Luhan no había podido dejar de pensar en lo que su pequeña hermana le había confesado, también se sentía tan culpable; el pobre de Minseok se había enamorado de él y ¡como le estaba pagando!
Revolcándose con otro que ni siquiera lo apreciaba.Trató de tomar la cadena entre su mano pero recordó que días atrás el ya fallecido Wang se la arrebató; soltó un suspiro cansado pensando dónde podría estar y se halló preocupado por lo que Minseok habría podido pensar.
Se encontraba en las abandonadas canchas, sólo con la compañía de los guardias que pasaban a menudo, inmersos entre sus pensamiento o charlando con sus compañeros, Luhan apenas se percató que el sol estaba ocultándose e inmediatamente se levantó, ahora que ya no poseía la protección de Kai se angustiaba con más frecuencia y aunque le costase admitirlo, por ello se había negado a salir de su celda más de lo necesario, y también, gran parte se debía a que no deseaba verle; el dolor y la humillación era muy reciente y aún quemaban.
Pero al caminar entre los reos y guardias se hizo a la idea de volver a escuchar palabras ofensivas ir y venir, justo como su primer día, se sorprendió, pues nada de eso ocurrió, le miraron de igual forma, con deseo reprimido, como si Kai aún no retirara la orden.
Llegó a su celda y guardó todo lo que su madre le había llevado, pero a los pocos minutos el maniático guardia que antes le había mandado fregar los pisos irrumpió y le jaló del brazo, haciéndole virar bruscamente.
– ¡No te has presentado en mi oficina! – Gimió entrecerrando los desquiciados ojos. – ¡Mereces otra semana de castigo! – Luhan, cansado como estaba ni se molesto en responderle, la acción pareció enfurecer más al guardia. – ¡Acompáñame! – Rugió y el rubio no tuvo más opción que seguirle, irritado. – ¡Tú te lo ganaste!, ¡Tú te lo buscaste!, con esto aprenderás a no volverme a desobedecer. – Luhan observó su espalda confundido, ¡qué, en nombre de Dios, había hecho para ganarse el odio del guardia!
Giraron en varias ocasiones y el hombre abrió una fría puerta de acero, aquellos rumbos, por consejo de Sang Do había evitado visitar, Luhan se mordió el labio inferior, preocupado.
– ¿A dónde me lleva? – Preguntó evitando entrar, el guardia le enseñó los dientes tal cual perro con rabia y le metió a la fuerza.
La iluminación era escasa y sólo pudo observar unas largas escaleras que seguramente conducían a algún tipo de sótano. Su cuerpo tembló.
Le obligó a bajar las escaleras y cuando éstas llegaron a su fin, con horror, Luhan contempló las mazmorras; eran cerca de diez puertas, de acero y sólo con una rendija al final, por donde las bebidas y la comida pasaban, el lugar era oscuro, frío y sumamente húmedo.
El guardia volvió la mirada y le observó con malicia.
Luhan le miró incrédulo y negó con su hermosa cabeza, la sola idea de permanecer allí por algunos minutos le aterrorizaba, si había algo que no pudiese soportar, eso era la oscuridad.
– ¡No puede encerrarme allí! – El guardia soltó una carcajada que resonó varias veces más a causa del eco.
– No me digas que le tienes miedo a la oscuridad – con su llave abrió el grueso y hosco candado. – Tendrás compañía, hay muchas ratas e insectos – Y volvió a carcajearse tomándole del brazo, Luhan puso resistencia.
– Por favor... limpiaré lo que guste, pero no me encierre aquí. – Rogó desesperado, pero el otro ni se inmutó, le arrojó con fuerza desmedida dentro de la celda haciéndole caer al suelo entierrado, Luhan tragó un aullido de dolor.
– ¡Que disfrutes de tus vacaciones! – Exclamó sarcásticamente y cerró la puerta llevándose consigo todo rastro de luz.
Inmediatamente se puso de pie y trató inútilmente el abrir la puerta, asustado, dio vueltas por la reducida celda percatándose de las enormes goteras que caían incesantes, palpó las húmedas y mohosas paredes y se frotó las manos, la celda, era incluso mucho más fría que el pasillo de afuera y el acercamiento del invierno comenzó a sentirse.
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Gefängnis.. Kailu
FanfictionLuhan es un jovencito de apenas 18 años, todo en su vida es relativamente perfecto: estudiante modelo, gentil, adorable y simpático, pero tras una serie de circunstancias desafortunadas, injustamente, cae en prisión por homicidio; la prisión más pel...