Un mejor sacrificio

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Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.

|1 Timoteo 2:5-6|


¿Alguna vez haz escuchado el significado de la palabra "Expiación"?

Expiación significa liberar a un culpable por medio de un sacrificio.

En el antiguo testamento podemos encontrar los diferentes sacrificios que realizaban una vez por año en el tabernáculo para "expiar" los pecados de las demás personas. Muchas veces sacrificaban machos cabríos y toros para rociar con su sangre a las personas y a todos los utensilios, todo aquello que era impuro para santificarlo. Tenía que ser un animal perfecto que no tuviera ningún defecto.

Solamente el sumo sacerdote podía entrar al Lugar Santísimo, en donde descendía la presencia de Dios,  y ofrecer esa adoración a Dios una vez al año.

Pero ¿sabes algo maravilloso?

Hebreos 9:11-12 nos dice que estando presente Cristo, Sumo Sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo no hecho de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino, por su propia sangre, entró una vez y para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.

Lo vuelvo a repetir:

¡Qué maravilloso!

Ya no hay necesidad de sacrificar animales y por nuestros propios esfuerzos intentar agradar a Dios.

¡No!

¿Y sabes qué es lo mejor?

Es que todo se trata de Su Gracia. De su inexplicable y perfecto amor.

Ya no es necesario depender de una tienda o estructura para entrar a la presencia de Dios. A través de Jesús podemos llegar al Padre, él es el mediador del nuevo pacto. Él nos ha hecho Reyes y Sacerdotes. Su presencia está en donde quiera que estemos.

Ya no hay restricciones ni limites.

¡Ya nada ni nadie puede separarnos de Su amor!

La sangre de los animales no pueden quitar los pecados.

Solo la Sangre preciosa y perfecta de nuestro Señor Jesucristo puede salvarnos, limpiarnos, expiar nuestro pecado, justificarnos y santificarnos.

¡Qué esperar para ir a Adorarle!

Papá nos salvó de la muerte eterna, de toda condenación derramando Su ira, que nosotros merecíamos, en Su Hijo por culpa de nuestros pecados pero ahora haciéndonos semejantes a Su Amado.

¡Gózate porque Papá ve a Jesús en ti!

¡Te vistió de Él!

Te ve santo.

No sientas miedo y vergüenza de tu pasado.

Tienes perdón y libertad en Cristo Jesús.

Gratuitamente.



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