Riku PoV.
Los últimos días me he dedicado a observar a Roxas junto a DiZ. Apenas he salido de la sala de máquinas. No es un trabajo muy tedioso, pero es incómodo estar con él. Nuestra relación es como la de un jefe y su empleado. No hablamos mucho de nuestra vida y ninguno de los dos busca simpatizar con el otro, solo nos limitamos a hacer un trabajo.
No se porque ayuda a Sora a despertar, ni porque odia a los incorpóreos. A pesar de todo esto percibo cierto pesar en él, Como si se arrepintiera de algo en algunos momentos. De verdad que es un misterio para mí. ¿Quién es en realidad? ¿Y cómo sabe tanto de los incorpóreos?
Dudó que sea alguien que ayude porque así lo desea. No es como Sora quién se motiva porque así lo manda su corazón. Este sujeto se mueve por venganza. Los incorpóreos debieron hacerle algo para sentir que debía odiarlos con todo su ser, y no solo a la organización o a Roxas, también a Naminé. Si no se deshace de ella es porque la necesita. Los ve como simples herramientas. Yo por otro lado aún tengo este problema de conciencia con eso.
Al convivir con Naminé me di cuenta que no difieren mucho de nosotros, al menos ella y Roxas. La organización es otra historia. Aún así, el único caminó que les queda a todos es desaparecer…
Debería quedar alguna memoria de ellos. Alguna prueba de que existieron.
Estoy convencido que Roxas puede sentir a Sora. Lo percibí durante nuestro enfrentamiento en el mundo inexistente, solo que no esta consciente de esa conexión.
Me gustaría qué Sora al menos supiera algo de él, y por culpa de ese pensamiento me quedé con el monedero que le quité ayer. Se supone que usaría el dinero para ir a la playa con sus amigos, pero DiZ no la creó, así que de alguna manera tenía que detener sus planes. Debería borrarla, pero me parece que me servirá para darles una pista a esos tres. Eso si se dan cuenta de que mensaje les quiero dejar con esto.
Salgo de mis pensamientos al escuchar un golpe en la maquina.
—Mira lo que tenemos allí — dice DiZ con rabia.
—Dirijo mi mirada a la pantalla — ¿Naminé? ¿Que estará pensando hacer?
—¡Debes detenerla! Roxas no debe enterarse de nada.
Lo que me faltaba. Ya decía yo que Naminé se traía algo entre manos. No es que no este de acuerdo, pero esta no es la manera de arreglar las cosas. Quien debe enterarse es Sora. Si Roxas lo hace, el plan podría volver a fallar.
Me teletransportó a la Villa Crepúsculo Virtual.
—Roxas, ¿acaso recuerdas tu verdadero nombre?
—la agarro del brazo y la levantó — No digas más, Naminé.
—Pero si nadie se lo dice, Roxas...
Lo sé. No soy idiota. A mi también me molesta. Pero si lo digo DiZ me escuchará y sólo empeoraré todo.
—Es mejor si no sabe la verdad.
—¡hey! Tú eres quien me robó — grita él.
Abro un pasillo oscuro, suelto a Naminé y lo regresó a la Villa Crepúsculo Virtual.
Al voltear de vuelta con ella puedo ver que ella tiene una mirada calmada. Sabia que la descubriría y aún así lo hizo.
—Tú y yo ya hablaremos más tardé.
Ella aparta la mirada. Luego desaparece de mi vista y yo también salgo de este lugar.
Para cuando regresó DiZ me recibe aún furioso, pero logró calmarlo un poco.
Salgo de la sala de máquinas con la excusa de que necesito algo de aire, pero debe saber que realmente voy a la habitación de Naminé. Igual no intenta detenerme.
Cuando llegó con ella veo como su mano se detiene en secó sobre la hoja que estaba coloreando. Su cuerpo está tenso, puedo verlo. Levanta la mirada lentamente y suspira al darse cuenta que soy yo.
—Hola Naminé.
—Riku, yo…
—Entonces, ¿vas a explicarte? — cierro la puerta detrás de mi — se la razón del porque lo hiciste, pero no entiendo cómo es que no tomaste en cuenta que DiZ no despega sus ojos del monitor.
—Lo hice, pero crei que tendría el tiempo suficiente para decirle a Roxas la verdad. Claro que hubiera preferido que DiZ no se enterará,pero lo mantiene vigilado todo el tiempo, y yo necesito decírselo.
—¿Incluso si te pone en riesgo a ti?
—Lo que haga no cambiará mi destino. Igual DiZ me necesita.
—tu destino no, pero eso no lo detendrá de hacer otras cosas.
—no me importa — aprieta su cuaderno contra su pecho como si tuviera la necesidad de aferrarse a algo — Roxas merece saber lo que le pasará.
—Naminé, lo entiendo pero esa no es la manera de arreglar las cosas. Ya trabajaste muy duro todo el año para regresarle las memorias a Sora. ¿En serio ya no quieres avanzar?
—¡No! — se levanta de su asiento — yo sólo…no puedo evitar querer decírselo.
—¿Para qué? ¿Que le dirás? ¿Qué no debió existir?
Los ojos de Naminé comenzaron a resplandecer con la luz de la luna. Contenía sus lágrimas con todas sus fuerzas. Allí fue donde me di cuenta de la magnitud de mis palabras. Fueron lo peor que le pude haber dicho, además las escupí de mi boca en un tono bastante fuerte.
—yo...lo siento.
—Tienes razón. Aún así quiero decírselo. No merece lo que le está pasando. Debe estar muy confundido por todo lo que sucede a su alrededor.
Su voz quebradiza me estaba rompiendo a mí también. Esta claro que ella de alguna manera ve a Roxas y le recuerda a ella misma.
Ella ya ha sufrido por DiZ y no quiere lo mismo para Roxas.
—un suspiró salió de mí — No quiero que te metas en problemas ¿si? Odio tener que hacer esto.
—no quería preocuparte, pero no me puedo quedar de brazos cruzados — agarró de la mesa la venda que le había dado antes y la extendió ante mí mientras me veía triste — no puedo engañarme a mi misma.
Me acerqué a paso lento, acorte nuestra distancia y tomé la venda de su mano. Es la primera vez que notó lo pequeñas que son.
—me disculpó de antemano por los problemas que posiblemente mis acciones te causen. Qué sepas que eres al que menos quiero afectar.
—No importa. Yo también me disculpó por lo que dije. Debí pensar mejor mis palabras.
—guardó silencio por unos momentos y su mirada bajó de nuevo — no debí existir…yo ya sé eso.
Sus ojos no me veían pero se que estaba dolida. Yo sé bien el daño que le hacen esas palabras y escucharlas de alguien que ella considera su amigo es aún peor.
Extendí mi mano por impulso. Me detuve al pensar que tal vez ella no quería ser consolada por la misma persona que la hirió.
No me di cuenta en qué momento levantó su mirada, pero se dió cuenta de mi acción y no intentó apartarme en ningún momento.
—Riku, ¿Tú también estás cansado de todo esto? — preguntó con un tono apagado — yo estoy muy cansada. La verdad es que pensé mucho en lo que dijiste. Quería engañarme, pero cada vez que intentó ocultar como me siento solo consigo sentirme peor. No quiero que mis días acaben así — tomo mi mano — Quiero hacer lo que pueda aunque no solucione nada. Si tengo la posibilidad de hacer que mi existencia sea de ayuda para alguien quiero intentarlo.
Sus ojos reflejaban su firme convicción. No iba a dar marcha atrás en sus planes, eso estaba claro.
—lo se. Ya ayudaste a alguien — puse mi otra mano sobre su cabeza y le revolví un poco el cabello — no voy a detenerte, pero encuentra otro método de hacer las cosas.
Su repentino abrazo hizo que mi cuerpo se tensara. No estoy acostumbrado a estás cosas. Fue un breve instante que dejó una sensación agradable en medio de un montón de caos.
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Detrás de la venda
Fiksi PenggemarRiku es capaz de mentirle a todos,incluso a él mismo, pero a la vista de Naminé sus ojos no pueden mentir. Naminé pudo ver lo que había detrás de su venda, y eso fue lo que les dio fuerza a ambos. Esta historia transcurre durante los eventos de KH 3...
