Nunca en mi vida había sentido tanto miedo como en ese momento en que Maddie había aparecido en esa casa donde me tenían secuestrado ese par de locos, lo único que quería era que nadie la toque o la lastime principalmente el psicópata de su ex novio pero cuando Alana apuntó a ella por una fracción de segundos sentí mi mundo desvanecerse no tenía fuerzas para moverme y mucho menos para salvarla hasta que otra vez nos obligaron a volver a ese asqueroso sótano, ella siempre podía sorprenderme no solo con ese simple hecho de tratar bien a Danna después de todo si no con el tema de su chip de rastreo, mi chica es una super genio.
El señor Meitzner no tuvo reparo en destrozar todo lo que tuvo a su alcance para salvar la vida de su hija no hizo falta preguntar para saber que ahora todo estaba en orden y no había que volver a tener miedo por nada, él había acabado con todo.
No había más peligros.
Solo empezar a crear mágicos momentos olvidando el pasado.
Mi momento del día que más adoro es cuando ella duerme sobre mí; su melena rubia sobre mi pecho, ese angelical rostro, sus brazos abrazándome. Lo más lindo de levantarnos juntos.
Hace exactamente un mes nos habíamos venido a vivir juntos, la mejor decisión de nuestras vidas porque puedo asegurar que nunca voy arrepentirme de esto, ella es de las chicas que ya no hay, única y la más hermosa del mundo.
Amo cada fibra de Maddie.
Mi entero corazón es solamente de ella.
- ¿Hace cuánto despertaste? - pregunta media adormilada.
Acomodo un poco su cabello para centrarme en esos precisos ojos grises. - Sabes que amo verte dormir - respondo divertido.
- Siempre has sido una especie de acosador - acota provocando que suelte una gran carcajada.
- ¿Para tanto? - bromeo.
- Bonito, eras un acosador todavía recuerdo la primera frase que me dijiste - asegura riendo.
- Bonita - murmuro mirando a la mujer de mi vida.
- Uh al parecer te has levantado más feliz de lo normal - acota de forma pícara.
- Bonita siempre me levanto feliz y más si se que tu estás a mi lado - afirmo contento.
- Owen bonito - acota con diversión mientras se trepa para estar sobre mi sin quitar esa carita de pícara.
Lo voy a decir siempre ella me puede.
- Maddie - gruño cuando ella empieza a mover su cadera de forma provocativa generando que mi compañero comience a despertarse más de lo que ya estaba.
- ¿Quieres jugar bonita? - inquiero dejando que ella me domine está mañana.
Disfrutaba ver cómo ella tomaba el mando.
Luego de nuestra excitante mañana cada uno debía ir a sus respectivos trabajos, Maddie ya había terminado sus estudios y trabajaba con su madre en la galería Nacional además de dar clases a niños que querían aprender a pintar. Se veía extremadamente sexy en su faceta de maestra. En mi caso me quedaba menos de medio semestre para recibirme pero igual seguía trabajando en el bufete de abogados de la familia.
- ¡Hola Owen! - me saluda mi tía Isabel apenas llego.
- Buenos días tía - digo dejando un beso en su mejilla.
- ¿Estás nervioso? - me pregunta mientras me pasa una taza de café.
Todavía era un poco temprano y no teníamos clientes que ver por eso se debía aprovechar esos minutos de suma tranquilidad antes que el caos reine en este lugar.
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Simplemente Ella (8°SAI)
RomanceOctavo libro de la Saga Amor Incontrolable (SAI) Ella tiene algo que la hace unica. Ella tiene una mirada que puedes ver más allá de todo. Ella es hermosa tanto por fuera y por dentro. Ella me encanta. Owen Clayton creía que su vida era perfecta que...
