con Chris...además, no seas exagerada ¿Qué de malo puede pasar?

(...)

—¿Es...en serio?—cuestionó Richard en medio de una carcajada sin dejar de contemplar a Christopher caminar de un lado a otro con una percha de ropa en la mano.

—¡Deja de reírte y ayúdame, carajo!—le espetó el castaño. Christopher se echó a reír y se encogió de hombros de manera despreocupada.

Un par de suaves golpes en la puerta hicieron que el corazón de Christopher Vélez se acelerara de inmediato.—¡Adelante!—gritó Richard recostándose en la cama y cruzando sus brazos por detrás de su cabeza.

¿Cómo es que él podía estar así de relajado en una situación así de importante? Se cuestionó el chico con el ceño fruncido. Zabdiel entró en la habitación de Christopher y soltó una carcajada contemplando el rostro contrariado y lleno de preocupación del chico.—¿Se puede saber cuál es la urgencia?—preguntó cruzándose de brazos para contemplar a ambos.—Estaba arreglando una motocicleta cuando recibí esa llamada tan...extraña—agregó en voz baja.

—Estamos en una especie de esas Fashion emergency por la que suelen atravesar las chicas cuando tienen algo importante que hacer y no sabe que trapos ponerse—explicó Richard calmadamente. Los ojos de Zabdiel se abrieron llenos de sorpresa, negó un poco y se llevó su mano derecha al puente de su nariz como si no pudiese creerse que sus amigos en realidad le acababan de decir aquello.

ADRENALINA (Éxtasis #1)|C.V.|Terminada.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora