Nota: Me gustaría saber que les esta pareciendo hasta ahora la historia, dejen sus comentarios que amo leer sus pensamientos de la historia. Cuidense y nos leemos 😙.
POV. Lena White.
- Odio que me lleven la contraria y me falten el respeto. Aunque sea una broma. Lo odio. – Digo con una sonrisa en mis labios viendo hacia el lago. – Tengo muy poca paciencia. - El balcón quedaba a la perfección, me encantaría tomar fotos aquí en el amanecer.
- Lo tomaré en cuenta. – Dice sentándose junto a mí, en una silla a mi lado. - ¿Te gustan los niños? – Me pregunta. Asiento.
- Me gustan. Pero no sé si tendría muchos, creo que con dos o tres. Suficientes. Aunque no se sabe quizá cuando conozca al futuro padre de mis hijos cambie de opinión y quiera tener muchos más. - Digo riendo terminando mi botella de agua. Observe mis manos, a pesar de los guantes estaban sucias y el resto estaba peor.
- Yo quiero tener muchos. – Dice sonriente. Enarco una ceja.
- ¿La chica con la que te casarás lo sabe? – Pregunto curiosa. Asiente repetidas veces. – No pareces muy molesto por un matrimonio arreglado. – Digo sincera viendo su rostro un poco sucio como el mío también.
- Así son nuestras costumbres y tradiciones. Sé que jamás voy a arrepentirme de algo así. –
- Que seguridad. – Digo riendo. – Ojalá todos los chicos fueran tan sencillos y directos como tú. Tal vez ya me habría fugado y casado con alguien. – Digo sencilla. – Una vez lo intente. Escaparme con un chico, mi ex novio. – Río recordando la estupidez. Él frunció el ceño.
- ¿Pero ya no lo ves más? – Niego.
- Si lo veo porque vive en la misma ciudad, pero ahora hasta lo evito, de vez en cuando me habla y me pregunta si regresamos. Pero no creo que sea lo correcto. – Niego. – A menos que... ¿Después de todo éramos chiquillos, cierto? Tal vez como ya nos conocemos, vamos a terminar juntos. Tal vez. – Me interrumpió.
- Tal vez, de eso nada. ¿Si tuvieras un chicle y lo mascas, disfrutas su sabor cierto? – Asiento afirmando. - ¿No vas a recogerlo lleno de basura luego de haberlo tirado? ¿O sí? ¿Sabes cuantas bacterias tendría? – Suelto una carcajada.
- Me agradas Christoff Dominic Jakobsson. – Admito. Es una lástima que no te hubiera conocido antes. – Creo que es hora de irme. – Digo viendo que ha empezado a oscurecer. –
- Te ofrecería que te dieras un baño antes, pero aún no hay agua. – Dice apenado.
- Está bien. – Digo negando, vamos bajando las gradas y casi tropiezo. Me sostiene del brazo, y trago con fuerza por el extraño escalofrío que ha vuelto a recorrer mi cuerpo, mi piel se ha erizado. Lo miro inocente. Demonios pareciera que soy algún tipo de gata en celo porque creo que sentí mis muslos mojarse. Seguramente como humana que soy estaré en la etapa fértil. Si solo es eso. – ¿Quieres que venga mañana? – Pregunto apenada. Este me dedica una sonrisa.
- Claro quiero que me ayudes a escoger unos muebles. – Asiento sonriente. – Te pasaré a traer en la mañana como siempre a las 9 am. – Dice demasiado cerca yo me pongo el cinturón de seguridad y él está demasiado cerca. Besa mi mejilla al mismo tiempo que se restriega contra ella como si fuera un gato. Río un poco.
- Es lo más raro que me han hecho. – Digo encendiendo el auto.
- Espera a ver lo que te haré después.- Ríe divertido. Yo niego e intento ignorar la frase. Junte mis piernas, demonios, necesitaba darme amor propio, tal vez las manos de Dominic serían de gran ayuda para mí imaginación después de todo son grandes y fuertes, río por mis pervertidos pensamientos, seguro cuando llegué me daré una larga ducha.
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Dulce Luna Mía ©
WerewolfChristoff Dominic esposo posesivo sobreprotector Jakobsson. Suerte o maldición la mía la de ser la esposa de este Alpha. Es perfecto en muchos sentidos, aunque los defectos de su carácter los soporto. A pesar de que el mundo se escuche más aterrad...
