Cap 2. Es Hermoso.

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POV. Christoff Dominic Jakobsson. 

- Ojala. – Dijo y pude sentir su piel erizarse bajo la tela, tenía mucho frío, y eso que la calefacción en el auto no ayudaba mucho al parecer. Me quite mi chaqueta y se la tendí me observo extrañada.

- Póntela hace frío. –

- Gracias, pero ya estoy muy en deuda contigo. – Dijo negando.

- Pues no hará mucho la diferencia si me haces caso esta vez, ¿cierto?- Ella sonrío, poniéndosela. - ¿Cuántos años tienes? – Pregunte curioso.

- Tengo 23, ¿Tu? – Me pregunto.

- 28 años. – Mentí en realidad cumpliría 73 este año, pero ella no tenía por qué saberlo.

- Vaya... ¿Y has vivido toda tu vida aquí? – Me pregunta curiosa.

- Así es... He viajado en ocasiones, pero siempre regreso a donde nací. – Admito. – Es el lugar que mi naturaleza me ha pedido que protegiera. – Dije sincero. Ella asintió asombrada.

- Ojala pudiera decir lo mismo. – Era tan perfecta cuando se sonrojaba, o no sé si era el frío quien hacía esas mejillas tan perfectas.

- ¿Por? – Pregunte. - ¿No tienes donde regresar? – Negó rápidamente.

- Si regreso, van a intentar colgarme o algo peor... Tal vez solo este exagerando. Pero soy una cobarde, no sé qué haré luego. – Dijo negando y tiritando al mismo tiempo.

- No viajas con ningún hermano, ¿No es cierto? – Pregunte pues sabía que mentía. – Te escuche hablar con Jeff y su esposa. – Dije respondiendo a su pregunta no formulada.

- Ah sobre eso... A veces los hombres pueden sobrepasarse si saben que una mujer viaja sola. –

- ¿Alguien lo ha intentado antes? – Pregunte.

- Sí, no es la primera vez que me ha pasado y seguramente no la última, pero tampoco será la última que no deje aunque sea cojeando a alguien. – Dijo divertida, es perfecta.

- Ya veo. Bien hecho. – Le sonreí. – Entonces supongo que no tienes novio. – Digo sutilmente.

- Supones bien. – Río. - ¿Tienes novia? – Pregunto curiosa.

- Si hay chicas, pero No, no tengo quien soporte mi carácter aun, y tener una relación conmigo sería demasiada responsabilidad que no creo que cualquiera maneje. – Dije riendo, ella río conmigo.

- ¿Eres de esos chicos malos que se meten en problemas y cosas así? – Pregunto divertida. Fruncí mi entrecejo.

- ¿Por qué? ¿A ti te gustan los problemas? – Le pregunte coqueto, era rió nerviosa y volteo a la ventana.

- Para nada. Le huyó a los problemas casi literalmente. – Dijo sin dejar de ver el exterior. - Parece que todo el mundo te conoce por aquí. – Dijo cuándo vio que algunos me saludaban por la calle sin necesidad que bajará el vidrio.

- Es porque soy descendiente de la persona que fundo el pueblo.-

- Vaya eso es nuevo. Eres la persona más importante que he conocido. –

- Lo mismo Digo. – Asentí, ella se sonrojo de inmediato.

- ¿Sabes qué más puedo hacer en este pueblo? – Cambio de tema.

Dulce Luna Mía ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora