Muchas veces tendemos a hacernos esta pregunta:
¿Cómo escucho la voz de Dios?
Esperamos esa sobrenatural y extraordinaria experiencia donde escuchemos hablar a Papá claramente.
Pero no es así. No es la forma correcta.
La Biblia misma nos dice que Su palabra es la profecía más segura.
Muchas veces nos dejamos llevar por nuestras emociones y nuestros pensamientos y creemos que Dios nos está hablando, sin embargo, solamente es nuestro engañoso y perverso corazón.
Queremos escuchar de Dios todas las soluciones a nuestros problemas, queremos encontrar respuestas a esas preguntas que cotidianamente nos hacemos. Pero en la Biblia encontramos todas esas respuestas. Quizá no claramente como el país en donde debemos vivir, el trabajo que debemos tener o la persona correcta para nosotros. Pero sí nos habla de una serie de instrucciones para nuestra vida espiritual, nuestra relación con Él y como debemos ejercitarnos en la piedad con la ayuda de Su Espíritu Santo.
Pero, por sobre todas las cosas, podemos encontrar el mensaje más maravilloso que llena nuestro corazón de un gozo inefable:
¡Jesús dio su vida por nosotros y nos regaló la vida eterna!
Como dice en 2 Timoteo 3:16: Toda la escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que tu y yo seamos perfectos y preparados para toda buena obra.
En Su palabra podemos conocer los pensamientos de Su corazón y lo quiere para nosotros. Podemos conocer su carácter, sus juicios y obras, su gracia y su perdón.
Muchas veces no escuchamos Su voz de manera veloz. Pero sí en Su tiempo.
Muchas veces Dios no nos responde lo que queremos oír, pero sus planes siempre son para bien, y más grandes que nuestros planes y pensamientos.
Su palabra discierne las intenciones de nuestro corazón. Es viva y eficaz.
Juan 10:3 dice que sus ovejas oyen Su voz y lo siguen.
No nos cansemos de hablar con Papá. Él está deseoso en escucharnos y deseoso en respondernos.
¡Adiós preciosuras!
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Mi tiempo contigo
SpiritualeMe mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre. |Salmos 16:11| Como humanos, cometemos el error de buscar joyas preciosas en falsos tesoros. Satisfacción en lugares vacíos y plenitud en tie...
