5 Años Después...
- ¿No crees que deberíamos apurarnos? – Pregunte a Dominic mientras repartía besos por todo mi escote. – La fiesta ya va a empezar. – Murmuré. – Amor. – Llamé su atención, parecía totalmente perdido en mi aroma, y la verdad es que eso era normal en mi estado.
- Que nos esperen yo quiero pasar a mi postre. – Murmuró succionando con devoción uno de mis senos. – Reí avergonzada.
Me tenía sobre el tocador jugando con mis emociones con sus manos cerca de mi ropa interior sabía que quería arrancármela. Jadee. Buscando sus labios, y subiendo discretamente mi vestido, porque si lo notaba se enojaría. Y al parecer lo notó porque soltó un gruñido de enojo.
- Quiero mi postre maldición. – Casi gritó con enojó. Reí. – Hueles tan delicioso. – Volví a reír.
- ¿Qué tal si vamos por los niños? – Pregunté avergonzada.
- Cindy y Graciela los están cuidando junto a su cachorro. – Suspiré, y él inhalaba fuerte directamente de mí cuello.
- Amor. Mi familia puede venir y escucharnos. Eso será vergonzoso. – Reí nerviosa.
- ¿Sabes cuánto quiero hacertelo? – Carcajee besando las comisuras de sus labios.
- Y yo también lo quiero. Pero lo mejor será que bajemos, se suponía que solo me ayudabas a ponerme el vestido para la fiesta. ¿Recuerdas? – Dije acomodando bien su corbata, mi esposo se veía sumamente atractivo llevando un traje plateado para nuestra boda.
La ceremonia había sido temprano, donde tuve que usar un despampanante vestido blanco que ahora estaba en una esquina de nuestra habitación, todas las personas del pueblo nos acompañaban, incluso de la manada de Lysander y Marie, junto a sus pequeños, les causaba curiosidad un evento al cual ellos nunca habían ido, porque los lobos no celebraban bodas.
- Cierto. – Dijo con un poco de enojo. Me ayudo a bajarme con cuidado, mientras ponían con cuidado en el suelo mis tacones, plateados. Me observe al espejo y sonreí, al menos no se me había corrido el maquillaje, me puse un poco de labial. Y dí una vuelta frente al espejo para verme en ese vestido blanco apretado.
- ¿Te gusta? – Pregunté a mi esposo. Este rodó los ojos.
- Lo que quiero es arrancártelo. – Murmuró, y yo reí.
- Tranquilo cariño, pronto pasaremos a la Luna de Miel. – Le sonreí. Bajamos al primer piso, que estaba llenó de gente bailando, platicando al igual que el exterior de la casa con niños correteando por doquier o cachorros jugando en su forma lobuna.
- Iré a ver a Jean por lo de la seguridad. Ya regresó. – Besó mi frente. Mientras yo iba por algo de comer quería un algo salado y luego buscaría ver donde estaban los niños.
- Pensé que no te dejaría bajar. – Dijo Sam enarcando una ceja maliciosa. Reí nerviosa. Luego Cindy llegó a nuestro lado.
- ¿Y los niños? –
- Mi Alpha, Alex y Olivia los cuidan. – Asentí.
- Así qué... ¿Cuándo piensas decirle? – Preguntó mi hermana. Tape mi boca por las náuseas y negué nerviosa.
- ¿Quiere algo de beber Luna? – Preguntó Michael llegando hasta mí de repente con una copa de algo que sabía que tenía alcohol. Negué.
- No puedo Michael. – Dije con una sonrisa. Y este frunció el ceño extrañado.
- ¿Por qué? –
- Cosas. – Dije evitando su mirada asintió y fue a bailar con Megan.
- Se va enojar cuando se vuelva a enterrar y mucho más si tú no se lo dices. – Habló Cindy. Reí nerviosa.
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Dulce Luna Mía ©
WerewolfChristoff Dominic esposo posesivo sobreprotector Jakobsson. Suerte o maldición la mía la de ser la esposa de este Alpha. Es perfecto en muchos sentidos, aunque los defectos de su carácter los soporto. A pesar de que el mundo se escuche más aterrad...
