Me sacó del hoyo de la destrucción, del lodo cenagoso; asentó mis pies sobre una roca y afirmó mis pasos.
|Salmos 40:2|
Una de las maravillosas alabanzas que el rey David nos compartió en el libro de los Salmos, nos recuerda que cada día, Dios es el único que puede lavar nuestros corazones, sacarnos de la desesperación y librarnos de toda condenación.
Quizá aún existe una situación del pasado que hace eco en tu corazón. Una situación que no te deja conciliar el sueño, y que tampoco te deja sentir la libertad del Señor a plenitud.
Quizá alguna palabra te haya marcado, alguna persona haya querido robar tu identidad o quizá no puedas verte como el perfecto diseño que Dios hizo de ti.
Déjame decirte algo.
La biblia declara en Efesios 1:4-5 que fuimos escogidos desde antes de la fundación del mundo para ser santos y sin mancha delante de Él.
No creas en la mentira de satanás de que alguien de tu pasado ha robado tu pureza siendo ahora hija de Dios, porque la palabra del Señor declara que incluso antes de cometer cualquier pecado, Él nos escogió para ser santos, limpios, puros. Ninguna mancha del pasado puede ensuciar tu presente en Cristo Jesús ni mucho menos tu futuro, pues has sido lavado por la Sangre de Cristo desde mucho antes de nacer. Él nos predestinó para ser adoptados por el puro afecto de Su voluntad.
Ninguna cosa que hagas puede lograr que Jesús deje de amarte.
Nada de lo que hayas hecho en un pasado puede afectar tu identidad en Él.
Mateo 5:8 nos dice que todos los limpios de corazón son bienaventurados pues ellos verán a Dios. Por ello, mantengamos nuestra mente centrada en todo aquello que sea digno de alabanza, todo lo que sea limpio, en todo lo que glorifique a Dios (Filipenses 4:8).
Recuerda que llegará el día en que cada uno de nosotros estará en la presencia del cordero. ¿Y sabes qué? Vestiremos ropas blancas como las de una novia pura, sin mancha y sin arrugas, justo como sucederá en las bodas del cordero (otro acontecimiento maravilloso).
Pido que cada día el Señor nos purifique con hisopo y nos lave tanto que seamos blancos como la nieve (Salmos 51:7).
¡Adiós preciosuras!
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Mi tiempo contigo
SpiritualMe mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre. |Salmos 16:11| Como humanos, cometemos el error de buscar joyas preciosas en falsos tesoros. Satisfacción en lugares vacíos y plenitud en tie...
