Volveremos a vernos.

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Naminé PoV.

El proceso para restaurar las memorias de Sora terminó.

En algunos momentos se me pasó por la cabeza que nunca llegaría este día, pero lo he logrado.

Ahora sólo falta que Roxas vuelva a Sora para que despierte. DiZ seguro lo llamará a la mansión que está en la villa crepúsculo virtual para que se efectúe el encuentro.

Si no hago algo ahora no tendré otra oportunidad. ¡Debo hacerlo!

Me sudan las manos mientras me escabullo en la sala de ordenadores. DiZ no está muy lejos, y volverá en cualquier momento.

Hay una versión de datos de mi entre los archivos que sobre escribo un poco. Con eso será suficiente. Claro que solo es el primer pasó.

Mi piel se eriza cuando escucho la puerta deslizarse. Guardo a toda prisa y corro a esconderme en la habitación continúa.

Sostengo la respiración mientras guardó silencio y agudizó mi oído para escuchar lo que sucede. Aparte del sonido de las teclas todo lo demás es silencio por varios instantes.

—yo me encargó — escuchó decir a Riku.

Supongo que la organización mandó a alguien o a umbrios para intentar un rescaté por última vez…o deshacerse de él.

Escuchó pelea tras pelea. Roxas debe estar harto de todo esto. Ojalá decir que todo terminará pronto se sintiera más como una celebración y no como un funeral.

—malos o buenos. No lo sé…

Esa es mi voz. DiZ va a molestarse mucho en unos segundos, pero ya no me importa.

—¿Qué va a pasarme ahora? Solo dime eso. Lo demás no importa ya —sus palabras salen como si estuviera resignado a su destino
—Tú eres...
—¿Naminé?

Escuchó el sonido que hacen los datos cuando desaparecen. Mi versión se ha desvanecido de ese mundo, pero yo ya esperaba eso.

Abro un pasillo de oscuridad que me lleva directo allá.

—¿Pero que es un incorpóreo? — oigo preguntar a Roxas.
—DiZ no hay tiempo, demasiados incorpóreos — reconozco la voz de Riku.
—el pasillo finalmente se abre — Roxas, los incorpóreos como nosotros somos seres incompletos. ¡No desaparecerás, estarás completo!
—¿Voy a...desaparecer? — me pregunta.
—¡No permitiré esto! — grita DiZ antes de empezar a acercarse a mí.
—No, no desaparecerás, ¡tú...!

No puedo decir más porque DiZ me tapa la boca mientras intenta arrastrarme dentro del pasillo que acabo de abrir.

—¡Naminé!

Roxas intenta llegar a mí sin suerte. Riku lo detiene. No puedo enfadarme, lo sé. Igual Roxas no hubiera logrado nada y Riku tiene que seguir órdenes.
Cómo puedo logró zafarme un poco

—Roxas — le sonrió aún cuando la situación ni siquiera lo amerita, pero es lo único que puedo hacer para reconfortarlo un poco — volveremos a vernos. Entonces podremos hablar de todo. Tal vez no sepa que eres tú, y tú no sepas que soy yo, pero volveremos a vernos. Lo prometo.
—¡Dejala ir! ¡Naminé!

DiZ logra su cometido. El pasillo de oscuridad se cierra y ambos volvemos a la sala de máquinas de la verdadera Villa Crepúsculo.

—¡No eres más que un problema! — siento como aprieta más mi muñeca — ¡siempre lo has sido!

Riku llega justo en ese momento.

—¡Él merecía saberlo! — lo miró directo a los ojos — No hice nada malo.
—Ni tampoco nada bueno — me avienta violentamente en dirección a Riku quien me agarra con ambas manos antes de que me caiga — ya sabes que hacer.

Luego de eso DiZ se dirige a la habitación donde esta Sora. Supongo que verá una vez más a Roxas.

—¿Qué te dije de meterte en problemas?
—Tú sabes que hice lo correcto.
—Un suspiro salé de él — a estas alturas no vale la pena discutirlo.

Le sonrió al entender que de cierta manera me acaba de dar la razón.

—¿Te lastimó? — me pregunta mientras me suelta.
— no realmente — me miró la muñeca —  solo está un poco roja.
—no debemos estar aquí cuando Sora se despierte. Debemos irnos en cuanto la máquina diga que la cápsula se abrió. ¿Lo entiendes?
—Si. Pero ¿estás seguro que no quieres verlo?
—No así.

Quiero decirle algo, pero me prometí no inmiscuirme más y dejarle la decisión a él, aunque me duele verlo tan triste.

—Su mano se posa sobre mi cabeza — deja de preocuparte por mi. Si DiZ te ve aquí cuando salga…
—Acabas de decir que no me preocupé por ti y tú me respondes preocupándote por mi. Eso es un poco contradictorio.

Lo escuchó soltar una risita.

El ruido de la máquina rompe la atmósfera. Sora aún no despierta, pero alguien acaba de entrar a la Villa crepúsculo virtual.

—¿¡Axel!?

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