Diana Cavendish

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He cometido errores que han marcado parte de mi vida; he fallado y llorado por cosas que desearía olvidar; he pensado cosas que nadie mas creería que pasan por mi mente. Porque soy Diana Cavendish, porque soy sucesora de un clan, porque llevo la sangre de una de las Nueve Brujas.

Llegue a creer que todos se acercaban a mí por conveniencia, los juzgue.
Incluso pensé que Hanna y Barbara me harían lo mismo, pero ellas... ellas fueron las primeras en hacerme ver que no todos son iguales. También vienen de clanes, conocen el cargo que llevan desde que nacieron, sin embargo, ellas son muy distintas a los demás.
No demuestro lo mucho que las aprecio, pero sé que ellas comprenden. Quiero a mis amigas.

Creí que con ellas sería suficiente, que no necesitaría a nadie más; pero hay días en los que sigo sintiendo el mismo vacío que tuve al perder a mi madre. Detesto tener el pensamiento de mi madre, no es agradable vivir llena de prejuicios.

{...}

Hanna y Barbara fueron las primeras en demostrarme que no todo es lo que parece. Aunque, ahora no son sólo ellas. Después de haber convivido con Akko, conocí a sus amigas; a pesar de todo lo que alguna vez les hice, ellas no fueron groseras conmigo o con mis amigas. Nos aceptaron y perdonaron. Ellas nos enseñaron lo hermosas que pueden ser las personas.

Son realmente lindas y agradables. Todas son tan impredecibles y únicas. En especial Akko, antes de el misil jamás le habría prestado atención, pero ahora no puedo imaginarme sin ella... supongo que es justo como con las demás.

{...}

Hay días en los que me sumerjo en la innecesaria tristeza. Me gustaría poder hablar con alguien sobre esto, sobre todo. Pero no hay nadie que verdaderamente le pueda tomar importancia. Mis amigas saben cuando necesito mi espacio, sólo les basta con verme para saber que deben dejarme sola, les agradezco por ser tan consideradas.

Al menos ellas lo son.

Atsuko... ah... ella no ha dejado de molestarme, me interroga cada que puede y siempre es con la misma pregunta: "¿Qué te sucede?".
Y yo... bueno, yo siempre le respondo con un: "No me sucede nada". Pero ella no me cree, jamás había conocido a alguien tan caprichosa como ella. Me estresa.

Suspiré y miré por la ventana a las chicas que practicaban vuelo, lo hacían tan bien. Recuerdo que la profesora Nelson me ofreció entrar con ellas, eran de último grado y yo recién entraba a la academia; claramente dije que no. Esas chicas siempre están ocupadas y prefiero ocupar mi tiempo leyendo.

—Diana...

Miré a Akko. Sólo no le digo nada malo porque hoy luce extranamente linda.

—No me sucede nada, ¿si?— le dije exasperada.

Ella asintió y miró a su alrededor.

—También quería decirte que... todos se han ido.

Miré a mi alrededor y era cierto, no había nadie más a excepción de ella y de mí.

—¿Barbara y Hanna se fueron?— Akko asintió— ¿Sólo así?

—No, en realidad... les dije que yo te acompañaría.

Me levante y me acerque a ella, mirándola con seriedad. Ella retrocedió sólo un poco.

—¿Por qué?

SOLO A MÍ   [EDITANDO] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora