Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá.
|Salmos 27:10|
El rechazo muchas veces podemos presenciarlo de diferentes maneras.
La falta de amor de parte de nuestros padres.
La falta de atención de parte de nuestros amigos.
Una carta.
Una llamada.
Un video.
Un mensaje.
Un gesto. Una expresión.
Definitivamente el rechazo, cuando llega a nuestras vidas, se convierte en ese despertador ruidoso que solamente nos produce un dolor de cabeza. También podemos compararlo con una flecha que atraviesa nuestro corazón y deja una herida abierta imposible de cerrar porque, a pesar de que podamos maquillar esa herida, cada vez que lo recuerdas se abre más y más.
Hay una promesa hermosa en la Biblia que nos habla acerca de que no importa que suceda, o quienes se vayan, y aún si nuestros padres no abandonaren, el Señor nos recogerá. Nos tomará entre sus brazos y consolará nuestros corazones con su amor a través del Espíritu Santo.
La nueva historia que estoy escribiendo aquí en Wattpad (Encuéntrame en el río) habla mucho acerca de ese rechazo que no sana y que no deja de doler. Cuento toda mi historia, mis luchas a través de Geline, mis batallas que enfrenté desde que era pequeña, y cómo, poco a poco, el Señor me atraía a ese gran río que saciaba mi alma por completo.
Nunca les había comentado que esa historia trataba acerca de mi testimonio y las pruebas y circunstancias que atravesé. No quería contarles hasta que acabara de escribirla por completo, sin embargo, sé que muchas de ustedes también pasan por una situación similar.
Pero el Señor nos habla de que solo él puede traer sanidad a nuestra vida. Sanidad espiritual y emocional. Él es el único que entiende como nos sentimos porque él mismo fue rechazado, humillado, despreciado. No tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nosotros.
Pero, en medio del rechazo que podamos sentir debemos recordar que en Él somos aceptados y eso es suficiente.
No importa que las personas que tanto queremos nos den la espalda. No tratemos de vengarnos. Más bien debemos orar para que el Señor santifique su verdad en nuestros corazones y en esas personas.
No debemos guardar recor u odio en nuestros corazones. Más bien, debemos dar por gracia lo que recibimos por gracia. Recordemos las veces en que el Señor siempre estuvo cuidándonos, hablándonos, guiándonos, proveyéndonos, demotrándonos su amor y nunca se alejó. Ese mismo amor debemos demostrárle a otros aún si ellos no hacen lo mismo. Él Señor nos recompensará.
Ese es el verdadero amor, aquél que se demuestra con hechos, así como el Señor lo demostró en una cruz.
Recuerden que para los que le aman todo obra para bien. El Señor no te hace pasar por esto porque no está al cuidado de ti, él lo hace porque quiere formar el carácter de Jesús en tu vida y entender que, muchas veces, debemos aceptar las cosas y el dolor. Y ese dolor, luego de un tiempo, se convertirá en algo hermoso.
Anhelemos ser esos vasos honrosos para Dios, y que, en cada prueba, podamos gozarnos y entender que si sufrimos como Jesús lo hizo, somos bienaventurados. Que si el Señor nos hace pasar por fuego, es para purificarnos y hacernos como el oro puro.
El Señor no te promete una vida sin dolor. Él te promete una vida junto con él en medio de cada una de esas aflicciones.
Confía en él, él ha vencido al mundo.
Él ha destruido el acta que estaba puesto en contra de ti. Él te ha lavado con su sangre. Él te ha hecho coheredero juntamente con Cristo. Él te ha sanado. Él te ha redimido. Él santifica todos los días. Él te ha justificado y te va a glorificar juntamente con él cuando venga a buscarnos.
Eres su hijo. Eres su hija.
Esa es tu identidad. No eres aquellas palabras de rechazo o la falta de amor.
Si el Señor sacare lo precioso de entre lo vil entonces serás como su boca.
El ha escogido lo menospreciado y lo vil de este mundo para avergonzar a los sabios y a los fuertes.
Sí, somos siervos inútiles porque no merecemos el amor redentor de Papá. Pero por esa razón es que somos tan preciados para Él, no porque él nos necesite, sino porque nosotros le necesitamos a él.
Si necesitas que alguien ore por ti, aquí estoy para ayudarte. No luches sola, el Señor ha rescatado a una iglesia unida y juntos debemos servirnos, amarnos y ayudarnos los unos a los otros.
¡Abba Padre!
Que el Señor te bendiga grandemente.
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Mi tiempo contigo
SpiritualMe mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre. |Salmos 16:11| Como humanos, cometemos el error de buscar joyas preciosas en falsos tesoros. Satisfacción en lugares vacíos y plenitud en tie...
