Capítulo 2..

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La mujer policía le ordenó que entrase al reducido lugar, una vez dentro se percató de la presencia de otra persona, un hombre maduro, con un rostro pétreo, estaba recostado con los ojos cerrados, pero no dormido, por que al dormir estás despreocupado de tus emociones, el hombre parecía estar meditando o sólo recordando.

– Buenas tardes Sr. Yu – Saludó SunJung con una amable sonrisa, el aludido abrió los ojos oscuros y enfocó su mirada en la pelirroja dedicándole una fugaz pero sincera sonrisa.

– Oh SunJung.. sólo Sang Do por favor, tantos años aquí y aún no te acostumbras... – Susurró con pesadez, reincorporándose para después observar al más pequeño con desconcierto.

– Tu nuevo compañero... – Dijo aclarando sus dudas, Luhan le dedicó una tímida sonrisa.

– Comprendo, yo le enseñaré después el resto de la mansión. – Finalizó sarcástico, aligerando el ambiente, la policía asintió y se retiró no sin antes desearle suerte al rubio.

Luhan, que no sabía que hacer, sólo se revolvía las manos inquieto.

– Mi nombre es Yu Sang Do, puedes llamarme sólo Sang Do, es para los amigos – Y el mayor le cerró un ojo amistosamente, haciendo sonreír al rubio.

– Gra... Gracias, yo soy Xiao Luhan, sólo Luhan – Y ambos se dieron la mano.

– Puedes instalarte en la cama de arriba, tus cosas están allá y tus pertenencias en el librero – Informó gentilmente. – Ayer por la noche me comunicó SunJung que vendrías, pero no imagine que sería alguien como tú – Confesó mirándole directamente en los ojos, inspeccionando cualquier reacción. – Tú perfil no encaja con el de un asesino traidor que mató por ambición.

Luhan abrió sus ojos al máximo... esas palabras tan crueles y frías eran ciertas a los oídos de las demás personas, sonaba lo más ruin del mundo.

– Asesino... supongo que así soy visto... es horrible – Dijo apenas, perdido en algún punto de sus recuerdos.

– Y bien, ¿Por qué estas aquí? – Preguntó interesado, Luhan lo miró perturbado.

– Por homicidio... – Respondió, Sang Do frunció el ceño.

– Homicidio; es por lo que te acusan, pero realmente por que estás aquí – El rubio lo miró conmovido, sonriendo brillantemente.

– Usted me cree... ¿Por qué me cree, si todo apunta en mi contra, si nadie a excepción de mi familia creyó en mí?, si apenas me conoce...

El hombre sonrió con simpleza, y como si fuera lo más obvio del mundo respondió. – Porque yo, a diferencia de esas personas sé leer el alma a través de los ojos, y sin temor a equivocarme, puedo asegurar que la tuya está tan pura como la de un niño...

– ¿Y cómo aprendió hacer eso? – preguntó interesado, como un pequeño que está apunto de descubrir el final de su cuento favorito, el hombre corroboró por completo que estaba en lo cierto; un inocente más.

– Supongo que estar conviviendo tantos años con todo tipo de gente te enseña a diferenciar entre unos ojos benévolos, perturbados ó iracundos...

Luhan se mordió las uñas y tomando aire suficiente le contó.

– Me acusaron por asesinar a mi mejor amigo, a mi casi hermano... todo sucedió tan rápido... – Y su relato comenzó.

***


Luhan terminó su historia, llorando silenciosamente.

– El jurado incluso se rió de mí, dijeron que mi historia era patética, que ni siquiera tenía un buen inicio, que todo era una farsa, una mala invención, ellos dijeron...

Gefängnis.. KailuDonde viven las historias. Descúbrelo ahora