Cap 3. Será una perfecta Luna.

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POV. Lena White. 

- La última vez que pelee así de fuerte con mi mamá, mí hermano vino a buscarme a casa de una amiga, demonios me rompió la nariz y casi me rompe tres costillas. – Digo sincera recordando ese episodio tan doloroso.

- ¿Y porque tu hermano se da el derecho de golpearte? – Pregunta con la voz ligeramente ronca, parecía molesto.

- Él siempre ha sido el hombre de la casa... Supongo que creía que necesitaba un poco de disciplina. Luego de eso deje de hablarle por más de 3 largos meses. – Admito con pesadez. El rencor me estaba carcomiendo de apoco. Mi orgullo no pensaba admitirlo, pero quizá. Solo quizá yo siempre he sido la culpable. – Siempre me he sentido tan culpable. – Admito.

- ¿Culpable? ¿De qué? ¿De que no le partiste la cara? – Rió abrazándome más.- Es lo que se merecía. – Dice riendo, aunque yo también rio con él. Suspira cerca de mi cuello. Luego caigo en cuenta del espacio personal.

- Oh lo siento. – Digo intentando alejarme. Este olfatea mi cuello. - ¿Qué? ¿Apesto? – Pregunto apenada. Este niega.

- Hueles delicioso. – Me sonríe.

- Ah es el jabón de Almendras. – Digo asintiendo. - Es mi favorito. Tuve que comprar más de 7 cajas porque supuestamente lo iban a descontinuar. –

- Eso es muy listo de tu parte. Pero no creo que solo sea el jabón. – Lo miró extrañada. - ¿Quieres dar un paseo por el lugar? – Me pregunta y yo asiento. Pues llevaba mi lámpara con electroshock en el bolsillo. Algo que me compré antes de salir de la ciudad. Lo sigo por un sendero, y la verdad que ya me estaba pareciendo demasiado tétrico después de caminar por un buen rato. Detuve el paso.

- ¿No eres un secuestrador o violador en serie, cierto? – No pude evitar reír nerviosa. Este soltó una carcajada.

- Si quisiera hacerte daño ya lo habría hecho. Además en este pueblo los homicidios casi son inexistentes al año. Solo hay muertes por accidentes o enfermedades. – Dice seguro. – Si fuera algún asesino en serie los mismos pobladores ya lo habrían despedazado, créeme. – Dice sonriente. Suspiro un poco más relajada. Luego casi resbaló y sostuve la cámara costosa que colgaba de mi cuello. Su mano me sostuvo del brazo.

- Ten cuidado, aun esta resbaloso por la lluvia. – Me dijo sosteniéndome fuertemente.

- Si estoy bien. Gracias. – Le sonreí, paseamos por el lugar y habían unos tótems, tomé fotos de estos, hasta que llegamos a una cueva, podía verse en los alrededores entre tierra musgo y muchas plantas que seguramente una tribu de indígenas había vivido mucho antes aquí. – Oh, ¿Muchas personas vienen aquí? – Pregunte, el negó.

- No dejamos que los extranjeros o extraños vengan por aquí. – Negó. Yo lo mire asombrada.

- ¿Por qué? – Me apuntó las marcas en la cueva, eran figuras de hombres, siendo perseguidos unas eran muy sangrientas mientras otras demostraban, cosas fantásticas. Como la luna y un hombre siendo lobo. - ¿Puedo tomar una foto? – Asintió. Tomé unas con cuidado. Y de la nada escuche unas ramas y charcos sonar, eran pasos de personas. Unas personas se aparecieron entre los altos arboles del bosque.

- ¿Qué pasa? – Pregunte escondida tras Dominic.

- ¿Qué hace una humana por aquí Chris? – Pregunta una chica con el cabello largo y rubio.

- Yo la traje.- Dijo obvio. – Quería explorar el lugar, tomar unas fotos. – Dijo como si nada.

- ¿Te estás dando cuenta de lo que estás haciendo? – Habían dos chicos tras ella, todos eran muy altos. Y yo me sentía arrepentida, odio meterme en problemas.

Dulce Luna Mía ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora