Tributad al Señor la gloria debida a su nombre; traed ofrenda, y venid delante de El; adorad al Señor en la majestad de la santidad.
|1 Crónicas 16:29|
Muchos de nosotros, en algún momento de nuestras vidas, tenemos la creencia errónea de que la adoración se refiere indudablemente a la música. ¡Sí, es cierto! Puedes usar la música como medio para adorar a Dios, puedes tocar tu instrumento favorito y cantar con el talento que Dios te ha dado, pero la adoración es mucho más que notas musicales.
La adoración es una actitud. Es una actitud de obediencia constante hacia el Señor. Es morir a nuestros deseos egoístas, a lo que anhelamos, por desear lo que Dios desea, por hacer brillar la luz de Jesús y no la nuestra, por anteponer las necesidades de los demás.
En Génesis 24:26 encontramos a un hombre que se inclinó delante de Jehová, derramó todo su corazón, rindió su "Yo" delante del Rey del universo. Una de las características de la adoración es la humildad. Reconocer que no somos nada delante del Señor y que a Él se lo debemos todo.
Así mismo en Romanos 12:1 podemos observar otra manera de adorar a Dios: Que nuestra vida sea un sacrificio vivo, santo y agradable a Él. Que llenemos nuestros corazones con las cosas que a Dios le agrada. Que rechacemos las ofertas de este mundo y no nos arrodillemos antes los placeres y cosas que solo nos separan de Dios. Una manera de adorar a Dios es apartarnos de lo que Dios aborrece y hacer Su voluntad.
Dios pide que le adoremos en Espíritu y en verdad. Con un corazón quebrantado, recordar todas sus misericordias sobre nuestras vidas, todas sus bondades, el sacrificio de su Hijo en la cruz que nos hace libres del pecado y de la muerte y le alabemos por eso y mucho más.
En Génesis 22:2-3 encontramos una de las evidencias de que la obediencia es la adoración más pura hacia Jehová. Abraham estuvo dispuesto a sacrificar a su hijo aunque le doliera con todo su corazón. Muchas veces Dios nos pide hacer algo que no queremos hacer. Nos pide salir de nuestra comodidad a lugares desconocidos, nos pide que le entreguemos cosas que nos aleja de la verdadera adoración hacia a Él, pero solo lo hace por nuestro bien. Abraham sabía que Dios tenía un plan y que todo iba a salir bien porque Él tenía el poder de resucitar a su hijo de entre los muertos.
No temas en mostrar obediencia a Dios porque luego de la obediencia viene la recompensa. Abraham adoró a Jehová con su obediencia al igual que lo hizo Jesús cuando estaba en esa cruz.
Pidamos al Señor que nos enseñe a adorarle con nuestra vida y no solamente cuando entonamos una canción.
¡Adiós preciosuras!
ESTÁS LEYENDO
Mi tiempo contigo
SpiritualMe mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre. |Salmos 16:11| Como humanos, cometemos el error de buscar joyas preciosas en falsos tesoros. Satisfacción en lugares vacíos y plenitud en tie...
