Cap 36. Soy humana.

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POV. Lena White Jakobsson.

Abrí los ojos lo más lento que pude, y decidí acostumbrarme a la Luz, era tan fuerte que cegaba, ya me había encontrado antes en esta situación, estaba atada, solo que esta vez no tenía puesta mi sudadera, y mis marcas eran visibles para todo el mundo, o bueno para las personas que esta vez me observaban curiosos.

- Creo que hoy tuvimos suerte. - Observe al tipo de antes con tatuajes, este hablaba despacio, tenía un acento ruso o alemán, no sabría distinguirlo. Tenía la boca amordazada y no podía hablar ni aunque quisiera.

- ¿En serio crees que sea una de ellos? -

- No ves esas marcas. - Me apunto claramente. - Estoy completamente seguro. - Dijo sonriendo con arrogancia.

Alguien me quitó el trapo que tenía en la boca, extrañamente yo me había quedado sin habla, sabía cómo hablar con lobos, pero con humanos siempre cerrando la boca y evitado decir demasiado, que irónico.

- Yo soy sorda. – Dije haciendo la voz con la nariz y arrastrando la lengua. – Ouch. – Me reí sin querer.

Un golpe propinado en mi nariz me alertó que aquello no había salido muy bien que digamos.

- ¿De dónde eres? –

- De algún lado. – Ese ceño fruncido, y un golpe en mi nariz me aseguró que aquella respuesta no le hacía gracia.

- Habla ya. – Me miró mal, y ese hedor nauseabundo a sangre fresca me decía que hablará pronto.

- De Visue, la ciudad de al lado. - Dije aunque eso no era del todo verdad, pero no tenían por qué saberlo.

- ¿Qué hacías con esos Rogues? - Tragué fuerte al ver que venían con una especie de tenaza. Los mire alarmada. En esos ojos podía ver las torturas que planeaban hacerme.

- La verdad es que nunca hemos torturado a una humana que sea parte de una manada. Qué me dices ¿También te regeneras como ellos? - Preguntó el hombre con tatuajes. 

Suspire aterrada y cerré los ojos con fuerza. Luna si es que me estas escuchando estaría agradecida que me ayudes. Esperaba ver alguna rama crecer por algún lado, pero no... Nada estaba ayudando ahora mismo.

- Soy una humana común y corriente. – Negué un poco asustada. No quería que el miedo me controlara. – No te atrevas a arrancar mis uñas. – Dije después de leer con lo que empezaría. El miedo me invadía y quería vomitar.

- Pues ni tan común y corriente. - Pega una manotada en mi cuello donde descansan las marcas.

- ¿Cómo funciona eso? - Me apuntó un chico sentándose cerca de mí, podía leer en sus ojos que realmente no tenía interés alguno en hacerme daño, yo no era más que una chica con muy mala suerte para él.

- ¿Qué cosa? – Pregunte confundida.

- ¿Hace cuánto vives con los Rogues? ¿O eras parte de una manada antes? - Interrumpió nuevamente el tipo tatuado.

- Me mordieron y termine en este tipo de situación. - Dije lo primero que se me vino a la mente. El tatuado de mirada intimidante me ponía de los nervios. – En serio estas muy enfermo de la cabeza. – Dije lo primero que se me ocurrió luego de leer su mente psicópata.

- Te hice una pregunta. – Me miró mal.

- ¿Tú pareja era el tipo rubio de ojos azules? - Dominic no tenía cabello rubio, era un azabache intenso casi azul. Negué.

- Él es solo un amigo. - Una chica soltó una carcajada.

- ¿Los consideras tus amigos? - Asentí.

Dulce Luna Mía ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora