Un paso a la vez

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Podía reconocer el lugar en el que se hallaba; una cabaña abandonada, en medio del bosque, y en pésimas condiciones, era donde la demonio se ocultaba.

Todo se hallaba en penumbras, la niebla dificultaba su vista y apenas lograba distinguir donde pisaba. Pero, podía oír claramente la risa de Ahri, rodeándola desde todos los ángulos, haciéndose cada vez más fuerte en su mente. Su cuerpo se estremecía con cada minuto que pasaba, tenía frío pero no lograba mover sus brazos para cubrirse. Sólo podía observar y esperar.

Algo debía suceder.

Lo sentía en su ser entero.

La cabaña comenzó a moverse hacia ella; todo parecía acercarse. La niebla se disipaba y el frío desaparecía lentamente, pero solo cuando estuvo en frente de la construcción, pudo notar lo que le causaba tanta ansiedad. La mujer amable, que conocía como su directora, estaba dentro de la cabaña. Parecía desorientada y cansada, llevaba su varita en mano y buscaba a su alrededor señales de algo.
Diana trató de acercarse, extendía su brazo pero traspasaba la imagen de la mujer sin problemas; notó entonces que sólo podía observar lo que sucedía sin interponerse, y su cuerpo entero le advirtió que algo estaba mal. Que debía corregirlo cuanto antes.

Sin embargo, mientras movía desesperadamente sus brazos, los cuales por fin parecían obedecer, divisó la figura de alguien más en la habitación; saliendo de entre las sombras para atacar por la espalda a la mujer. Diana sabía quién era, qué estaba a punto de hacer, pero incluso sabiéndolo no pudo hacer nada cuando Ahri derribó sin mucho esfuerzo a su directora y la envió contra la pared.

Su cara se apretó con enojo e impotencia, y trató de mover sus piernas, pero antes de lograrlo, fue enviada lejos de la cabaña por una fuerte ráfaga de aire. Y lo único que alcanzó a ver fue como terminaban con la vida de aquella mujer.

Por reacción, se levantó asustada, despertando del sueño. Su cabeza daba vueltas, zumbaba con fuerza y apenas podía figurar una imagen sin marearse. Transpiraba y su respiración era agitada.

Trató de moverse, levantarse de su cama para poder lavarse la cara y quitarse las náuseas, pero le fue imposible hacerlo.  Estrujó con dolor su camisón, donde se posicionaba su pecho, como si eso pudiera apaciguar el dolor que sentía en él; y respiró. La primera vez le costó mucho meter el aire, sus pulmones ardían y parecían querer explotar; la segunda vez fue menos doloroso. Y antes de notarlo, ya había logrado calmarse.
Sus músculos agradecieron la paz y exhaló más tranquila; aún sintiéndose culpable por no haber sido de ayuda en aquel sueño.

No lograba comprender porqué había soñado con algo así, pero temió porque pudiera volverse real.

El sueño le quitó las ganas de dormir, las horas se le fueron tratando de conciliar el sueño nuevamente, y solo cuando vio los primeros rayos de luz asomarse a través de la ventana de su habitación, decidió darse un baño.

...

Akko: Woow, esas ojeras dicen mucho sobre ti hoy.

Diana prefirió no responder, y simplemente tomó asiento a un lado de ella. Esa mañana, dos de sus profesoras les habían pedido que las visitaran en el laboratorio de la academia para hablar sobre el plan que se llevaría a cabo en cuanto atacara la demonio. Ya que ella y Atsuko estaban involucradas directamente, era de importancia que conocieran lo que se realizaría. Así como también lo que debían hacer para  recuperar sus memorias.

Sin embargo, Diana y Akko se habían presentado mucho antes de lo acordado. Por lo que las maestras tuvieron que recibirlas desde temprano.

Akko: Llegaste más temprano de lo acordado.

SOLO A MÍ   [EDITANDO] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora