37- Cruz solar. -

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37:
-Cruz solar.-

La picazon en mi brazo, abdomen y pierna se habian irritado en diferentes pero pequeñas partes, no quise tomarle importancia pero por mi bien fui a la enfermería. Me pusieron unas compresas en las partes que estaban irritadas, el enfermero dijo que quizás podía ser una reaccion alérgica a alguna planta, pero deje de escucharlo cuando de un momento para el otro me dormí, no se si fueron las toxinas de la compresa, o un desmayo o cansancio, solo quede dormida.

Al despertarme, seguía en el mismo lugar claramente, pero ya estaba amaneciendo, había pasado toda la noche en la enfermería, a un lado había una pequeña mesita de madera, ensima de ella había un vaso y una jarra de metal con agua, bebí un poco de ella sentada en la cama, después talle un poco mis ojos.
Salí de la cabaña de madera y aún las chispas de las farolas seguían ensendidas, eran mágicas, las hadas tenían poderes inusuales, y era genial porque sólo ellas podían apagarlas y encenderlas y la llama no se consumía, las farolas permanecían dispersados por toda la manada iluminando con una leve luz anaranjada, aunque en poco tiempo ya no se apreciará, porque el sol saldría y aunque su luz era leve también era cegadora ya que el cielo permanecía de un color gris casi blanco.

Por alguna razón mi vista seguía un poco borrosa, mis piernas y brazos tiritaban y de vez en cuando mi vista daba vueltas, estaba confundida y no podía pensar solo en una cosa, la parte del brazo donde estaba la compresa empezaba a arder de un tirón arranque la venda que lo cubría dejando expuesta una piel roja con leves puntitos rojos, algo parecía estar mal, muy mal, llegué al punto de no poder mantener el equilibro y mi cuerpo empezó a tambalearse hasta tropezar con mis propios pies y caer pero no logré tocar el piso, unos brazos lograron atraparme justo a tiempo, mi respiración era pausada como si no me entrara oxígeno, mi corazón también retumbaba como loco.

Aquel tipo el cual no lograba distinguir ninguna facción llevaba puesta una camisa azul desprendida hasta tres botones, el me había sonstenido y me había levantado, un brazo en mis piernas y uno en mi espalda, había recargado mi cabeza sobre su hombro, esa era la razón por la que no sabía quien era, pero antes de poder preguntarle o siquiera largar alguna palabra mis ojos empezaron a cerrarse y lo único que divise fue una marca en su pecho.

...

Al cabo de unos minutos volví a abrir mis ojos, pero en realidad, no habian sido unos minutos, sino, unas horas, el cielo permanecia de un color gris blanqueado, el reloj de madera indicaba que eran las 5:08 minutos, había pasado bastante tiempo, había despertado alrededor de las 6:00 de la madrugada y desperté a las 5:00 de la tarde, mi estómago rugia del hambre, respire ondo y cerré mis ojos por unos segundos, me levanté, mis pies colgaban en el bode de la cama, permanecía con la misma ropa pero aún me preguntaba en donde estaba no había ningún aroma que reconociera, o al menos por el momento sólo había olor a perfume de hombre.
En una esquina había una mesa y sobre ella había; un vaso con agua, fruta cortada en perfectos cuadrados, pan, queso y dulce de frambuesas.

El hambre me ganó e inmediatamente comí todo lo que había en la bandeja pero de una manera moderada, no quería parecer desesperada, estaba sola en la habitación pero aún así alguien podría entrar y verme...
Minutos más tarde recordé la marca de ese pectoral masculino, no lo había visto con claridad ni tampoco lo había visto completo, pero si había visto una parte y juro que ya lo había visto y tenía una idea de en donde, pero; En donde estaba el libro?
Lo habría dejado en la enfermería?
O, talvez me lo habían arrebatado?
Algo iba mal con esa marca, no recordaba que era ese símbolo pero sabía que algo malo era, o talvez solo parecía y me estaba precipitado demaciado...
Y la preguta más intrigante, quien es el dueño de esa marca?

Mis ojos se volvieron de un color brillante y con mis manos toque el piso de madera intentado percibir alguna vibración o indicios de los pasos de alguna persona pero, pero no había nada ni nadie, tampoco había olores ni sonidos, definitivamente habían logrado borrar todo rastro de aquella persona que me había traído aquí, solo se oía el sonido de las manecillas del reloj.
Me incorporé y abrí lentamente la puerta de la habitación, poco a poco mis pies avanzaron por el pasillo hasta llegar a unas escaleras, mis ojos seguían brillando de color turquesa y marrón, mis sentidos lobunos seguían activos de esa manera me daría tiempo de defenderme si algo me atacaba ya que podría escucharlo a lo lejos o al menos olerlo.
Parecía no haber nadie en esa casa, con la misma lentitud me acerque a la puerta y gire la perilla muy despacio para que después esta se abriera, definitivamente estaba en el bosque, pero no parecía estar dentro de la manada o algo por el estilo.
Todo estaba en silencio, solo se podía apreciar el sonido del viento y el sonido de algunos insectos a lo lejos.
Algo me decía que no estábamos fuera del domo pero tampoco en la manada, estábamos más alejados que de lo normal, algo no andaba bien, algo no cuadraba... porque alguien me traía aquí y luego me dejaba sola, en medio del bosque a las afueras de la manada pero dentro del territorio? Aveces los territorios de las manadas pueden variar entre 300 y 1.000 kilómetros cuadrados, la manada a la que pertenezco tiene un territorio de 400 kilómetros cuadrados, es bastante extenso.

Aún así salí de esa casa y mirando a todos lados, sintiendo los aromas y sonidos, empecé a caminar siguiendo el rastro que había dejado cuando me traían cada vez caminaba más rápido y me aseguraba de que nadie estuviera siguiendome, trataba de persivir algo pero, definitivamente no había absolutamente nada.
Al cabo de minutos había empezado a correr hasta llegar a la manada, trate de volver a regularizar mi respiración  y después me aproxime a la enfermería.

-Te sientes bien? No estabas aquí cuando volví... -dijo el enfermero que me había atendido.

-Si, estoy bien, solo fui a caminar y olvidé algo -le respondí sin importancia mientras buscaba el libro en la parte donde había sido atendida, sinceramente no recuerdo que hice con el libro, lo busque debajo de la almohada, en los pies de la cama, debajo de la mesita, en el suelo, debajo de la cama, y no estaba.

-Buscas esto? -preguntó el enfermero sacando el libro de un estante alto.

-Si! -una exclamación feliz salió de mis labios -No lo leyó... o si? -pregunte tomando el libro y pegandolo a mi pecho.

-No, claro que no, se veía muy íntimo, no era algo de mi incumbencia asique solo lo guarde. -se rió y cruzó sus brazos sobre su pecho, así se le podían ver los músculos marcados en los brazos.

-Gracias...-salí de la habitación con la cabeza baja y mis mejillas rojas de la vergüenza.

Mientras bajaba algunos escalones empecé a buscar las hojas donde se podía apreciar el símbolo dibujado, una Cruz dentro de un círculo. Es uno de los símbolos más antiguos de las civilizaciones.
La cruz inscrita en un círculo tiene un significado común en todas las religiones: es La Rueda de la Vida, la Ley del Cambio, el progreso, la evolución de la consciencia y la materia. Uno de los grandes poderes de la cruz es el de crear,  pues no puede haber creación sin la intervención de esta, algo que se repite una y otra vez en la naturalez...
Había varias repeticiones del símbolo y más alrededor del dibujo de un chico que no conocía, pero si parecía haber sido guapo.

Había algunas anotaciones en las esquinas y en letra pequeña que decía buscalo y al lado el pequeño símbolo de la Cruz y el Círculo, que por sierto se le llamaba Cruz solar. Quizás el malo del cuento tenía ese símbolo. Tal vez al igual que yo el también reencarno y ahora está buscandome a mi y no sólo a los talismanes...? Eso me suena un poco absurdo pero tal vez podría ser sierto, nunca se sabe, podría ser que él piensa que soy la chica de la fotografía y me quiere raptar, o sólo quiere robar los talismanes, aunque no lo se aún no se que es lo que busca en concreto. Debo atraparlo para solucionar esto antes de que sea tarde.

Mi mate.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora