Cap 39. Una cucharada de enojo y realidad.

45.7K 3.4K 799
                                        

PD: No me odien Y lean el otro Cap 😅☺




POV. Lena White Jakobsson.

Su respiración me hacía cosquillas en la espalda. Sonreí feliz, y mi estómago sonó fuertemente.

- ¿Tienes hambre? –

- Mucha, sí. – Admití.

- ¿Quieres ir a desayunar a casa o estas lo suficiente cómoda para desayunar aquí? –

- Quiero carne. – Admití sincera.

- ¿En el desayuno? - Me vio alarmado.

- Tengo ganas de barbacoa. – Admití susurrando.

- ¿Barbacoa? –

- Esperare al almuerzo, pero también realmente deseo unas frutas. –

- No quiero creer que Braun te tiene demasiado consentida. – Reí arropándome bien y estirándome entre sus brazos.

- Aunque no lo creas tengo que admitir que amo a Braun. – Besé su mejilla adormitada. - ¿Y esto que es? – Dije viendo que la cueva estaba a una altura considerable que no noté anoche entre las sacudidas que Braun me dio para traerme.

- Un nido. – Dijo riendo un poco. Se levantó, vistió, recostó en un tronco que estaba a la entrada de la cueva. Lo miré extrañada.

- ¿Cómo una madriguera? – Este asintió. Yo me puse la ropa y este no me quitaba la mirada de encima, enarco una ceja cuando vio varios chupetones sobre mi vientre y una mordida más en mi costilla derecha. Me puse más rápido la ropa y lo cubrí. - ¿Para que lo hacen? – Pregunte extrañada.

- Para aparearse y que su pareja se sienta lo suficientemente cómoda cuando dé a luz. – Dijo el viéndome con los ojos entrecerrados. – Que extraño. –

- ¿Qué? - Pregunte acomodando y atándome el cabello.

- Hueles diferente. – Fruncí el ceño.

- ¿A qué? –

- Siempre hueles a bosque y agua dulce, hoy tienes una mezcla de ese olor lavanda, limón y menta. – Me sonrío orgulloso. - Quizá es solo mi olor mezclado con el tuyo, ya sabes. Por lo mucho que me gusta marcarte. - Sonreí abrazándolo y subiéndome a su espalda, entonces sentí la brisa fresca de la mañana luego que Dominic se lanzará de la cueva que estaba a una altura bastante  considerable.

POV. Christoff Dominic Jakobsson.

- Gracias Luna. – Contestaron los jóvenes al recibir la comida directamente de las manos de Lena mientras yo le ayudaba a repartir.

- De nada. – Les sonrió ella. Olivia olfateo fuerte en el aire.

- Huele diferente. – Ella se sonrojo un poco.

- Dominic piensa que quizás es su esencia mezclada con la mía. – Se excusó. - ¿No huelo mal, cierto? ¿O es desagradable? – Casi rieron negándose. - ¿Alimentaste a los gatos? – Me preguntó yendo a alimentarlos ella.

- Sí. – Me quejé. – Se cómo te pones cuando te enojas, pero si los alimente. – Dije. – Aunque no son míos, eh. – Dije de mala gana sentándome a comer en la isla de la cocina porque ya no cabíamos todos en el comedor.

- Si, pero son como mis hijos y debes cuidarlos. – Me miró mal dándoles de comer, no pude evitar bufar y los demás rieron.

Se sentó a mi lado y vi extrañado su tazón de cereales, los demás comían un omelet estrictamente preparado por ella, un par de platanillos fritos, leche caliente o jugo de naranja, eso obvio a parte de su ración de frutas. Todos la vimos extrañados. A ella no le gustaba el cereal y mucho menos el que llevaba tantos azucares, eso además de la doble ración de fruta que se sirvió para ella sola.

Dulce Luna Mía ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora