Capítulo 11..

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Por un par de segundos se quedó congelado de la impresión, después, sus ojos se agrandaron y dejó caer la bolsa con las mejillas sumamente sonrojadas. Levantó lentamente la mirada aprensiva hacia YiFan, suplicante y al mismo tiempo incrédulo.

¡Debía ser una broma!, ¡tenía qué serlo!

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La perturbación era excesiva e iba en aumento, era, como en momentos, uno no sabe si reír ó echarse a llorar, sin embargo, en ésta ocasión los sentimientos no eran tan agradables.

Abrió y cerró la boca, pero simplemente, las palabras no emergían, YiFan le observó con una espléndida sonrisa de satisfacción mórbida en el rostro y rompió el tenso silencio.

- ¡Qué maleducado!, ¿así me agradeces el regalo qué con tanto cariño he comprado únicamente para ti? – Irrumpió sarcástico, Luhan pasó saliva con dificultad y habló tratando de sonar lo más firme posible.

- Sí esto es una broma, no tiene ni un ápice de gracia – YiFan sólo amplió su sonrisa.

- Nunca he ido tan enserio..

- ¡No soy lo qué piensas! – Gritó cerrando fuertemente los puños y sus mejillas rojas a causa del vehemente enojo – No voy por ahí, revolcándome con el primero que me pasa por enfrente, sé que lo ocurrido aquí estuvo muy mal, fue algo bajo y denigrante, pero... pero... - YiFan ni siquiera le hubiese dado tiempo para hablar, pero el rubio se había soltado con una fluidez impresionante, sin embargo, poco había aclarado... ¡cómo decirle al médico qué cuando Kai le tocaba toda cordura huía tal ciervo en sabana repleta de hambrientos leones!

- ¡Pero nada! – Rugió, exactamente como un león - ¡No eres más qué una puta! – Al instante, los ojos violetas se aguaron y agachó la mirada, dolido.

- Está bien, al parecer, mis explicaciones no llegaran a tus oídos, sí es lo que piensas, lo respeto, has conseguido herirme, ya nada me queda aquí, adiós.. – Luhan pretendió, sólo pretendió marcharse, por qué YiFan ya tenía otros planes perfectamente maquilados y le frustró la acción.

Le tomó del antebrazo con fuerza brutal, confundiéndole aún más, él, inocentemente, creía que ya todo estaba acabado.

- El qué injuria mi orgullo no se larga sin pagarlo. – Sentenció seriamente.

- ¿Injurié tu orgullo? ¡pero qué dices!, el único orgullo agraviado es el mío, y también, horriblemente pisoteado por tus palabras y 'regalos', realmente no te entiendo! – Señaló exasperado, en respuesta, YiFan comprimió el delgado brazo con mayor fuerza, el pequeño gemidito qué salió de los escarlatas labios le traicionó.

- Jugaste conmigo, te burlaste de mí, aparentabas aquella pureza qué me hacía creer en cada una de las palabras qué salían de tu boca, me dejé llevar por tu singular belleza y quién sabe qué locuras hubiese cometido por ti, no sólo heriste mi orgullo, también mis sentimientos, los mataste cruelmente – Luhan mordió su labio inferior consternado ante la revelación, y lentamente, comprendió lo que con tanta insistencia el castaño había estado mencionando.

Simplemente, el médico pensaba que era un frío y calculador, además de promiscuo jovenzuelo, qué por medio de falsas actuaciones de inocencia se ganaba a las personas para luego servirse de ellas.

Gefängnis.. KailuDonde viven las historias. Descúbrelo ahora