Escribo esto con miedo, que la Madre Noche me proteja.
Un licántropo solitario me atacó, me di por muerto, pero Alba me salvó. Y entonces... Algo pasó, porque el cadáver del lobo pasó a estar vivo y Alba a estar muerta. No tenía sentido. Había magia de por medio, lo supe. Pude reducirlo a duras penas, porque hacer lo que sea que hizo lo dejó agotado, lo até y torturé para que me diera información. Aguantó, pero habló.
Lo que me dijo me aterró, pero antes de matarlo, seguí el relato que me dijo paso a paso.
El poder que obtuve me ha maravillado y dejado algo en claro: esa magia era destructiva.
Winnie comía a sus anchas en una de las mesas de madera pulidas del buffet, en la zona más alejada de los ojos curiosos que pudiera encontrar, pero con tantos monstruos que se hospedaban en el hotel, obtener privacidad era imposible. En la mesa habían platos varios: pasta con queso a grito, pan de agonía con carne de distintos animales para rellenar y un bote entero de helado de eructo de huevo. Comían como si no hubieran probado bocado en meses, lo que no tenía explicación para Winnie, porque ella reconocía que comía bastante, sin embargo, el atracón que se estaban dando no era normal.
«Tal vez, tener parte de la esencia de Dennis consuma más energía de lo normal.» Aquello se oía razonable.
El bullicio del buffet era una cacofonía de conversaciones, murmullos, sonidos de platos y cubiertos, que parecía un pequeño mercado al aire libre. A Winnie siempre le habían gustado los lugares así, le recordaban a su casa cuando era pequeña y el bullicio de sus hermanos era su día a día. Aún sufría el bullicio de sus hermanos de tanto en tanto, pero como eran adultos, sus arrebatos de locura eran menos frecuentes, casi podía decir que eran civilizados.
Menos de media hora más tarde, Dennis estaba comiendo su primera copa de helado, mientras que Winnie se acababa una tercera. Suspiró, colocando la cucharita dentro de la copa, ocasionando un tintineo.
—Estoy llena —dijo.
—¿Al fin? —dijo Dennis, arqueando una ceja, apoyándose contra el espaldar de la silla y balanceándola en las patas traseras. A Winnie siempre le entraba vértigo y terminaba cayéndose, pero Dennis demostraba un equilibrio antinatural. Vampiro a fin de cuentas.
—Creo. —Se miró el estómago, estaba llena por completo—. ¡Santa rabia, creo que daré a luz!
Aquel comentario en broma hizo que media docena de cabezas voltearan en su dirección, mirándola con interés y sorpresa, incluida la de uno de sus hermanos, que estaba con cara de shock. Winnie se ruborizó, no tenía intención de decirlo tan fuerte, pero estar con Dennis siempre sacaba su lado más extrovertido.
—Oh, dioses —murmuró, encogiéndose en su silla, no obstante, Dennis para evitar los malentendidos soltó una carcajada. Ella lo miró con una sonrisa culpable y notó que el chico tenía las mejillas salpicadas de rosa, apenado también.
—No te preocupes, mi Zing —la calmó Dennis, comiendo una cucharada de helado—. Aunque debo reconocer que eso me tomó desprevenido.
Winnie asintió y le apretó la mano. Al principio eso era incómodo, no poder moverse con libertad, pero con el pasar de los días y la ayuda de Dennis en algunos aspectos que necesitaba los dos brazos y un amplio margen de movimiento, Winnie se acostumbró a estar de la mano o muy cerca de él. Era extraño, porque parecía que su cuerpo reaccionaba por instinto. ¿Sería realmente instinto o la esencia dentro de su cuerpo que amoldaba sus necesidades a las de Dennis?
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Unique Zing
FanficIntentando con desesperación enmendar un error que cometió con Winnie, Dennis se topará con cosas que le harán saber que los monstruos no son como él los imaginaba, notando que su amor por Winnie es visto con malos ojos fuera del hotel. Y mientras D...
